18 de julio de 2016

TXAKOLI SIMON (ARTXANDA-BILBAO): Un sitio de "buenos humos".

He dicho en más de una ocasión que puedo llevarme mejor con alguien que no coincide plenamente en mi manera de pensar pero que, como él mismo dice, se nota que “el fondo” es bueno. Muchos años ya de amistad. Una amistad que se debe sobre todo a él. Yo soy un “malqueda”. Ojalá pudiera ser distinto pero…. la mente humana es “jodida”…….



Nos acercamos hasta el mirador de Artxanda desde donde las vistas de la capital son impresionantes. Desde allí vemos todo lo que ha cambiado Bilbao. Más bonito que nunca aunque…. Quizás hubo tiempos mejores.

Luis “el pequeño” quiere comer carne. Así que tras pensarlo un poco, me parece que aquí vamos a disfrutar de buena calidad. Nunca me ha fallado y no va a ser esta la primera vez.


Hoy hemos llegado a la primera al restaurante. Creo que es la primera vez. Está lleno de gente que ha preferido en su mayoría cenar en la calle. Pues ha hecho un día de calor pero ahora mismo se está mejor dentro. Además las mesas no tienen comparación.



En este local el plato estrella es, sin duda alguna, la txuleta. Parrillas por aquí y por allí, alguna más ·”ahumadas” que otras. Olor a humos pero a “buenos humos”. Como suelo decir, aquí mejor venir con la camisa que vas a lavar mañana. Así “aprovechas el viaje”.



Pedimos un par de txuletas que queremos nos saquen una detrás de la otra y simplemente para no esperar con las manos vacías, les decimos que nos saquen un plato de jamón. De Joselito “reza el cartel”…. Está muy rico pero… le falta esa “grasa” que hace tan jugoso a este alimento. Para mi gusto correcto, sin más.



Llega la primera de las txuletas con una ensalada verde de lechuga y cebolla que está aliñada a mi gusto, es decir, potente de vinagre. Muy rica. Una ración de patatas que ahora hay que pedir fuera del precio. Las patatas no están demasiado allá. Me gusta más lo casero. Un cuenco casi siete euros…….. que me parece un tanto excesivo.



La carne como siempre a muy buen nivel. Con el punto de calor que se puede mantener en esa parrilla que sirve para que “alguna” la deje más a su gusto.
En cuanto terminamos llega la segunda. Del mismo nivel que la primera. Podéis ver el color de esa excelente carne y esa grasa integrada que es de las que se dejan comer gustosas. Deberíamos haber pedido un poco más de brasa para el último momento pero ha sido culpa nuestra. De todos modos algo más de dos kilos de carne es mucha carne. 






Arranca uno pensando que va a comerse el mundo pero a medida que va pasando la velada uno ya no es tan “fanfarrón”. Eso sí, si me pillan con 20 años menos…..

Quería yo que Luis probase un buen txakoli. Dice que no le gustan los ácidos, así que sin que sepa lo que está bebiendo le ofrezco la copa. Le ha gustado, dice que es un buen blanco. Pues ni más ni menos que es un Itsasmendi 7 cosecha 2014

Pues sí que es un buen vino, sí señor. Sale a buena temperatura con lo que la cubitera casi sobra pero como me la han puesto voy metiendo y sacando el vino para jugar un poco.




Hoy hay por aquí mucho golosón así que dos “tartas” de queso para Aran y Luis padre y un más que cojonudo arroz con leche para mi “ahijao”. Algo ha dicho de si queríamos probarlo pero ha sido rápido. Estaba al parecer muy, pero que muy rico.
La “tarta” de queso ha abierto un interesante debate. Uno es burro, lo reconozco pero “alguna” lo es más. Yo tarta sé lo que es, esto es en todo caso una “deconstruída” . Con demasiada mermelada para mi gusto y la galleta rota en forma de “tierra”. De sabor está rica, tengo que reconocerlo.



Yo cuando hablo de tarta de queso me refiero más a algo así:


Pero bueno, la cosa siempre es el resultado final y en esta ocasión merece la pena.
Un correcto café y un par de infusiones dan la velada por finalizada.
El precio total ha sido de 164 euros, es decir a 41 por barba. La carne me parece de “justiprecio”, quizás en los restos juguemos algo a ganar dinero. Pero seguiré acudiendo a degustar esa “rojez” que tanto nos gusta.
Página web del local: www.txakolisimon.com         

13 de julio de 2016

RESTAURANTE EL CASCANUECES (BILBAO): Me gustan las novedades... si son buenas... ni te cuento.

