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14 de enero de 2017

Los mejores momentos de 2016 (2ª)

Pues toca ahora dar el último pase por los mejores momentos y platos del 2016.
En este caso la foto principal es un tanto especial. Son las patatas de Oihane. ¿Quién es Oihane? Pues la futura madre de mis nietos, así que su nivel en cocina es tremendamente importante. El padre de mis nietos no es, precisamente, el mejor cocinero del mundo. Pues sus "famosas" patatas fritas, a las que mima con paciencia han sido de notable, sé que sin la presión de hoy serán de sobresaliente.



Continuemos ahora con las croquetas del restaurante Las Palmeras. De las mejores que he probado.



Un sorpresón que me llevé. Teniéndolo tan cerca y saber que puedo disfrutar de ellas en cualquier momento. Las txerripatak del Mesón de Okondo. Cojonudas.



A otro nivel, difícil elegir un plato de este restaurante pero este, sin duda, ha sido uno de los que más me maravilló. Tuétano en guiso de rebozuelos, del restaurante Mina.



Un restaurante donde me tienen "enamorao".  Me siento mejor que en casa. Cualquier cosa está rica pero uno hay que elegir. La tarta de manzana del Mugarra.



Otro restaurante que se ha convertido en uno de mis "fijos" es el Nido. Buena cocina, buenos vinos pero en este caso quiero destacar su tarta de queso, genial.



Pasamos ahora al templo de los vinos. Andoni es mucho Andoni. Por su bodega merece la visita pero es que además en cocina lo hacen muy bien. En esta ocasión, quizás por salirse un poco de lo habitual, destacaré esas Pencas del Remenetxe.



Un local que me apena tener un tanto lejos es también uno de mis favoritos. Buena gente y mucha ilusión y trabajo. Un plato que me sorprendió enormemente , muy rico. Crema de Idiazabal, encurtidos y huevas del Sambal, en Noja.



Curiosamente ahora toca algo que no se come. Disfruté de su cocina, sin duda, disfruté con el servicio y con el vino pero el corazón manda. Las vistas del restaurante San Mamés son incomparables. Sólo por esto.......


Otra visita "obligada" que no me perdería por nada del mundo es a uno de los restaurantes donde mejor me he sentido jamás. Además su nivel de sala y cocina es sobresaliente. No me digáis que la foto no es especial. Magano de guadañeta del restaurante Solana en Ampuero.


Siguiendo con sitios especiales,  otro local que me tiene ganado totalmente. Encantador el trato y maravillosa manera de trabajar el producto. Buen nivel general pero este plato siempre será un tanto especial para mi. Las carrilleras del Trueba.
¿Habéis pensado que era chocolate? Pues lo parece. De rechupete.


En mi pueblo no es sencillo encontrar genialidades. Con los dedos de la mano podemos contarlas desgraciadamente. Pero bueno, una de ellas, sin duda la realiza Patxi en el Utzine, en este caso su Pantxineta. Riquisima.


Una de las noticias tristes ha sido el cierre del Velo de Flor de Zalla. Quizás "demasiado" nivel en sus vinos para la demanda. Una pena. Sin duda ese Alvarinho Dorado que vemos en la foto me hizo disfrutar mucho de su estupenda comida.


Pero como no hay mal que por bien no venga, ahora podemos disfrutar de los conocimientos de Alvaro en el Zarate de Bilbao. Otro restaurante que no puedo ni quiero dejar de visitar. Ahora con su estrella, bien merecida, por cierto. Genialidad en el trato del producto pero destacaré sus pescados por encima de todo. En este caso un rey, perfecto, sin mas. Por cierto, las patatas están de muerte.


Y termino con otro local que ha sucumbido a la modernidad. Al no saber apreciar, al preferir locales de moda aunque su cocina no merezca la pena. Pocas veces he visto gente tan joven con la ilusión que tenían. Pero bueno, he disfrutado de sus platos y espero que las cosas les vayan bien y quien sabe..... quizás algún día volvamos a vernos. No hay que perder la esperanza. Atún rojo con alga wakame del restaurante Zima´s en Bilbao. 


