14 de mayo de 2015

RESTAURANTE LURRINA (Bilbao): Buena opción en el Caso Viejo.

Sábado noche, temperatura muy agradable y estupendo ambiente en el Casco Viejo de la capital. Se nota que es fin de semana, se nota la presencia de turistas por todos lados. Bilbao, quien te ha visto y quien te ve. Muy bonito, precioso, pero en estas calles lo único que nos recuerda el cambio son esos locales, cada vez más de moda, pensados para dar de comer al turista hambriento sin preocuparse, tristemente, de que la calidad prime sobre el resto.


No es el caso del restaurante que hoy hemos visitado. Ya lo conocía y salí bastante satisfecho así que quiero comprobar en persona su evolución. Tan sólo llevan un par de años escasos abiertos. En la parte baja tienen un estupendo bar con una barra estupendamente surtida de pintxos muy apetecibles y variados.
El comedor es agradable, las mesas quizás un tanto pequeñas y sin servicio de manteles pero la decoración es alegre.


Disponen de un menú de fin de semana de tres platos más un aperitivo y ofrecen también un menú algo más largo pero con mi compi de hoy creo que con el corto vamos más que sobrados.
Como nuestros gustos del beber son tan diferentes pedidos cada uno una copa de vino, ella su moscato y yo un albariño de cuyo nombre no puedo acordarme. Demasiada fruta para mi gusto pero está rico.
Como aperitivo nos sacan una antxoa y un trozo de pulpo. Ambos están bien ricos. El pulpo con esa textura que tanto me agrada.


De primeros, ante unas cuantas opciones, Amaia se decanta por unos Espárragos naturales templados con crema de huevos fritos y panceta crujiente. Curioso lo de la panceta y agradable la crema que realmente está muy suave.


Yo elijo un Salmón marinado, queso cremoso y mango. De nuevo curiosa la incorporación del mango para dar cobertura al salmón y realmente es un acierto. Mezcla original y sabrosa. Buen producto y una ración bastante generosa.


Como principal ella pide un Bacalao confitado con crema de espinacas y txangurro. Buenas láminas que se separan fácilmente. Buena calidad del pescado y la crema está para comerla con cuchara. Rica, muy rica.


Yo me decanto esta vez por la carne y ante la lectura del plato en carta, no lo dudo ni por un momento. Láminas de buey asadas a las cinco especias con puré de patata-romero. De nuevo calidad del producto. La carne tiene sabor y el puré le da un toque diferente y sabroso. Buen plato y cantidad suficiente para ser un menú.


Los postres demuestran la diferencia en gustos, ella se va de cabeza a por el Tiesto de chocolates. Hemos ido cambiando los platos de sitio, hemos ido probando de uno y otro para hacernos una idea global de su cocina. En esta ocasión el chocolate está goloso pero sin ser, para nada, empalagoso. Un postre muy apetecible.


Yo, cuando leo, procuro irme más a platos nuevos o platos que nunca he tenido la ocasión de degustar así que me voy a por el Bizcocho de maiz, sabayón de café y patxaran con su helado. El bizcocho parece que lleva algo de leche condensada. Quizás no sea así pero es lo que a mi me ha parecido. Buen remate para una más que decente cena. El helado muy rico y la crema más aún.


Con la noche que hace apetece salir a la terreza exterior a tomar el cafecito que hoy dado que hemos bebido bien poco nos permitimos el lujo de tomarnos unas copitas de vino dulce. Amaia se decide a probar un moscatel Ochoa y yo me voy de cabeza a un PX que últimamente los tengo un tanto “abandonados”.
Como he sido invitado desconozco el total abonado pero el precio del menú fin de semana con agua e iva incluídos es de 26,50 euros. Creo que merece la pena la visita.
Su página web: www.lurrina.com

7 de mayo de 2015

KILOTERDI TXOKOA.HOTEL ELLAURI (Altzusta-Zeanuri): Estupendo txuleton con magníficas vistas.