Algo está cambiando en Bilbao y cada día descubro locales “distintos” a lo que venía siendo habitual. Locales que se parecen un tanto. Locales derivados más hacia el consumo de copas de vino y pintxos que a la restauración clásica. El Sacacorchos era uno de ellos y ahora han dado un paso más y el Cascanueces es la prueba de ello. Aquí sí puede uno sentarse en una mesa y comer o cenar como es menester.
Agradable decoración, nada estridente. El que parece el jefe de sala se me hacía cara conocida. Algo era ello,  ha trabajado en el Zortziko y recordaba una larga conversación allí mantenida. Así que sabe bien lo que se hace.


Al pedir la comanda nos comentan que son raciones generosas. Esto es un detallazo hoy en día, 

Cesta de pan. Uno de cereales hecho en Zalla que casi parece un bizcocho, uno de borona y uno más “normal”, casero, en este caso más al gusto de mi compi que al mío. Menos crujiente. Estupendos panes. Me gustan los sitios que tienen buen pan. Degustamos un aceite hecho expresamente para el local. Un aceite de Artajo hecho en Tutera/Tudela. Con una suave acidez del 0,2%. Lleva varias variedades de aceitunas y el resultado es un aceite muy suave, “gordo” y con un sabor potente.


Comenzamos con una ensalada de pulpo. Bonita presentación. Buena materia prima. Es la segunda vez en poco tiempo que me sorprenden con la presentación de la lechuga. Repito que no es un adorno sin más. Con una gracia destacable. Lleva una especie de mayonesa pero con un toque de wasabi en la zona verde, en la otra zona es dulce.. Unas pequeñas patatas asadas con piel que están muy ricas también. Una ensalada que da lo que ofrece. Generosidad en las cantidades y generosidad en las calidades. Empezamos bien, empezamos muy bien.


Continuamos con otra generosa ración, en esta ocasión un cojonudo tataki de atún. Con un toque de soja y de nuevo otra especie de mayonesa muy rica. Esto es lo que es, un pescado sublime. Toque perfecto, sin pasar ni un minuto más de lo debido por cocina.


Al leer la carta hemos visto algún plato que no nos sonaba de nada así que como la curiosidad siempre nos puede y como pienso que hay que probar esos platos que no vas a poder degustar en otro sitio, le preguntamos a nuestro anfitrión por el “solw galeto”. Nos comenta que es pollo pero un pollo hecho de una manera diferente. Pues como a ambos nos gusta dicho animal, a por ello que nos vamos.


Presentación curiosa, en la parte baja lleva unas chips de batata y plátano. Como presentación original, como resultado no nos ha gustado demasiado. Demasiada sal y poco sabor sorprendente. Me refiero solamente a los chips, no al pollo que estaba delicioso. De pequeño tamaño, muy bien guisado. No ha quedado nada seco.  Lo acompaña una salsa muy sabrosa. Pues si en vez de esos chips llevase unas patatas fritas caseras, el plato ganaría mucho en nuestra modesta opinión.


Cuando voy con mi hijo, tengo un pequeño problema a la hora de elegir los vinos. 



Aunque me encanta la progresión que ha tenido en poco tiempo, tampoco quiero que no disfrute de ellos. He visto que tienen un Tondonia con el que sé que voy a quedar más que satisfecho pero le comento si tiene algo que no sea tan ”serio” ni que tampoco se pase de afrutado.  Me comenta que tiene uno que puede cumplir con ambos requisitos. Un Castillo de Monjardin Reserva 2010 Edición limitada.

De color dorado es, al parecer, el único Chardonnay reserva que se hace en el estado. Ha debido gustar mucho pues tiene unas cuantas medallas de oro. A mi me ha gustado; tiene ese toque de crianza. Como dice mi hijo, “es de los tuyos, aita”. Un año en barricas de roble francés “tiene la culpa”. Después pasa otro año y medio en botella antes de comercializarse.

Estamos satisfechos pero como nos quedan un par de copas de vino le pregunto si tienen algún queso rico por ahí. Pues efectivamente va a ser que sí. Tres quesos distintos. De menor a mayor potencia. El primero no ha destacado demasiado. Bueno pero sin demasiado sabor. El segundo, un queso azul de pasta amarilla ha sido el favorito de mi compi.  Le encanta el queso azul. No me he quedado con los nombres de los quesos. Eso sí, con el último sí. Un queso que ya había probado y que ha “tumbado” a mi hijo. Un queso afamado pero que no está hecho para todos los públicos.  El Picón Bejes-Treviso, elaborado en Cantabria con leches muy variadas de vaca, oveja latxa y cabras Pirenaicas de Picos de Europa. Un queso que se “merienda” al membrillo.


Así que va a ser que hoy no toca café. Demasiado sabor de boca.
Sorpresa con una cocina de buena calidad y buena materia prima que uno no espera encontrar tan fácilmente en estos locales de moda que están amoldándose al cambio de costumbres y estilos que estamos sufriendo.


