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25 de marzo de 2017

RESTAURANTE ABIAGA (AMURRIO): Si no hay Calçots...... nos quedamos.

No es bueno perder algunas costumbres así que nuevamente volvemos a juntarnos en el restaurante Abiaga. Este año no ha podido ser, hemos llegado un poco tarde y  la 5ª “kaltxotada” ha pasado a ser la primera “no kaltxotada”.
Tampoco hemos podido juntarnos todos, es difícil con gente tan ocupada pero al final una docena de personas componen una alborotada mesa con los peques como principales protagonistas. Eso sí, enseguida nos abandonan para disfrutar del espacio exterior de este estupendo restaurante.


Quedamos con tiempo para saludos y además aprovechamos para tomarnos unos txakolis. Así que un par de botellas de UNO, la curiosidad nos hace probar sus añadas 2014 y 2015. Ambas muy ricas aunque yo, si puedo opinar, me quedo con la primera, más por ser de vinos un poco “viejos” que por ser mejor añada.


Como no podía ser de otra manera, Oscar es incapaz de venir con las manos vacías. Si no es vino es queso, o sidra de hielo o…… Pues eskerrik asko por la generosidad. Así que hoy  aporta un par de vinos. Un blanco y un tinto. Alumbro 2012 por un lado. Variedades Verdejo, Godello, Albillo y Palomino. Vino de agricultura ecológica, fermentado con levaduras salvajes. Un vino natural de un color dorado, con ligeros aromas a sidra, con ligero carbónico y estupenda acidez. Que al leer verdejo nadie piense en los que ofrecen generalmente en los bares, no se parecen ni en lo blanco del ojo.

Del tinto, como tengo costumbre, no diré nada. Tan sólo que ni siquiera he osado a hacerme un kalimotxo. Otro vino natural, de la Microbodega del Alumbro, cosecha 2016 y que al parecer les ha gustado mucho.


Así que acomodados en una amplia mesa bien vestida, comenzamos a disfrutar de la comida con sus ya más que conocidos aperitivos. 


Los más peques se apuntan a su menú infantil que resulta muy apetecible para mi también. Pasta con tomate y una riquísima hamburguesa con patatas fritas de las que he podido degustar algunas tras “pelearme” con la propietaria.


Nosotros continuamos con un  “pan-tumaka” con jamón. Siempre que como este plato suelo pensar en un bokata para media tarde o incluso para una cena de cualquier día entre semana. Esto está cojonudo, eso sí, hace falta para ello que la calidad de los ingredientes sea cojonuda como lo es hoy.


Otra de las ventajas de ir con Oscar a comer es que necesita probar cosas fuera del menú. No sé si por gula o por amplitud de espacios. Así que nos pedimos unas raciones de croquetas, en este caso de hongos, que, eso sí, tenemos que compartir con los peques. Este plato es de gusto general y uno siempre se queda un tanto con ganas de más. Muy ricas, la verdad que sí.


Seguimos con un arroz con bacalao. Estupendo punto del arroz, como manan los cánones y estupenda la calidad del pescado. Me encanta este plato, aunque mirándolo bien…… ¿qué no me encantan??


De nuevo, a petición del de Santutxu nos zampamos media ración cada uno de un estupendo canelón de txipis en su tinta. Esto también está muy pero que muy rico. Buena preparación del txipi y estupenda elaboración de la salsa que está, con los debidos respetos, para untar pan sin educación alguna.


Quizás si me tuviese yo que quedar con un plato de hoy sería con el siguiente. Me ha sorprendido mucho y mira que no suelo ser yo de semejante pescado. Un Gallo con holandesa de mandarina y nueces. Finísimo, suave, con acierto en las compañías. Grata sorpresa, ciertamente.


La parte de la carne ha consistido en una terrina de carrillera con salsa de ratafía. La ratafía es un licor elaborado a partir de la maceración de distintos frutos, hierbas y especies en un alcohol base. La composición varía dependiendo de la zona geográfica donde se elabore. Para gustos los colores, en el caso de la carrillera yo soy más de las de siempre pero los gustos, lo diré y lo repetiré, son de cada uno. De todos modos me han gustado y desde luego que no dejo ni una sombra en el plato.



Mientras esta gente disfruta con su tinto, yo me voy pidiendo unas pocas burbujas. Así que un cava Bertha brut nature. Variedades Macabeu, Xarel-lo y Parellada y una crianza de aproximadamente dos años. Me encanta y me parece un cava de una relación calidad-precio muy destacable.



