10 de mayo de 2017

RESTAURANTE BASCOOK : El mayor de "tres hermanos".

De nuevo acerco mis pasos hacia este local que supuso un cambio importante en la gastronomía de la capital. Sigue, unos años después de su apertura, siendo un claro referente, un restaurante con una carta muy diferente a lo clásico, un local que además premia “lo nuestro”, juega con el producto de casa y le da un toque divertido. (Por algo le gusta a uno que yo me sé, “abducido” por lo diverXo.).


Antes de acudir a nuestra cita hemos pasado por el nuevo local, el Basquery, con el que Aitor Elizegi ha hecho el triplete. Un local curioso al que tendré que hacer una visita más “templada” para degustar alguna de sus interesantes ofertas. Tiene muy buena pinta y al parecer también, muy buenas “pintas”.
Como no podía ser de otro modo, al reservar, elegí “mi mesa”. La que la gente en general deja como última opción. Siempre lo he dicho, desde aquí se vive de otro modo la experiencia. Es más directo, más en contacto con lo que es un restaurante en sí.


Hoy me acompaña quien, cada día, disfruta más con este mundo del comer y del beber, mi retoño y dejo que vaya echando un vistazo al pequeño “galimatías” en forma de periódico. Aquí no hay txuleta y punto, aquí hay txuleta de la ostia.

Mientras él va ojeando la carta yo me levanto y echo un vistazo a los vinos expuestos. Entre ellos descubro una botella muy bonita colocada junto al Mumm. Sin ponerme las gafas leo en su etiqueta la palabra champagne y les digo que igual lo pruebo. Lo que hace el “no saber”, pues resulta que es una bebida que de burbujas más bien tiene poco, es un Tres Vieux marc de champagne, más o menos un “orujo francés”. Así que lo dejaremos pues precisamente esto no es un buen maridaje para una cena.
Me decanto por algo más “normal” y que sé que a mi compi le va a gustar, un Pazo San Mauro Albariño 2015. Cien por cien albariño. Un vino con una nariz muy frutal, muy agradable de beber pero que tiene una acidez notable que invita al trago largo. Me ha gustado y más al que yo me sé.

Mientras esperamos la comanda, nos obsequian con unas cojonudas piparras en tempura. Esto es mucho mejor que las pipas. La cesta de panes variados es otra de las cosas a destacar, todos ellos riquísimos y que hacen que “peques” en demasía.


Comenzamos con un wok de pasta, cebolla de Zalla y toffe de pimiento asado. Estupenda la pasta, gruesa, con sabor. La cebolla potxada está de muerte y el toque que le da el pimiento pone la guinda a un plato que nos ha encantado a ambos. Acierto pleno en su composición.


Nos ofrecen ahora como detalle unos espárragos en dos texturas con guisante lágrima y espuma de tortilla de patata. Pequeña “discusión” familiar. El txikito dice que es puré de patata y yo digo que no. Tenemos la suerte de que sale Iñigo, uno de los cocineros y que es medio vecino nuestro y comentándolo nos confiesa que ambos tenemos razón. Curiosa la combinación de sabores pero impresionante el resultado. Tiempo de espárragos, de calidad. Un plato muy logrado y que imagino tendrá éxito en su carta.


Pasamos ahora al arroz de hongos, mollejas panko, batida de polenta grass. La polenta es un alimento elaborado con harina de maíz, agua y sal. El arroz en su punto ideal, los hongos muy ricos, las mollejas más de lo mismo. Seguimos disfrutando con su comida.


Terminamos la parte salada con el tartar selección, papadum mostaza y sal de cecina crujiente. Cada día me sorprende más mi hijo, comiendo carne “cruda” y tan fresco. Pues de nuevo un plato con imaginación y con estupenda conjunción de sabores. Entre una cosa y otra nos estamos poniendo las botas.


Ioritz es muy chocolatero pero curiosamente no le gusta nada eso de mezclar lo frío con lo caliente. Así que él mismo negocia que le saquen el postre chocolatero frío. Así que se lo disfruta como es menester mientras yo doy cuenta del rico helado que lo acompaña.


Un cafecito da por terminada otra estupenda velada. Creo que lo siguen haciendo estupendamente y ahora ya, completado el “trío”, podemos elegir, a nuestro gusto o mejor aún, podemos hacerles tres visitas.