Pues recorrido realizado. De nuevo gracias a tod@s por esos momentos. Espero que 2017 me permita ser "generoso" y poder visitarles de nuevo. Al menos lo intentaremos. Eskerrik asko.

9 de enero de 2017

RESTAURANTE TOPA (GALDAKAO): Ponme "morritos"... que me gusta.

Día muy “difícil” para visitar la capital. La cabalgata de los magos de oriente y el partido de copa entre leones y catalanes iba a hacer complicada la entrada. Así que buscamos otras opciones y me viene a la mente probar en este restaurante al que ya le iba debiendo visita.


Nos acercamos a Galdakao en una noche que de tropical tiene más bien poco. Con los debidos respetos, hace un frío del carajo. Mi compi, friolera a más no poder, viene enfundada en varias capas y poco más que la nariz tiene a la vista. Yo soy más…… “osado” y así me “luce el pelo”.

Llegamos primero al Topa para reservar mesa por si las moscas, que nunca se sabe. Como no está la noche para dar demasiados paseos, tomamos allí mismo algo y en un bar vecino otro cafecito. Hay que volver a la temperatura corporal medianamente normal.

A las nueve y media bajamos al comedor. Somos los primeros. Después se van acercando un par de grupos grandes. Tenemos la suerte de que nos acomodan en el pequeño espacio de dos mesas que está ligeramente separado del comedor principal. Es muy coqueto y como más romántico.

No queremos pasarnos con la cena. Que llevamos ya demasiada carga, así que en vez de elegir uno de los menús propuestos, nos decantamos por algo de su carta. Como siempre que me acompaña Arantza, dejo que sea ella la que decida. Tiene problemas con algunas cosas y además casi sin mirar sé lo que va a pedir. Me apuesto…….


Nos obsequian con un aperitivo en forma de tartaleta. Me lo he comido sin darme ni cuenta casi de lo que era. Sabor como a salsa rosa suave y quizás algo de marisco? Pero la cuestión es que está muy rico. Es lo que tiene andar despistado.


Por cierto, me han acercado la carta de vinos, que sin ser demasiado amplia, tiene unas cuantas opciones. Como me gusta intentar probar todo lo que puedo y veo algo desconocido para mi pues a por ello que me voy. Antes he pedido “refuerzos” a mis compis pero han llegado un poco tarde.
Un Vallegarcía Viognier 2012.  Un vino de los Montes de Toledo, cien por cien variedad Viognier. El envejecimiento se realiza en barricas de roble francés durante medio año y después pasa otro mes en botella. Tiene ya tintes verdosos. En principio le cuesta un tanto mostrar sus aromas pero posteriormente algo se vislumbra. Es distinto a lo que suelo acostumbrar a beber. Quizás lo que más resaltaría es que es un tanto amargo. Estupenda acidez. Lo curioso es que incluso le ha gustado a mi compi. Si no sabemos lo que nos perdemos diciendo aquello de “no me gusta” sin haberlo probado.

Pocas dudas tenía yo de que de entrante me iba a comer un tronco de pulpo. Tampoco es que precisamente me importe demasiado. Ya lo había probado. Está riquísimo. Con la textura perfecta. Ni blanco ni duro en exceso. De tamaño hermoso. Con su correspondiente patata como base y unos “adornos” que no son otra cosa que pinceladas de aceituna, tomate y lo que no he conseguido adivinar. No ensombrecen al plato principal y además son opcionales por lo que alguna que yo me sé pasa totalmente.



Aran se decanta por un solomillo a la brasa con hongos y foie. El foie, lógicamente me lo como yo. Mira que me recuerda al tocino ibérico a mi este sabor. Dan ganas de coger pan y ponerse a untar. La carne en el punto que lo ha pedido. No le van las “sangres”. Pero sigue estando bien tierno. Buen sabor.