Nos vamos al postre y disfrutamos de una torrija muy sabrosa, de las que no pasan por sartén, de las que no se fríen. Con un toque de “soplete” que hace que no sea aceitosa, que sea mucho más agradable de comer. Nada empalagosa pero sí dulce. Nos ha gustado mucho a todos.


Sabemos que tienen un buen vino dulce, nunca falla. Un Casta Diva cosecha miel. Elaborado con Moscatel de Alejandría. Bonito color, intensidad nasal, “gordo” en boca….. quizás sea yo el que más lo disfruta, soy golosón pero desde luego que la botella queda completamente vacía.


Preciosos y ricos detalles para terminar la velada. Unos cafés de los que apetece repetir y algunos GTs que hacen más llevadera la despedida.
Una vez más queda demostrado que personas de muy distintas opiniones pueden compartir mesa y disfrutar de ello. Simplemente con respeto y educación es muy sencillo conseguirlo y más cuando lo que nos une es algo tan especial como la gastronomía.


Pues decir que el precio del menú degustación es de 27 euros sin bebidas. Un regalo. Yo, por todo lo detallado he pagado 45 euros que me parece una relación calidad-precio inmejorable.

Un placer compartir todo, eskerrik asko Juanjo por las fotos, se nota la calidad.  A ver si el año que viene llegamos a tiempo.


19 de marzo de 2017

RESTAURANTE REMENETXE (MUXIKA): Cojonuda la "rubia galega".

Me tocaba hoy compartir mesa con mi retoño. Es un hombre muy ocupado entre viajes, fútbol…… Así que quería llevarle a un sitio donde se sintiera cómodo. La duda ha durado bien poco. Además ya iba siendo hora de hacerles una nueva visita. Tenia yo antojo de cenar algo en concreto y le envio un mensaje a Andoni explicándole mi “plan” de cena y dejando que sea él quien decida con que vino vamos a acompañar las viandas.
Pues a la hora convenida cogemos el coche y nos dirigimos hacia Muxika al restaurante donde dice mi hijo que mejor le tratan.  Me hace gracia pues me dice todo “serio”: Aita, mejor incluso que en…….. Alguno de Bilbao donde tampoco es que se pueda quejar precisamente.

Allí nos reciben Andoni y su amatxu y nos aposentan en la que ya poco a poco se va convirtiendo en “mi mesa”. Siempre he cenado en ella, comparte “categoría” con otra a la que también siempre he considerado “mi mesa” . Encima de ella, tres botellas de vino blanco que Andoni ha elegido y que toca ahora decidirse por una de ellas.
La elegida se abre y se procede a un primer encuentro. Pues en nariz aparece algo que no es demasiado de mi agrado. Un marcado olor “ajerezado”, enseguida el “maestro” lo prueba y retira la botella. Síntoma claro de que el vino no está ya precisamente en su mejor momento. Una pena puesto que al parecer es un vinazo. Además tenía un color muy atrayente.

Así que a “txikeros” que se nos va y pasamos a abrir la segunda opción. En este caso un verdejo pero que poco a casi podíamos decir que más bien nada, tiene que ver con lo que nos ofrecen asiduamente en los bares de poteo. En este caso se trata de un vino mucho más “serio”.  Un Naiades, cosecha 2008.  De color más bien tirando a “verdoso”. Enseguida muestra mucho potencial, una marcada acidez que nos dice bien a la claras que este vino tiene posibilidad de aguantar algún año más en botella. La madera perfectamente integrada pero dejando evidencia de esos ahumados y tostados de ese paso de 7 meses por las barricas de roble francés.  Dicen que marida bien con carnes blancas y pescados, pues hoy ha demostrado que también lo puede hacer con carnes más rojas.

Nos van abriendo boca con un estupendo aperitivo, una crema que además lleva “sacramentos”. Comienzo a untar pan. Un buen pan, por cierto, de los de mis gusto, con buena y crujiente corteza.

Al rato allí aparece “la rubia”. Una rubia consistente, de buen tamaño. Había pedido yo una un poco menos “voluptuosa” pero aquí no se andan con “tonterías”. Mil setecientos cincuenta gramos de una cojonuda carne de vaca rubia galega.

Presentada en una parrilla con sus brasas pero acertadamente colocada en un plato para que nosotros vayamos decidiendo su punto. La grasa está tan rica como la carne. Mi hijo anda haciendo sus “pinitos” en eso de comer lo “gordo” pero yo no tengo problema alguno, más bien diría yo que la mezcla es placer de dioses.