El total abonado hoy han sido 98 euros, que si descontamos los 24 del vino nos da una más que correcta relación calidad-precio.

4 de mayo de 2017

MESON ARROPAIN (LEKEITIO): San Prudentzio "a la bizkaina".

Víspera de San Prudentzio.  El día de la retreta. Cosa lógica sería acercarnos a Gasteiz como tengo la costumbre de hacer casi cada año pero las temperaturas de hoy poco o nada invitan. Además no había sido nada precavido y no tenía reserva hecha en ningún restaurante y la noche es hoy muy complicada para ir “a pelo”.

Así que, con la carita que se le queda a mi compi, mucho más alavesa que yo de corazón, arranco sin rumbo fijo pero con una idea en la cabeza. Desde hace ya demasiado tiempo tenía muchas ganas de visitar el que, al parecer, tiene fama de ser el mejor restaurante de Lekeitio.

A pocos kilómetros de casa me “orillo” en la carretera y hago una llamada por si las moscas. Sin problemas, así que arrancamos dirección hacia la costera localidad de Lekeitio. Buenos recuerdos de alguna fiesta tenemos de aquellos andurriales.
Ayudado un poco por la agradable “amiga” que me he echado para localizar sitios desconocidos, llegamos al barrio de Arropain que da nombre al restaurante. Una vez localizado hacemos una visita al precioso puerto aunque la “brisa” que corre no es precisamente de las que invita al paseo.

A la hora convenida entramos en el local. Color azul, típico de los pueblos pesqueros, sala agradable. Servicio amable y profesional. Y aunque echamos un pequeño vistazo a su carta, preferimos, como ya va siendo costumbre, que ellos nos ofrezcan sus mejores manjares.

Arantza, que es más bien friolera se decanta por una sopa de pescado que es, al parecer, la especialidad de la casa. Desde luego que tiene una pinta maravillosa. Más casi, crema que sopa. Con materia prima de excelente calidad.  Mi compi disfruta como una chiquilla y consigue entrar en calor.

Yo me voy de cabeza a por los caracoles. Quien me iba a decir a mi que habiéndole sido infiel a San Prudentzio me iba a encontrar con el plato estrella de la retreta. Pues un plato de unos caracoles riquísimos, limpios, con una salsa finísima. Aquí es un tanto diferente a la que acostumbro a degustar. Lleva mucha verdura y eso la hace mucho más ligera. De todos modos me arranco con el pan y al final decido terminar a cucharadas. Ricos, muy ricos.

De plato principal pedimos un rape negro para compartir. Gozada de pez, sin espinas. Dicen que se diferencia del blanco en mejor sabor, textura más “tiesa”…. Quizás yo no sería capaz de diferenciarlos pero está cojonudo. Preparado sin tonterías. Con unos ajitos y un caldo sin estridencias.  Está estupendo. Poco que añadir, una maravilla gastronómica. Lo dejamos total y absolutamente “desnudo”. Para mayor deleite nos lo acompañan con unas estupendas patatas fritas cortadas a mi manera. Pues nada que objetar y mucho que agradecer.


Carta corta de vinos y más de los que yo prefiero pero tenemos lo que necesitamos. Un cava Gramona Imperial Brut, Gran Reserva 2011.  Nariz a manzana asada, a cosas dulces pero con sus toques de cosas más amargas. En boca es “graso”, potente. 
Burbuja muy bien integrada y una acidez marcada que invita al trago. Cada día me estoy haciendo más amigo de las burbujas. Me hacen disfrutar de principio a fin de cualquier cena.

Como no podía ser de otro modo, la que no tiene hambre no se resiste a lo dulce. El descubrimiento es más que gratificante. Una tarta de queso casera. Y lo tengo que decir, de las “top”. Las he probado y muchas, las he probado de diez, incluso la que tiene fama de ser la mejor del mundo.  La de hoy está a la altura de las mejores, sin dudarlo. Finísima, suave, sabrosa, con la textura perfecta. El toque ideal de dulzor. Sorpresa.


Menta-poleo y  “cortao”. Una cena que ha estado a un estupendo nivel. Muy buena cocina y a unos precios muy arreglados para la calidad del producto. En total han sido 107 euros muy bien pagados. Volveremos.

