18 de agosto de 2019

LA DESPENSA DEL ETXANOBE (BILBAO): Espectacular "No-ajoblanco"


Aprovechando que uno,  por la edad, es cada vez menos amigo de las aglomeraciones y tras “cumplir” con el txupinazo de las fiestas de mi pueblo, me acerco con mi amigo Pepe a conocer este restaurante que comparte cocina con su hermano “elegante”.

Por las fotos me esperaba otra cosa pero me ha gustado más en vivo y en directo. Local agradable. Imagino que en el otro la gran diferencia será el tamaño de las mesas y su decoración, creo que en el asunto gastronómico hablamos de lo mismo.
Aposentados en nuestra correcta mesa nos acercan las cartas y nos comentan alguna cosilla que otra mientras nos acercan el aperitivo en forma de refrescante txupito de sandía.

Dejo que mi amigo vaya mirando un tanto la carta mientras voy echando un vistazo a los vinos disponibles. Carta amplia pero enseguida me decanto por un “agua con  burbujas” del país  vecino. Un champagne que nos va a agradar a ambos. En esta ocasión se trata de un Jacquesson Cuvée 741. Teóricamente esta Cuvée es la más elegante de todas. 
Se han decantado por la calidad por encima de la producción. Vinos cosecha 2013.  Todos los 700 son vinos de añada con un pequeño porcentaje de vinos de reserva. Frudes de madera con batonge periódicos. Chardonnay, pinot meunier y pinot noir. Tras su embotellado descansan hasta cuatro años en las cavas. Un champangne elegante, relativamente de fácil beber con la burbuja perfectamente integrada y con un ligero amargor final que lo hace más apetecible. Rico-rico, la verdad. Variedad de panes a cada cual más rico.

Comenzamos con su ensaladilla. Preciosa presentación de una espectacular ensaladilla. Finísima, sabrosa, suave a más no poder. De diez, sin lugar a dudas. 

Pasamos al plato que da nombre a este comentario, su  “ajoblanco” de trufa con espárragos y gambas. Pues cambian el ajo por la trufa con lo que es un curioso ajoblanco sin ajo. Cremoso, casi se puede comer con tenedor. Riquísimo. Sabor abrumador. 

Pepe es un verdadero amante de las alcachofas. Cuando se la ofrecen enseguida les comenta que no es temporada pero le recomiendan probarlas. Las confitan y se pueden degustar en cualquier época.  Flor de alcachofa a la brasa con salsa romescu. Presentación que hace bueno el nombre. Mira que no soy yo un amigo de este alimento pero reconozco que está cojonudo. Me gusta pero no me enamora así que dejo que mi compi disfrute de tres de las cuatro porciones. Realmente viéndole comprendo que está mejor de lo que yo pienso.

Uno de los plato míticos del cocinero de este restaurante es sin duda su lasaña de antxoas. Yo ya la había probado en su antiguo local pero Pepe no, así que es de obligado cumplimiento. Hay que reconocer que es un plato apetecible. Fresco, recuerda en algún modo a un salmorejo. Merece la pena. 

Queremos un plato algo más consistente y elegimos su entrecotte de buey asado. Emplatado en dos pequeñas raciones. Buena carne, sabrosa y tierna. La patata que la acompaña nos sorprende. No sabemos muy bien cómo lo hacen pero está como si de verduras “aldentes” se tratase. Bien cocinada pero “tersa”, riquísima de sabor. 

Pedimos consejo a nuestra amable camarera sobre los postres y nos recomienda uno fresco primero y uno más potente de segundo. Pues a ello, un gratinado de crema de piña y praliné de pistacho que compartimos. Pues cojonudo. Fresquísimo realmente, mezcla de espuma y helado. Me gusta más la parte “templada” que la fría. Postre que recomiendo.

De segundo volvemos a un plato mítico de Canales, su pastel fluido de avellana. Esto ya es más dulce. Disfruto yo más que mi amigo que es menos golosón. Tenía buen recuerdo de él y no me ha defraudado. Por algo aguanta en su carta el paso de los años. 


Dos ricos “cortaos” preparados a nuestro gusto dan por finalizada la velada. Digamos que aquí se come por unos 75 euros por persona sin vino para salir plenamente satisfecho, Un precio más que acorde con su cocina, su trato y su local.

13 de agosto de 2019

RESTAURANTE BASUKI (BILBAO): Un espacio diferente.


Local que al parecer pretende combinar lo gastronómico con lo cultural. Música en vivo y otros eventos.
Nosotros hemos venido a cenar y probar esa comida que promete mezclar lo clásico con lo original y atrevido.

En cuanto al asunto del comer puedes encontrar platos de cualquier parte del mundo, una carta amplia con cosas reconocibles y otras que no lo son tanto. Su carta de vinos es más que suficiente con bastantes referencias tanto en blancos, como tintos como espumosos.
Su intención es también utilizar la coctelería para tu disfrute. La encargada de ello ha resultado ser de mi pueblo, hija de un quinto mío. Ha pasado algún año en lso países nórdicos y allí ha aprendido varias técnicas que ahora aplica en este local.


Local moderno, mesas correctas, iluminación ajustada a su idea. Cocina vista que en algún momento ha supuesto un pequeño problema con los olores. En cuanto ponen a tope los extractores desaparece, eso sí. El hecho de jugar mucho con la brasa tiene parte de culpa.
El pan es opcional, te preguntan si quieres o no. Yo sin pan….
Comenzamos con una ración de Langostinos salteados, tamarindo, piña y boniato asado. Pues están estupendos. Riquísima la salsa.