En mis mejores tiempos creo que hubiese sido capaz de comerme esta txuleta yo solito pero hoy nos ha dejado bien satisfechos a ambos.
Acompañan a la txuleta unas buenas patatas fritas y una ensalada de lechuga y cebolla aliñada como a mi me encanta. Con “potencia”, con vinagre sin tonterías. Recuerdos de las que mi amatxu nos preparaba para acompañar sus estupendos guisos.

Hoy no tenemos sitio para más. Pero nos sorprende nuestro anfitrión con una botellita de algo que está muy rico, una sidra de hielo asturiana de la que uno bebería la botella entera. Dulce pero con buena acidez. De nuevo nos han hecho sentir como en casa. El maestro tiene próximamente un reto, ha vuelto a demostrar que tiene mucho arte en esto de conocer los vinos. Lleva un año que “se sale”. Pues mucha suerte en este próximo reto, estaremos contigo en alma, en cuerpo no podemos. Rico cafecito y a otra cosa, mariposa.
De todos modos nos vamos con la próxima visita “sellada”, el 31 de este mes volvemos a una estupenda cena maridaje de unos ricos rosados. Pues lo viviremos y se lo contaremos como es menester. 90 euros han “tenido la culpa”.  Con semejante carne y semejante vino…… que más puede uno pedir.

12 de marzo de 2017

RESTAURANTE KOKKEN (BILBAO) : Gora la Mar. Vive le Porc.

Eso de una cena a 6 manos sonaba estupendamente y además siempre he salido contento del Kokken, daba por supuesto que en esta ocasión no iba a ser menos. Dos franceses con los que Fernando ya ha compartido alguna experiencia, van a ser sus compañeros de hoy., Sebastien de la Borde y Olivier Vandromme.
Así que acompañado por mi amiga Marijo y a la hora convenida, nos acercamos hasta el restaurante. Allí salen nuestros cocineros de hoy y podemos sacarles una foto junto a su equipo auxiliar. Que aquí todos se lo curran.
Una vez acomodados y tras preguntarnos si tenemos algún tipo de problema con algún alimento, nos acercan una estupenda bandeja de un cojonudo pan y comenzamos el recorrido de esta noche.
Croquetas con puré de coliflor. Tres piezas de unas muy bien trabajadas croquetas, con su crujiente capa exterior y muy melosas por dentro. Cansados estamos de decir que donde hacen bien las croquetas…….

Ostra con morcilla y aire de lechuga.  No me gustan demasiado las ostras, tengo un pequeño “problemilla” con ellas.  Me “repiten”,  me suelo pasar yo luego toda la velada “comiendo” ostra.  Pero eso de “casarla” con morcilla me ha sonado demasiado “provocativo” como para no probarlo. Pues no hacen mala pareja, la verdad.

Ravioli de vieiras, berberechos, guisantes lágrima y caldo de jamón.  Además de eso, adorna y acompaña al plato un algo que ya me es conocida,  la codium tomentosum. Pues un plato muy rico.  Muy presente el sabor a mar y muy finos todos los ingredientes. Esos guisantes están que se salen.

Pasamos ahora ya a un plato en el que la parte marina y la parte porcina compiten en igualdad de condiciones.  Presencia a partes iguales. Cojonudo el begihaundi, con esa textura que me apasiona y que muchos denominan “dura”….. Los morros muy jugosos y bien trabajados. Una demostración palpable del buen matrimonio que hacen ambos alimentos tan diferentes.

Uno de mis platos estrella del Kokken siempre ha sido la papada a baja temperatura. Pues le han dado una vuelta de tuerca al asunto y han hecho una “hamburguesa”.  Con un pan que está de muerte, esponjoso a más no poder y allí te presentan el plato que puedes degustar a tu antojo pero cuya lógica más aplastante de dice que te hagas una pequeña hamburguesa. Riquísimo. Un acierto.

Terminamos la parte salada con el pecho de cerdo con puré de chiviría. Pues digamos claramente que aquí ya el cerdo, literalmente “saca pecho”.  El puré de esa especie de zanahoria blanca está muy rico pero en este caso no me hace demasiada falta. Dejo las herramientas “educadas” a un lado y con ambas manos y unos buenos trozos de pan, disfruto de semejante homenaje como es menester entre los “poco educados” comensales “disfrutones” como yo. Rico no, lo siguiente.