Yo dudo un poco pero al final no puedo evitarlo. Tenía un recuerdo maravilloso de un plato que además me apasiona, así que más vale asegurar. Voy a ser “vago” y voy a cortar y pegar lo que puse en mi anterior comentario:

Callos y morros. Mi perdición. En este caso al “estilo Benigna”. Beni, la amama de Manu, los preparaba igual y además es la que “sumergió” a este joven pero experimentado cocinero en el mundo de los fogones. Pues Beni, eskerrik asko. Lo hacen bien, lo hacen muy bien, que lo sepas. Poco misterio tiene este plato cuando se hace como siempre, con buen producto, estando bien trabajado y con una salsa que, por muy lleno que esté ya uno, invita a la gula del “unte”. Están para chuparse los dedos. Que cosa más rica, oyes….


Trabaja aquí un txikito de mi pueblo, Erlantz, al que conozco desde que era un pequeñajo. También él ha pasado por Aizian, así que no hablamos de inexpertos precisamente. Pregunto por él a la muy amable camarera y allí que sale a saludarnos. Que “mal color” tienen estos “pobres”. Es lo que tiene estar todo el día metido entre fogones. Pero se le ve animado. Le pido que nos recomiende un postre y para la enorme satisfacción de la que tengo delante, nos dice que la torrija. Pues ala, otra torrija a la cuenta.


Muy chula la presentación y muy golosa ella. Jugosa al cien por cien. Acompañada de su correspondiente helado y de algunos detalles muy decorativos pero que cada cual tiene su sabor. Nos ha encantado la fresa “disecada” como digo yo. Un estupendo postre. Nos ha encantado.
Con la infusión y el café nos obsequian con un trozo de roscón. Imagino que  lo habrán hecho ellos pero si no es así, no es de esos industriales. Jugoso el bizcocho y riquísima la nata. Tenemos “suerte”, no nos ha salido el haba, así que no nos toca pagar.



Nos despedimos hasta otra. Me alegro de que les vaya bien y además de que estén contentos. Hacemos una buena simbiosis, a ellos les gusta cocinar y a mi me encanta comer. El total abonado hoy con invitación a los cafés ha sido de 76 euros. Estupendo precio.

6 de enero de 2017

Los mejores momentos de 2016 (1ª)

Otro año más que ha pasado y como ya tengo costumbre, me gusta recordar de algún modo esos mejores momentos vividos. Tampoco quiero aburrir así que con la foto y una ligera reseña nos daremos por satisfechos.

Abiaga (Amurrio). Nuestra calçotada anual.


Aizian (Bilbao). Hongos, huevos y royal de foie.


Andoniren Taberna (Laudio/Llodio). Esas alubias con sacramentos.


Asador Egurra (Bilbao). Eso es un pulpo y lo demás es cuento.


Bascook (Bilbao). La txuleta “de la ostia”.


Cata de nuestro grupo de amigos del vino en Laudio. Esta quizás haya sido la más destacada. Eskerrik asko a todos por vuestros conocimientos.



El Taller de La Viña (Bilbao). Caldo Dashi.


Everest 2 (Laredo). Txerripatak.



Gu 2 (Bilbao). Cigalitas.


Herriko Taberna de Arakaldo (Cerrada a día de hoy). La hamburguesa de jabalí.


Herriko Taberna Mikel Bengoa (Meñaka-Bizkaia). Tartar de atún rojo.


Hongos, patata y yema. Platazo realizado por mi amiga Marisa, 


Horma Ondo (Larrabetzu). Kokotxas


Kiloterdi Txokoa (Ellauri-Bizkaia). Kilo y medio de Txuleton.


La Cigaleña (Santander). Aquí los vinos mandan.



Pues eskerrik asko a todos los que han tenido “la culpa” de todos estos momentazos. Ha sido un verdadero placer. Confío que 2017 me siga regalando estas satisfacciones. Y por supuesto mil millones de gracias a todos los que habéis pasado por este humilde blog de este “cuenta-cuentos” que disfruta haciéndolo. Un abrazo.