Mucho tiempo llevaba yo con ganas de acercarme hasta este restaurante. Realmente lo tengo a media hora de casa pero el hecho de que precisamente no sea en línea recta y de que a las noches mi “particular “GPS” no funcione como es debido, me habían hecho ir dejándolo.
Por fin, aprovechando un pequeño cambio de costumbres y un viernes festivo y acompañado de mi “retoño”, me acerco hasta este precioso Hotel, situado en una privilegiada zona de nuestra Euskal Herria profunda.



Tras un par de preguntas a personas que vamos encontrando por el camino, en los dos sitios donde más facilidades tenemos de perdernos y tras un par de vistazos a esos “planos” que me he preparado, llegamos a nuestro destino.
Un vistazo al entorno, un vistazo hacia Gorbea, donde aún podemos ver algunas manchas de nieve y un repaso a las preciosas casas y caseríos de la zona. En primera línea, unas ovejas que resultan ser las madres de los corderos que ofrecen en el restaurante.


Nos reciben Randa y Kepa, los propietarios y únicos trabajadores. El, vecino del lugar, nacido en la casa colindante y ella Libanesa pero perfectamente aclimatada. Pura simpatía y excelente atención. Quieren ser cercanos, quieren hacerte sentir como en casa y realmente lo consiguen.
Han añadido una terraza acristalada donde han pensado ubicarnos y la verdad es que no hay ni que dudarlo. Luz por doquier y unas vistas de lujo. Hoy, aunque el día no es el más soleado, la temperatura es muy agradable.


Cuando llamé para hacer la reserva, Randa me preguntó si llevábamos una idea de lo que queríamos comer y ahora que les he conocido y he conocido sus ideas, me doy cuenta de lo importante de la pregunta. Trabajan con mucho producto propio y de la zona. Esto no es un restaurante al uso, esto es un lugar donde pretenden que disfrutes de una manera muy relajada, sin prisas, sin agobios.
Se nos acerca Kepa con dos “preciosidades”. “Como sois los primeros podéis elegir”. Tanto monta, monta tanto. Buen tamaño, buena presencia. Empezamos a sudar antes de tiempo. Menudos txuletones, oyes…… Así que allá que se va a empezar a trabajarla.



Nos ofrecen un aperitivo de crema de queso con aceite y especias. Con guiños claros a la cocina libanesa y que acompañado por una especie de pan de pita, desaparece del plato a una velocidad supersónica.



Como entrantes nos dan dos opciones y lógicamente elegimos cada uno una de ellas. Mi hijo se decanta por la brandada de bacalao. Cuatro tostas de pan cubiertas del producto. Recordaba yo este plato gratinado al horno. En este caso no lleva toque de calor. Estamos un buen rato intentando descubrir a que nos recuerda y al final, es impepinable, nos damos cuenta de que lo que hemos comido en muchas ocasiones que tanto se parece no son otra cosa que croquetas de bacalao. Contundente, tanto que Ioritz dice que a él casi si le sacan el postre…..



Yo me decanto por algo que me encanta pero que no tengo demasiadas ocasiones de probar: una estupenda porrusalda. Además los puerros son de cosecha propia. Con unos trozos de bacalao desmigado que le dan el toque perfecto. Que recuerdos me trae este plato. Eso hace que lo disfrutes aún más. Está muy rico.



Yo me he quedado sin probar la brandada pues el txikito ha dado buena cuenta de ello y allí que me aparece Randa con otro par de tostas. Así que…. detallazo. Puedo prometer y prometo que se deja comer gustosamente.
Al rato llega con el susodicho txuleton pasado ya por la brasa y acompañado de unos pimientos asados que por cierto están cojonudos y de una ensalada verde que de nuevo me sorprende por el toque de hierbas que lleva y que le dan un carácter propio y un tanto especial. He dado buena cuenta de ella.





