18 de marzo de 2018

RESTAURANTE KUKUTZE (DURANGO): Sobresalientes croquetas.


No es Durango un pueblo que tenga una lista de restaurantes demasiado interesantes y llamativos. De este pueblo que curiosamente dobla al mío en población, tan sólo tengo catado el Kobika del que salí encantado.

Pero bueno, hoy tocaba probar algo nuevo y me decido por otro del que he leído bastante y que sale bien parado en muchos comentarios existentes en la red.
Concretamente hablo del Kukutze. Llamo para reservar, nunca se sabe. Llegamos a una hora más bien “europea” puesto que no hace la mejor noche para paseos. Poco más de las 9 y somos los primeros. Casi una hora más tarde son al menos 6 las mesas ocupadas. No está mal para los tiempos que corren.
Amplio comedor, bien vestido. Original eso de poner los vasos de agua de colores diferentes. Las copas de vino un tanto “pobres” para lo que acostumbro.

Tienen un menú degustación por 33 euros que no tiene mala pinta pero la presencia de kokotxas hace que inmediatamente tengamos que desecharlo. Aran no puede con su textura. Una pena.
Así que como nos han ofrecido un pescado de buen tamaño para los dos, pensamos un poco que picar antes. Mientras Aran piensa un poco, echo un vistazo a su carta de vinos. En cuanto a blancos, nada demasiado reseñable y estando con quien estoy, me voy a lo seguro. Un cava que conozco perfectamente y que sabemos que acompañará estupendamente toda la cena. Un Juve Camps Reserva de la Familia. Nos quedamos con las copas de vino como siempre. Como la temperatura está más o menos ideal, decidimos no utilizar cubitera y simplemente nos mantienen un poco el fresco con un enfriador.
Comenzamos con unas croquetas. Buena ración. Mitad de txipis y mitad de jamón. Riquísimas, finas, suaves. Buenos trozos de txipi. Las de jamón están aún mejor. Lo mejor de la noche con diferencia.

Continuamos con un arroz meloso de hongos. Presentado en dos “medias” raciones. Creo que hubiese estado bien una de las medias para compartir. Excesivo tamaño del plato. Rico de sabor. Quizás ese punto para conseguir que realmente esté meloso hace que a mi parecer esté demasiado pasado. Pero igual yo estoy un tanto confundido. Meloso ha de ser una mezcla entre seco y caldoso y lo estaba. Simplemente que yo prefiero que el grano esté un poco más “duro”, no tan hecho. Me quedo con su agradable sabor.

Nos llega la lubina. Aproximadamente de un kilo. En esta ocasión es Arantza quien sale “ganadora”. Está jugosa pero yo la prefiero un poco menos pasada. Hablamos a fin de cuentas de minutos de preparado. No somos, precisamente, los mejores comedores de pescado. Estoy un tanto acostumbrado a que me lo desespinen y me lo presenten ya emplatado. Hemos hecho lo que hemos podido y al final el resultado no ha sido malo del todo. Hemos aprovechado bastante bien la pieza. Está rica, por cierto. Correcta patata panadera acompaña al pez.

La tarta de queso que elegimos no es de las “mías”. Es de las que hoy se llevan. De todos modos está bien rica y apartando un tanto la mermelada, se deja comer gustosa.

Una infusión y mi “cortao” habitual dan por terminada la velada. Cien euros “tienen la culpa”. No está nada mal para lo degustado. Pues no me parece mala opción. Buen local, amable y profesional el servicio. Correcto el precio y sin destacar en exceso, buena cocina.

11 de marzo de 2018

ASADOR EGURRA (BILBAO): QUE VIVAN LAS VACAS VIEJAS!!!!!


Tocaba ya visitar a nuestros amigos del Egurra. Pasa el tiempo a una velocidad…….. Así que al menos, como digo yo, que nos pille bien alimentados.
Hoy tienen trabajo extra. Un par de chirigotas de Cádiz han venido a Bilbao a actuar y el lugar elegido para comer ha sido este restaurante. Al parecer han salido encantados así que repiten a la noche y encima añaden más comensales. Pero bueno, hoy Gonzalo y su mujer tienen ayuda y sabrán salir del paso.


Como hemos ido temprano, aprovechamos para charlar un rato con ellos y mientras tanto abrimos lo que vamos a beber. Dice Ainara que soy “raro” en los asuntos del beber. Después de un intercambio de opiniones, llegamos a la conclusión de que lo de “raro” pasa a ser “diferente”. Desde luego que lo reconozco, el hecho de que los vinos tintos no me gusten y mira que he probado unos cuantos, es algo no demasiado corriente.



Afortunadamente en este restaurante siempre tienen algo interesante para mí y hoy no ha sido la excepción. Así que disfrutamos de un cava de una estupenda relación calidad precio, un Titiana vintage brut nature 2011.  Cien por cien chardonnay. 24 meses de reposo en botella. Rico, sedoso, burbuja fina y que se “pega” a la copa. De beber pausado. Ha podido con todo y no ha sido precisamente una cena liviana.
Nos deleitan con ese aceite de oliva ahumado por ellos que está para untar pan sin conocimiento y que les ruego retiren de la mesa pues me conozco y ya he terminado media txapata de pan.


Como al parecer hemos pedido “poco”, nos obsequian con un micuit que hacen ellos y que me como sin pan, “a pelo”. Me encanta. Y más aún, le encanta a Aran que eso ya es un indicativo de más nivel.


