13 de enero de 2019

RESTAURANTE BASCOOK (BILBAO): Me gusta su "osadía".


En octubre de 2013 fue mi primer comentario en este blog sobre este restaurante. No quiere decir eso que fuese mi primera visita. Ya les conocía de antes y desde luego que es uno de esos locales de donde siempre he salido satisfecho.

Su cocina siempre ha sido un tanto “osada”. Trabajan con muy buen producto pero consiguen hacerlo muy atractivo y actual. Al leer el nombre de algunos de sus platos puedes incluso dudar de lo que vas realmente a comer pero allí están ellos siempre dispuestos a sacarte de dudas.
Mucha gente joven y nueva, al menos para mi. Incluso hoy he reconocido a un paisano mío que lleva ya unos cuantos años fuera de mi pueblo. Se le ve con arte en la atención. Me encanta la importancia que le dan al pan, que comparten con sus otros dos locales, el Txocook y el Basquery, panes cojonudos.

Aunque me tenían reservada una de las mesas del comedor, al ver que “mi mesa” está libre les comento si les importa que nos sentemos allí. Así que, como en el noventa por ciento de las ocasiones, cenamos en esa mesa que tiene un encanto especial.

Con agradable sorpresa descubro en su vinoteca un cava del que guardo un maravilloso recuero. El UVAE. Pero esa manía mía de beber los vinos a temperaturas algo “elevadas” me ha jugado una mala pasada en esta ocasión he descubierto que eso de “templarlo” no siempre es buena idea. Estaba un tanto “caliente” y he rechazado la cubitera pero mi nariz enseguida me ha dicho que “algo pasaba”. El alcohol estaba exagerado en nariz, desagradable. En boca la cosa no mejoraba demasiado. En un primer momento me he quedado sorprendido, ese no era el recuerdo que tenía de ese cava. He pedido una cubitera y a medida que ha ido refrescándose la cosa ha ido a mejor. Al final nos hemos “reconciliado” y he vuelto a disfrutar de él como se merece. Un cava muy a tener en cuenta.

Nos obsequian como aperitivo con una rica crema de verduras que templa nuestros cuerpos y nos abre el apetito.

Emplatado todo individualmente, cosa de agradecer, comenzamos con una pasta aldente, bosque brasa y mojo de trufa. Un plato que nos ha encantado. Setas variadas con el toque de brasa que las hace más apetecibles aún. Rica la pasta. Estupendo.

Continuamos con un risotto de centenos y boniato, tofu ahumado y pipeta de jalapeños. El arroz en su justo punto. Ni duro ni blando, todo lo contrario. Muy rico. Aviso a mi compi de que no se le ocurra tocar esa “cremita” de color verde. Menos mal, si la prueba empieza a correr y no para hasta su casa. A mi el picante me gusta y en este caso es totalmente llevadero. Pues de nuevo un plato muy bien conseguido.

Tenía Arantza buen recuerdo de su carne así que sin dudarlo mucho, se lanza a pedir esa Txuleta de la hostia asada a la brasa. Como siempre dos puntos muy distintos que son perfectamente entendidos. Ella quiere que no “sangre” y yo quiero que esté caliente pero jugosa a más no poder. Calidad, sabor y buen acompañamiento de unas estupendas patatas y unos más que estupendos pimientos asados.


Pasamos a compartir un postre. Un tartar de fresas con helado de garnacha, canela y cuajada de menta. Quizás sea yo pero el helado me ha parecido excesivamente “agrio”. Será que como no me gustan los tintos….. 

Mi paisano nos comenta si no nos ha gustado y para “compensar” nos ofrecen otro postre de cuyo nombre no “puedo acordarme” pero que hace la delicia de nuestros estómagos.  Más que rico, riquísimo.

Con la menta y el cortao damos por terminada la velada, abonamos los 101 euros de la cena. Tengamos en cuenta los 23 del cava. Buena RCP, sin duda.

Esperemos que Aitor, el alma mater de este restaurante tenga el mismo éxito con su nueva aventura, ánimo y aupa Athetic!!!!!!!

7 de enero de 2019

Lo mejor de 2018


De nuevo ha pasado otro año. Otro año lleno de momentos para recordar, de experiencias estupendas con la gastronomía y todo lo que la rodea.
Como siempre, agradecer a todos los implicados de alguna manera con mis satisfacciones su aportación personal. Cocineros, ayudantes, camareros, personal auxiliar, pasteleros, heladeros, productores, bodegueros…… a todos, sin excepción. También a mis compis de andanzas y por supuesto a todos lo que en algún momento habéis pasado por este espacio y que sois los que hacéis que siga teniendo algún sentido.