La carne está simple y llanamente para comérsela. Me sorprende mi hijo, ni la pasa por la planchita que nos han traido para poder ir calentándola un poco. Desde luego que un txuleton de kilo y medio da para mucho. Nos ponemos los dos las botas y desde luego que en otra ocasión hablaré con ellos para hacer esos entrantes más livianos.


Hoy hemos tenido una interesante charla antes de comer con Kepa sobre el asunto de los vinos. Siendo quien soy, se supone que sobre el asunto de los vinos blancos, evidentemente. De las temperaturas de servicio, del posible consumo de vinos criados en barrica con unos años de vejez. Hablando se aprende.

Su carta no es muy extensa y menos de mi tipo de vino pero como tienen Itsasmendi 7 y además el 2013, pues no tenemos que discutir y con él regamos la excelente comida. Siempre me ha gustado este txakoli y creo que me gustará más aún cuanto más lo beba y disfrute.

Como somos de beber “trankilo”, nos quedan un par de copas y se supone que aquí tienen que tener buen queso. Ellos insiten en ofrecernos un postre que al parecer bordan y que prometo probar en mi próxima visita. Así que nos sacan “media” ración de un par de quesos de Idiazabal acompañado de nueces de casa y de una confitura de manzana hecha por ellos mismos. Todo muy rico y además hemos tenido la suerte de que a cada uno nos ha gustado más uno de ellos.



Un cafecito que Randa me comenta que es de puchero. Con lo poco que me gusta a mi la espuma, encantado de la vida. Si tuviese menos prisa me hubiese tomado algún otro. Pero los jóvenes tienen menos paciencia.


Charla de despedida con la promesa de ir un día entre semana a merendar  y llevarles algún blanco “viejuno” para que comprueben en propias carnes que merecen la pena.
Pues desde luego que es un sitio que aconsejo sobremanera. Su paisaje merece la pena, un trato  inmejorable y una comida bien tratada, con un producto excelente. Eso sí, os recomiendo llamar y concretar con ellos lo que vais a comer. Quieren potenciar los corderos de la zona y al parecer los trabajan a baja temperatura. Otra escusa más para volver. 
El total abonado ha sido de 110 euros. Sin engaños. Creo que merece la pena.
Su página web:   www.ellaurihotela.com/es/kiloterdi_txokoa/168






30 de abril de 2015

RESTAURANTE PERRETXICO (Vitoria/Gasteiz) : Caracoles!!!!!!!

Hoy es la noche en la que si no pasa nada raro, me acerco anualmente a la capital de Euskadi, al menos institucionalmente lo es, con la excusa de ver la retreta pero principalmente a meterme una buena cena.
Como no puede ser de otro modo, el “santo patrón”, nos “deleita” con una noche más bien de “perros”. Agua y frío.


Había yo pensado en visitar algún otro local pero pregunto a un amigo que vive en la ciudad y que sabe mucho más que yo de asuntos del comer y ya ni te cuento del beber y me recomienda este sitio. Así que se disipan todas las dudas y reservo mesa.
Si hubiese sido una noche “normal” no lo hubiese hecho, lo siento pero yo eso de los dos turnos lo llevo garrafal y mucho más aún si el turno es el primero. Eso de tener que andar mirando el reloj……..

El local está repleto, hoy hay mucho ambiente y tanto en la zona de barra como en el comedor, no hay un hueco. Más de uno se ha tenido que ir con viento fresco. 
Decir que las mesas para dos son excesivamente pequeñas, aunque consiguen que no lo parezca tanto a la hora de servirte. Por lo demás el sitio es bonito y agradable la decoración.

Hoy no hay mas oferta que el menú degustación San Prudencio, a 29,50 más iva con vino incluído. Pero yo, como no, prefiero cambiarlo y nos decantamos por un champagne que no había probado. Un Guy Charlemagne Grand Cru. Nos ha gustado pero yo por el precio e incluso ahorrando un poco, me quedo con un buen Gramona.