1 de mayo de 2017

RESTAURANTE HONDARTZAPE (GORLIZ): Caro versus costoso.

Hoy tenía yo ganas de darme un “capricho”, de cenar en un sitio bonito y de cenar suave pero rico. Mi compi iba un poco “engañada” pues pensaba que la cosa iba hoy de pollo asado. Creo que al final no se ha llevado demasiado disgusto precisamente.


Así que aprovechando el estupendo día que nos ha hecho, nos acercamos hasta Plentzia y hacemos un buen recorrido por su precioso paseo junto a la ría. Cruzamos incluso la “frontera” que separa a esta localidad de su vecina, Gorliz y nos tomamos un cafecito.
Llegada una buena hora para cenar, cogemos el coche para llegar al Hondartzape. Conocíamos el restaurante de hace dos años. Buenos recuerdos de una estupenda cena.


Es de noche pero incluso así, desde los amplios ventanales el mar o la mar se insinúa. Precioso paraje, maravilloso entorno. Un lujo poder estar aquí.
Se nos acerca la propietaria, amabilidad por los cuatro costados y nos cuenta un poco lo que hoy tienen a disposición. Unas maravillosas almejas. Tamaño XXL, más o menos de las de dos docenas el kilo. Aquí se prepara casi todo a la brasa, al momento, a la vista del comensal, sin prisas. Pues están simplemente de muerte. Toque exacto para disfrutar de su sabor plenamente.


El título de hoy quiere decir muchas cosas, estoy un tanto “aburrido” de “pelear” con gente que está siempre diciendo lo caro que es comer aquí o allí. Caro es aquello en lo que te sientes engañado. Aquello en lo que lo que pagas y la calidad no van precisamente parejas. Costoso, por el contrario es lo que supone un desembolso importante pero que es compensado por la “recompensa” obtenida. Estas almejas lo son, son costosas. Quizás para algunos no pero para la mayoría de los mortales lo son. Eso sí, de vez en cuando merece la pena disfrutar de semejantes manjares. Hoy lo hemos hecho.


Después nos comemos un par de txipirones a la brasa cada uno. La imagen vale más que mil palabras. Creo que incluso mejora el plato anterior. Perfectamente limpios, perfectamente tratados. Sabor de los que te hacen cerrar los ojos para gozar. Arantza suele ser de las que comparte su comida para no llenarse demasiado. En una declaración de buenas intenciones me he ofrecido a ayudarla….. pues con las ganas me he quedado. Hasta con ojos amenazantes me ha mirado….


Como plato principal nos hemos metido un rey. Pez que gusta de vivir en profundidades importantes, al parecer sobre unos cuatrocientos metros. Se alimenta de cosas ricas lo que se traduce en su maravilloso sabor. Carne suelta, gustosa. Esas brasas lo han tratado de maravilla. La salsa que lo acompaña está de rechupete y además sin sabores extraños que pierdan el respeto a semejante pescado.



Para beber era importante elegir algo a la altura de la comida y de entre sus propuestas nos hemos decantado por un estupendo cava. Concretamente un
Recaredo Terrers brut nature gran reserva 2010. Variedades Xarel-lo, Macabeo y Parellada. Un cava tratado naturalmente. Sin uso de herbicidas ni pesticidas. Crianza de cinco años con tapón de corcho natural. El degüelle se realiza sin congelar, manualmente. Fina burbuja, seco, con mucho cuerpo. Potente. Nariz de cosas ricas, de bollerías, de manzanas asadas. Lo definiría como un cava “potente”, graso. La burbuja integrada, intenso. Acidez muy marcada. Desde luego que puede con todo lo que le eches. Uno de mis favoritos, sin duda alguna. 


Como siempre, la que no tenía sitio para más, al llegar la hora de los postres, increíblemente, hace un hueco. Y al escuchar lo de tostada de pan….. no puede evitarlo. Hoy no ha tenido demasiada suerte con lo que el que ha salido ganando he sido yo. Tostada un tanto diferente que llevaba un poco de crema y esa “costra” dulzona que no es demasiado de su agrado pero sí del mío. Creo que estaba muy rica.


Cafecito e infusión dan por terminada una cena de lujo. El total abonado hoy han sido 176 euros. Repito, de caro nada, costoso sí, al menos para mí sí.