Yo al escuchar lo de morcilla…… me pierdo así que mi compi se decanta por “media” ración de croquetas de cordero. Pues si esto es media ración…. 3 croquetones tamaño XL. Acompañados por unas estupendas setas. Con “tropiezos” en cantidad. Pues para mi sorpresa, casi no me deja probarlas. Están cojonudas. Pero vamos, que si te comes la ración entera vas “cenao” para casa.


Yo, como ya podéis suponer, me he decantado por la morcilla. Una finísima morcilla sabrosísima que descansa sobre una base de pimiento rojo. Está de diez. Riquísima. Hoy la noche va de sorpresas y resulta que Arantza me “quita” un trozo. Serán los efectos de las burbujas?


Pasamos al plato principal. Una txuleta de buen tamaño. Pasa de kilo. Presentada en parrilla y como novedad sacan un plato de metal a temperatura adecuada para que si lo necesitas hagas más la carne. Como somos tan distintos en el punto, mi compi disfruta dándole unas cuantas vueltas mientras que yo me conformo con que no pierda sabor. 


Pues señores y señoras, decir que sin duda ha sido una de las mejores txuletas que he comido nunca. Sabor a raudales. Poco desperdicio ha tenido, la verdad. Huele a carne, sabe a carne. Les comento en plan jocoso que me da igual que sea carne de oveja vieja. Está cojonuda pero de verdad. Dice que ha pillado una cinta de 34 kilos que tenía una pinta excepcional. Pues no ha quedado ni rastro y la que te digo se ha puesto las botas.
Acompañada de patatas fritas caseras con pimientos rojos y verdes.

Yo tiro la toalla, no puedo más y la que tengo delante “pasa” también hasta que escucha aquello de sorbete…… Así que como se conoce que tiene “sed” pues se pimpla un sorbete de cava presentado con dos pajitas. Al parecer una de ellas era de adorno :-) La foto está "tuneada", me ha gustado así.
86 euros, un regalo. Allí que les dejamos con los Gaditanos, imagino que hoy les espera una noche larga.

3 de marzo de 2018

Cojonuda "caldeAreta" en estupenda compañía.


Por fin llegó el día, llevábamos ya un tiempo preparando el evento y volvemos a juntarnos en un maravilloso entorno invitados por nuestro amigo Pepe.


Algunos ya están preparando la mesa y llegamos nosotros con el “chef” que nos va a preparar una caldereta de pescado y marisco. Aclaremos aquí que el susodicho es oriundo de la “república independiente de Areta”, de ahí el título de esta historia.

Mientras Javi se pone manos a la obra, nosotros vamos picando unas maravillosas antxoas procedentes de Cantabria y unas aceitunas muy bien aliñadas. Así mismo vamos abriendo una serie de botellas de vino que tenemos mucha curiosidad en catar. Vinos que se han ido quedando “viejos”. Curiosamente sólo uno de ellos no se ha dejado beber, el resto ha pasado la prueba e incluso alguno de ellos con buena nota.

Destacaremos este par, están ricos de ganas.

La caldereta está reposando unos minutos y mientras tanto degustamos unas maravillosas nécoras a la plancha. Qué pena no tener ese arte que tienen algunos para aprovecharlas al máximo. Su carne es realmente sabrosa. Un maravilla.

Pues pasamos al plato principal, en cuanto me sirve lo primero que digo es: esto sí que es un plato combinado con fundamento.

Está de muerte. Tenemos un pequeño “problema” que para otros es un acierto. Ese añadido de las hojas de laurel que a mi no me hace demasiada gracia. No es exagerado pero está ahí, presente en todo momento. De todos modos la satisfacción ha sido enorme y me he puesto las botas. Lleva unas patatas de compañía de las que yo he “robado” todas las que he podido. Me hubiese comido un plato sólo de ellas. Como absorben todos los sabores……

Para la comida hemos pasado directamente a un cava. Un Jaume Giró i Giró Brut reserva. Potente, sabroso, burbujeante a más no poder. Un vino que había comprado expresamente para esta ocasión. Un cava que me parece uno de los mejores que he degustado en relación calidad-precio. Del gusto de todos los comensales sin excepción.
Pepe siempre dispone de esa Torta del Casar tan apetecible. Un queso potente, de sabor intenso que aunque ya está un poco “curado” y no se deja untar fácilmente, nos hace pasar otro estupendo momento.

Cafecitos ricos, combinados bien preparados y charla y más charla. Por momentos soy incluso capaz de escuchar. Está bien disfrutar de gente que sabe hablar, que sabe escuchar y dispuesta a disfrutar.
Tontamente llega la hora de la cena. No es que tengamos hambre en exceso pero cuando alguien suelta la propuesta, difícilmente puede uno negarse. Mientras dos optan por un revuelto de chorizo, otros nos zampamos unos cojonudos huevos de gallinas “felices” y una morcilla con tomate de casa.

Poco cava nos queda y alguno que yo me sé “me la juega”. Lo han metido un rato en el congelador, ellos en general son de beberlo más frío. Bueno, todo tiene arreglo y lo sujeto un buen rato entre mis manos para que temple un poco.


Llega la hora de la despedida, ya estamos pensando en otra. Hay que “cuidarse” que bastante mierda tenemos en este mundo como para encima no disfrutar de vez en cuando de los placeres de la vida.