Una bandeja de buen pan que me hubiese gustado un poco más crujiente y comienza el desfile de los entrantes a compartir.

Ensalada de tomate raff rey con verdel Ortiz. No estamos aún en tiempos del tomate y eso se nota pero el verdel está cojonudo. Un comienzo muy refrescante y sabroso.


Pan de cristal con cecina, parmesano, rúcula y tomates secos. Dice Marijo que parece cecina de potro. Yo a esos niveles de conocimiento no llego pero es un bocado exquisito. Esto sí que es una merienda y no la nocilla.
El pan tostadito, la cecina rica y el queso que acompaña y remata el sabor de un “bokata” de los que apetecen a cualquier hora del día.


Croquetas de txuleta. Realmente son unas señoras croquetas. Tienen un sabor auténtico a carne y además el relleno bien consistente sobre una masa líquida, jugosa. Unas croquetas de las de diez en nuestra opinión.


Revuelto de perretxiCos. Estamos en las fechas que estamos. Las setas con sabor a tierra, como debe ser. Un pequeño problema que además al parecer ha sido común en los primeros en ser servidos, se han pasado un poco con la sal. Una pena porque estaba muy rico. Curiosamente es el único plato sobre el que nos han pedido opinión, así que algo sabían…..


Los segundos pueden elegirlos entre algunas opciones y lo tenemos bien claro. También los compartiremos. El primero de ellos son los Tacos de vacuno mayor con patatas gajos y pimientos asados. Ricas las patatas, pecado mortal sería que estando donde estamos no lo estubiesen. Ricos, mucho, los pimientos asados. Con un sabor excelente. Y la carne, sin ser sobresaliente, está bien trabajada y tiene muy buen sabor.


El otro plato es uno que hoy no puede faltar, los Caracoles al estilo tradicional. El comienzo es “raro”? No, al parecer el txorizo tiene un sabor muy fuerte y es lo primero que nos zampamos pero a medida que vamos degustando el plato, nos va gustando más y más. Me hubiese comido yo otra ración más que gustosamente pero el menú no es precisamente para quedarse con hambre. Muy ricos. 


Pensábamos que había que elegir postre pero no, resulta que nos sacan dos medias raciones a cada uno. Un Yogur de caserío con coulis de frutos rojos. Un postre ya de sobra conocido que refresca pero que a la vez es contundente. Buena materia prima y buena ración.
El otro medio es unaTorrija de pan brioche caramelizada. Jugosa, con un toque a coco que hace que mi compi me ceda prácticamente su ración. A mi me ha gustado mucho a pesar de ser bastante distinta de la torrija habitual. Realmente con semejante menú yo preferiría algo menos contundente para rematar.


En el precio del menú van incluidos el agua y el vino que nosotros, no hemos utilizado. El champagne nos lo han cobrado a precio de carta. Quizás no estaría mal descontar un pico por el vino no bebido, como detalle, sin más. No tengo nada que objetar, yo lo he pedido así.
Total abonado 98 euros. Precio del champagne 33,50 euros. Aquì se puede cenar estupendamente, con buena cocina y desde luego que para salir bien “completo” con el menú en sí. En ese caso la relación calidad-precio me parecería estupenda.


Como pega, que para mi lo es y bien grande es el sistema de turnos para cenar. Entras a las 9 y para las diez y media tienes que dejar la mesa. Son muchos platos y realmente los sirven a la velocidad exacta para que no esperes entre uno y otro. Al final te queda una sensación de hartazgo que con media hora más de tiempo y unos pequeños descansos no hubiese sido tal. Si vuelvo, que no lo descarto por su cocina, será, sin duda alguna, al segundo turno.
Quizás si no fuésemos tan exigentes con la hostelería, si no “apretásemos” tanto, si fuésemos capaces de entender que tienen que tener sus márgenes, si valorásemos su trabajo igual que valoramos el nuestro, las cosas no serían así.

Su página web: www.perretxico.es