El maridaje ha sido muy curioso y desde luego que con algún vino menos hubiésemos disfrutado igual. La idea es muy buena y algunos que yo me sé estarían felices pero…. ufffffff…….  Comienza la cuestión con un espumoso, concretamente un Lua Jazz brut nature.  De uva treixadura de Viña Costeira. Un vino agradable y que además tiene un “plus” a su favor. Es también un vino solidario, destinado a recaudar fondos para el proyecto “Viña Costeira Rural Alzheimer”.

El segundo vino “ha podido” conmigo. Una garnacha blanca y radiante de Campo de Borja. Un vino de 15 grados que los demuestra sobradamente. Excesiva presencia del alcohol a mi parecer. Fuerte, muy fuerte. He dejado la copa durante toda la cena por si el tiempo amansaba a la fiera pero no. Para gustos los colores pero….. no es precisamente mi vino favorito.
El tercero ha sido un txakoli Doniene. La “competición” le juega una mala pasada. No podemos compararlo con el anterior. Mucho más fresco, menos potente. Así que ahora le cuesta un tanto hacerse notar. De esta bodega me quedo con el Apardune (espumoso).
En el apartado de los tintos se han probado el Heredad X, una garnacha de cariñena con una pequeña crianza de cuatro meses. Después un montsant, de Antoine Touton y Fredi Torres.  Cuatro variedades de uva: garnachas tinta y blanca, macabeo y cariñena. Dice Marijose que está muy rico. Tiene una crianza de seis meses en barricas de roble francés. Y como tercer tinto nos ofrecen un contino  reserva 2011. También de cuatro uvas, la tempranillo, Graciano, Mazuelo y Garnacha tinta.
Para los postres nos han deleitado con un Tostado de Costeira. Un vino dulce elaborado con Treixadura al cien por cien. Vendimia realizada de manera manual y las uvas se pasifican durante 3 meses para pasar a una fermentación en pequeñas barricas de roble francés. Podemos decir que es un vino naturalmente dulce. Me ha gustado mucho, con un toque final de una marcada acidez y ligeramente, a mi parecer, “amontillado”.
Y finalizamos el maridaje de hoy con otro espumoso. Yo he pensado que no era demasiado lógico dejarle para después del dulce pero su “poderío” me ha hecho cambiar de opinión. Cava Llopart reserva brut nature. Variedades Macabeo, Xarel-lo, Parellada y Chardonnay. Crianza de 3 años. Me ha parecido un cava muy seco pero agradable. Se nota ese envejecimiento por encima de las notas frutales.

En el apartado de los postres se ha notado la presencia del repostero francés. Comenzamos con un hojaldre con vainilla de Madagascar.  Conjunción muy conseguida. Hojaldre bien tostado que contrasta con esa sensación suave y agradable de la vainilla.

El segundo postre es un bizcocho babá. Un bizcocho “borracho”, coronado por frutas tropicales y bañado en una ligera crema, más bien “caldo” con toques de piña. Al parecer es un postre orgullo de la gastronomía francesa, tan importante que da nombre a uno de los 4 campamentos que rodean a los Galos en las historias de Asterix y Obelix. Seguramente hoy me ha pasado factura la cantidad que llevamos cenada. Esto lo cojo yo a primera hora de la tarde…… pero ya no tengo la capacidad que me gustaría. Fresco y rico pero excesivamente consistente para estas horas de la noche y estas alturas de cena.

Y finalizamos con otro postre típico francés. Hoy el menú era de 8 platos pero se habrán emocionado y han sido 9. Encima terminamos ni más ni menos que con un Kouign amann que en Bretón significa tarta de mantequilla. Ya sabemos la importancia de la mantequilla en el país de los franceses y se nota. Para nosotros quizás excesivamente “grasienta” y repito lo del postre anterior, a “sólas” y a otras horas igual me como el plato pero ya no puedo…. Me he rendido.

Un cafecito y ahora es cuando echo de menos ir a la capi en tren. Un GT hubiese sido el no va más…..
Así que cuatro horas han “tenido la culpa”. Una cena de nervios que ha tenido su final feliz. Un merecido homenaje a “su majestad”, “el cerdo” (Se entienda la frase, no vaya a causarme algún problema de “injurias”).
  Enhorabuena a todo el equipo. Ideas así hacen que uno ame aún más la gastronomía. Buen trabajo de equipo y simpatía a raudales por las jovencísimas camareras.

55 euros todo incluído. Evidentemente la idea de Fernando no era de la hacerse millonario hoy. No puede ganar dinero pero si gana felicidad eso es más importante. Eskerrik asko por la experiencia, ánimo y a por otra.