Pasamos a a degustar una generosa ración de Gyozas de manitas de cerdo setas y piñones. Nueva sopresa. Bien preparadas. Una mezcla muy agradable de sabores pero sobresaliendo esas manitas.



Para beber me he arriesgado hoy, he visto un ribeiro que me era desconocido y la que ha tenido suerte ha sido Marijo. Ella es más de vinos afrutados y frescos, así que le ha gustado mucho. A telleira.


Yo, al contrario, los prefiero más “curados” y en esta ocasión no es precisamente lo que me encuentro. Elaborado con godello y con una crianza en lías de cuatro meses más un reposo de otros tres en botella. Mucha fruta, demasiada para mi gusto. En nariz me resulta muy plano. De todos modos mi compi ha  disfrutado.


Curioso ha sido lo de los segundos platos puesto que ha resultado que nos los hemos intercambiado. El que yo he pedido, un pollito de corral a la parrilla ha resultado excesivamente  especiado para mi gusto pero del total gusto de Marijo y las mollejas que ha pedido ella han tenido un resultado exquisito para mi. Así que ambos contentos.


Para los segundos yo me he pedido una copa del único espumoso que abren, un correcto cava, un Palay Solá brut nature. Variedades  macabeo, xarel-lo y parellada. Con una crianza de un año. Evidentemente más de mi gusto que el vino. (foto superior).
Terminamos con dos cafecitos y abonamos los 92 euros de la cuenta. Pues lo dicho, un espacio diferente, más moderno.

8 de agosto de 2019

RESTAURANTE NIDOBILBAO: Carne vasca regada por un gallego.


Sin lugar a dudas uno de mis preferidos en Bilbao. Pero hoy además había un “plus” importante. Iratxe y Angel han viajado con su equipo a Galicia recientemente y yo les propuse un “reto”, encontrar una botella que todos sabíamos no iba a resultarles nada fácil. Pero, casualidades de la vida, después de pasar incluso por la bodega donde no quedaba absolutamente nada, en un restaurante se encontraron en la carta con ella y como sólo había una disponible, han tenido el DETALLAZO de traerla para que la disfrute.


Así que acompañado por Pepe  y  Javi que tenían una tremenda curiosidad por probar ese vino del que tanto me habían oído hablar, nos acercamos hasta la capital para comer bien y beber incluso mejor.

Diremos que el vino en cuestión no es otro que ese “pedazo” de albariño que tiene por nombre Desiguales, del gran Eulogio Pomares. Cosecha 2009 y cinco años de crianza. Monovarietal albariño. 10 meses de crianza en barricas de roble francés y otros 3 sobre sus propias lías. Descansa después 5 añitos esperando lo que Eulogio consideró el momento ideal. Hay que decir que no es un vino “fácil”, a mi me hace pensar. Disfruto cada trago pensando en lo rico que está y en que soy completamente incapaz de describirlo. Me da una pena enorme no tener alguna botella para ver su posible evolución, creo que es un vino que bien pudiera estár mejor  con algún año más de reposo pero eso nunca lo sabré. Mil millones de gracias, Angel e Iratxe, un lujazo.

Comenzamos con un aperitivo de un riquísimo salmorejo. Casi es una crema más que un líquido.

Mis amigos son amantes del tomate y a mi cada día me gusta más. Pues una estupenda ración de un tomate de Gernika que está en su punto. Carnoso y tierno. Bien regado con un buen aceite. Disfrutando.


Ración de pulpo que como suele ser habitual desata esa pequeña discusión del punto ideal de este alimento. A mi me encanta que te obligue a masticar, otros lo prefieren más blando. En este caso está muy a mi gusto. Así disfruta uno mucho más de su sabor.


Por recomendación de Iratxe nos metemos una ración de begihaundi en su tinta acompañado de arroz. Está de muerte., perfecto. Rico es poco decir.



Como cambiamos de tercio, pedimos a Angel que nos ofrezca alguna “burbuja” rica que tenga por ahí. Hoy el primer vino pone difícil la continuación. Pero un buen champagne siempre resulta apetecible así que disfrutamos de una botella de Mouzon-Leroux. L´Ascendant. Vinificado en barricas de roble. Extra brut. Pinot noir y chardonnay. Discreta burbuja, buena fruta y acidez. Un vino fresco, muy apetecible que acompaña maravillosamente el fin de fiesta de la comida de hoy.


Degustamos ahora una memorable txuleta de kilo y medio. Carne de casa, concretamente del pueblo de nuestra anfitriona, de Muskiz. Carne deliciosa, sabrosa, con sabor, tierna….. ni una sola pega podemos ponerle, ni queremos. Javi, persona de tamaño engañoso, bien hubiese continuado comiendo algo más pero, sintiéndolo mucho no nos vemos capaces de ayudarle. De esas carnes que te quedan en la memoria. Acompañada de unas cojonudas patatas y unos riquísimos pimientos verdes.


Quiero que prueben sus helados, artesanos cien por cien. Javi se tira de cabeza al de chocolate y nosotros al de queso. Impresionantes ambos pero mira que soy de queso pero el de choco está para echar cohetes. Maravillosos.


Terminamos con 3 riquísimos cafés hechos a nuestro gusto.
Abonamos la cuenta, hoy salimos parecido en el asunto líquido que en el sólido. Al final 90 euros por barba que con agua se quedan en la mitad. Me alegro que mis compis de mesa hayan salido enamorados. De nuevo, eskerrik asko a nuestros anfitriones.