Así que os dejo con lo que más me ha impresionado en el, viejo ya, 2018. Cosas quedarán en el tintero pero en ocasiones una mala foto me juega malas pasadas. Destacable que cada vez tengan más importancia los asuntos líquidos, esos vinazos que en ocasiones pesan más que la comida en sí.













































Hay que hacer un resumen, faltan cosas pero creo que lo más destacable está aquí. De nuevo, mil millones de gracias, eskerrik asko a todos.

1 de enero de 2019

RESTAURANTE NIDOBILBAO: 2019??? Mucho mejor el 2009


Pues como siempre, a lo tonto otro año que se nos va. Con lo que les cuesta a las horas pasar en los momentos difíciles y después lo rápido que pasan vistas desde el presente.
Pues como ya hemos hecho costumbre, nos escapamos mi retoño y yo a celebrar este cambio de número a un restaurante que nos gusta y donde tenemos ese plus importantísimo de poder elegir algún vino rico para poder entrar en el nuevo año con buen pie.

Está lleno hasta los topes, menos mal que somos de reserva anual y a pesar de la locura de organizar este tipo de historias, a Iratxe no se le escapa ni una.

Hoy les toca trabajar y bien para que los demás podamos acomodarnos en una de sus mesas y ser atendidos estupendamente en todo momento con una sonrisa en la boca. Algunos encima dirán que cobran mucho. ¿A caso tiene precio algo así? Yo diría que no.
Queremos regar la cena con algo especial y sin dudarlo con unas burbujitas ricas. Así que yo me lo traía ya un poco estudiado. Nos decantamos por un champagne grand cru, de la zona de Ambonnay. Un Les Crayéres, cosecha 2009. Variedades chardonnay y pinot noir. Uno de esos vinos complejos, con intensidad aromática y con una boca que te permite saborearlo con paciencia, sin prisa alguna. Creo que hemos sido “inteligentes” con el trato de su temperatura. Resulta tremendamente agradable de beber. Para gustos los colores pero "ambos dos" hemos disfrutado como chiquillos con él. Creo que tiene larga vida pero mucha suerte sería volver a poder encontrarnos con él.
Comenzamos la cena sólida con una presentación preciosa de una ensalada de bogavante con vinagreta de frutos rojos. Calidad altísima del producto. Bueno y bonito.

Angel es un artista pero encima tiene mano, mucha mano con el arroz. Risotto de verduras  y alcachofas.

Un plato clásico del local que nunca falla. Pimientos rellenos de txangurro con salsa de marisco.

No entraba en el menú pero me comenta Iratxe si prefiero hongos o……….Caracoles a la bizkaina. Pues con la sorpresa de que mi hijo es de mi misma opinión, nos lazamos de cabeza hacia esos caracoles. Para untar pan y pan, cojonudos.

En este punto y como no me importa llevarme lo que sobre, tenía yo ganas de probar un vino en particular. Un ribeiro con muy buenas críticas. Concretamente un Emilio Rojo. Es de 2015. Variedades Albariño, Lado, Loureiro, Torrontés y Treixadura. Tiene un precioso color tirando a oro. Nariz muy compleja pero no de las de mi gusto. Quizás sea uno de esos vinos que me encantará cuando tenga algún añito más. De todos modos hay que reconocerle que “competir” con el champagne de hoy es un reto excesivamente alto y más en el paladar de dos enamorados de la espuma.
Terminamos lo salado con un solomillo a la plancha con pimientos asados a la leña y patatas fritas. Todo de calidad superior y trato espectacular. Carne suave y con ese toque que sella la parte superior pero deja jugoso su interior. Los pimientos para ponerse a “llorar”.

Disfrutamos de un helado de vainilla y un hojaldre con chocolate que cedo a mi retoño puesto que él no es amigo del plato de detalles de navidad que nos colocan delante. Pudiendo disfrutar más cada uno… para qué discutir.

A las doce, mientras yo salgo a la heladora calle al vicio, mi hijo y los demás se comen esas doce uvas que…. dicen…. traen suerte. A mi me va igual de bien o de mal y no comparto esa curiosa “afición”.


Nos despedimos de ellos, gracias por estar ahí cuando se os necesita. Nos veremos entre medias pero si no pasa nada dentro de 365 días aquí estaremos.
Pues que 2019 no se de peor que su antecesor y que sigamos pudiendo disfrutar de excelentes manjares y de esos vinazos que vayamos descubriendo.