Por todo ello hemos pagado 88 euros. Correcto precio por lo degustado. Habrá que volver a probar algún plato que nos hemos dejado en el tintero. Como esos estupendos tomates que hemos visto a la salida.

Su página web: www.adhocbilbao.com

4 de julio de 2016

RESTAURANTE MINA (BILBAO): Más ayeres que mañanas.

Tenía ganas mi amiga Marijo de venir aquí. Ella es quizás mi mejor compañera de andanzas. Una mujer "todoterreno" en lo gastronómico. Disfruta más que yo y eso ya es decir. Pero también tiene su criterio. Le gusta comer pero le gusta comer bien. 


No suelo ser amigo de comer en esos “modernos” mostradores cara a la cocina pero en esta ocasión quería que mi compi pudiese comprobar en persona no sólo que aquí se cocina muy bien, también quería que pudiese comprobar “in situ” que no hay trucos, que todo es vivo y que encima el rollo en esa cocina es maravilloso.
En el menú de este restaurante son fundamentales los productos de temporada. No siempre degustaremos lo mismo. Eso sí, algunos de sus platos míticos no desaparecerán tan fácil y espero tener la ocasión de encontrarme con ellos en el futuro.
La decoración está pensada para evitar distracciones. Sin coloridos fuertes, sin manteles llamativos, sin estridencias, suavidad visual para dedicarte a lo que realmente merece la pena, lo del plato.



Comenzamos eligiendo el vino. Nos traen la carta y en cuanto la abro y veo algo en concreto, dejo de buscar. Un vino que me gusta mucho y encima de una añada que merece la pena “descubrir”.

Gravonia crianza 1993. Un vino cien por cien viura, un riojano de calidad suprema. Es increíble que tras 23 años esto siga siendo un vinazo. Tengo que reconocer que a día de hoy este tipo de vinos me tienen totalmente enamorado y quizás no sea yo el más imparcial pero está impresionante. Un vino que hay que beber a temperaturas “altas”. Podemos así apreciar en su justa medida todo lo que nos da. Me quito el sombrero antes semejante sutileza. He disfrutado como un chiquillo de esta botella que ha acompañado maravillosamente incluso a los postres.



Poco voy a comentar los platos. La foto, su nombre y diré simplemente que del primero al último han causado sensaciónes:  Sabores, aromas, sorpresas, guiños…….

Entrantes: corteza de bacalao crujiente……. Crema de patata y yema de huevo….. La patata y yema de huevo para "morirse", literalmente.....riquísimo. Empezando así.... ¿puede uno superarse?



Mejillón, coco, citronella y tomate picante.



Txangurro en emulsión de yema y fruta de la pasión



Queso marino, jugo de champiñones y crujiente de pollo



Begihaundi a modo de risotto



Tuétano en guiso de rebozuelos. Simplemente decir que he dejado los cubiertos a un lado, he cogido el pan y lo he degustado “a lo bruto”, cual trozo de tocino después de unas buenas alubias. Puro “erotismo” culinario.



Atún rojo a la parrilla y antxoas



Merluza del Cantábrico sobre una velouté de hierbas y papa rota con limón



Molleja de ternera a la brasa, cerezas encurtidas y emulsión de queso curado. Una vuelta a su plato, han conseguido mejorar algo que ya era extraordinario.



Primer postre… Mar. Pura frescura que limpia el paladar para prepararlo hacia el mundo dulce. Muy bien conseguido, refrescante a más no poder.



Plátano, café y oliva negra. Un “viejo conocido” que consigue tras mezclar todos los ingredientes que lo que parece destinado al divorcio llegue sin problemas a las bodas de oro.



 Como no podía ser de otro modo nos obsequian con un tercer postre, uno de los platos que digo míticos, el Sabayón de azúcar moscovado, sorbete de naranja y yogur de cítricos. Nadie quiere perderlo de vista, que siga siendo así.




Dos estupendos cafés con unos ricos detalles en forma de gominolas de frutos rojos, galletitas de mantequilla salada y unos bizcochos de avellana.





Un buen rollo con todos los protagonistas de la noche. Unas cuantas celebraciones hoy. Simpatía, profesionalidad…… Creo que Mina y su equipo sigue siendo, sin duda alguna, la mejor referencia de la capital en su tipo de cocina. Merece la pena y la merece mucho. Gracias a todos ellos por lo vivido.



El total abonado hoy ha sido de 209 euros que me parece una ajustadísima relación calidad-precio.  Su página web: www.restaurantemina.es 

Al salir hemos tenido la ocasión de presenciar un espectáculo de unos ágiles jóvenes franceses que nos han contado una bonita historia. La frase que da título a este post es de ellos. Me ha impactado. Realmente es así, “me quedan más ayeres que mañanas” pero eso sí, cené "un ayer" en Mina, mañana………..