12 de octubre de 2016

RESTAURANTE KASKAGORRI (VITORIA/GASTEIZ): El solomillo "se merendó" a la "gallina".

Desde la quedada con compis de verema no había vuelto a visitar este local. Ya tenía ganas. Uno, que es, como todos los de mi pueblo, “un alavés raro”, visita mucho más Bilbao, la proximidad es lo que tiene.
Ya se nota y mucho que octubre no es julio. Además “Siberia-Gasteiz” no se anda con bromas. Nos ha pillado un poco “el toro” y calor no es precisamente lo que hace hoy aquí.


Nos acomodan en una de sus bonitas mesas dentro de uno de sus comedores. Me gusta la decoración y la sensación de estar en una especie de pequeña bodega. Sus paredes de piedra ayudan mucho en ese aspecto.

Mientras miramos un poco la carta nos dejan en la mesa un picoteo de encurtidos y un aceite arbequina para que vayamos masticando un rato.


Compartimos primero una ensalada César. A Aran le suele gustar pedirla. Eso de ensalada suena a “light” pero esa salsa tiene más calorías que media docena de donuts. Está rica aunque quizás un tanto “pobre” de ingredientes no verdes.


Ella se decanta por un rape bisqué con langostinos y crema de marisco. Buen plato. Calidad del pescado, calidad de la manera de tratarlo. Un par de buenas piezas de langostinos acompañan al pez.



Yo me voy a por un solomillo a la parrilla. Acompañado de unas patatas fritas cortadas como a mi me gustan. En “gordo”. Así el sabor de la patata es más marcado. Los pimientos rojos asados son de los ricos. La calidad de la carne es indiscutible. El punto ideal. Tiene un color que da gusto.



Como no podía ser de otra manera, la que no tiene hambre no puede dejar de caer en la tentación del postre. Cosa curiosa. Mira que suelo pensar que algunas tienen dos estómagos, uno para lo salado y otro más grande para los postres. Así que compartimos una torrija de pan, de las ricas. Jugosa. Los acompañamientos, sobre todo la crema pastelera, completan un buen postre.


Me he animado hoy a tomarme una copita de un dulce que me gusta muchísimo, un moscatel Ochoa. Navarro. Mi compi tiene mucho de esa tierra pero, a pesar de su “golosonería”, no le va este tipo de vinos.



Venía yo ya con la mente dispuesta a probar un vino. Tiene todos los puntos a su favor para gustarme. Albariños y ribeiros, sobre todo algunos de ellos suelen ser de mi gusto. A Pita Cega, cosecha 2013. Mitad albariño y mitad treixadura. De la bodega Lagar de Sabariz en Ourense.
La filosofía de la bodega al crear este vino es “curiosa” en algunos aspectos. Botella ecológica, corcho natural de bosques protegidos, las uvas se trabajan en biodinámica. Al parecer las viñas producen poca uva pero muy sana.
El vino se cría durante un par de meses sobre sus lías y luego permanece en depósitos de acero inoxidable hasta la siguiente vendimia.
Parece ser que la añada 2013 no fue fácil para la recogida de la uva. Por una climatología no demasiado favorable no maduró todo lo debido y la acidez de este vino teóricamente está más marcada.


Dicen algunos de mis compis que saben mucho de estos asuntos que este tipo de vinos son de los que de una botella a otra pueden tener mucha diferencia. Quizás a mi me haya tocado una de las “menos buenas”, quizás es que tenía tantas expectativas puesta en él que me ha defraudado un tanto. Decir que no me ha gustado sería mentir. Pero esperaba más. O también es posible que las comparaciones, cosa imposible de evitar me hayan jugado una mala pasada. Por el precio, 32 euros, creo que hay alguna cosa más interesante. Tal vez tenga ocasión de probar alguna otra botella y las cosas sean distintas.
Con un cortadito y una infusión damos la velada por terminada. Buen producto, bien tratado y un precio justo hace que sea un local digno de visita.
El total abonado ha sido de 106 euros.

Página web del restaurante: www.kaskagorri.com

7 de octubre de 2016

RESTAURANTE VELO DE FLOR (ZALLA): Y allá va la "despedida".

Desgraciadamente no me ha dado tiempo a despedirme como es debido. Me dieron la mala noticia de su cierre y les prometí nueva visita, incluso reservé una botella de vino para la ocasión pero entre una y otra cosa no ha podido ser.

Una mala noticia para los amantes del mundo del vino. No hay por las proximidades locales que traten al líquido elemento como lo hacen aquí. No hay enamorados de este mundo.
Al menos tenemos también buenas noticias, hay algún proyecto en mente y nada menos que el la “capital del mundo”. Esperamos novedades y por supuesto que por allí pasaremos en cuanto el asunto tome forma.

Nos acomodamos en su pequeño comedor y enseguida somos atendidos por Laura con la que tratamos del asunto sólido de la velada. Que ella nos comente lo que nos puede ofrecer hoy.
Alvaro por su parte se “pierde” en su bodega para pensar un poco lo que podemos beber hoy. Conoce bien mis gustos y algo se le ocurrirá.
Comenzamos con un par de croquetones de jamón y txorizo. De tamaño XL. Crujientes, jugosos, sabrosos, estupendos.

Pasamos ahora a unas papas aliñas con tronco de bonito, vinagreta de cebolla y pimiento verde. Cuando el producto es bueno y la mano es “mimosa” el resultado no puede ser sino estupendo. Me encantan las patatas, me encanta el bonito, me gusta la vinagreta. ¿Puede pedir uno más? Pues no. Estupendo plato y muy consistente, por cierto. Incluso Marijo, una “glotona” de las buenas, comenta que con esto no te quedas precisamente con hambre.

Degustamos ahora unos mejillones con tomate casero. De nuevo buen género y ese tomate que está para mojar pan. Plato con poco misterio pero que nadie diga que es sencillo. Todos habremos comido bastante peores. En esta ocasión están para chupar dedos “a manos llenas”. Riquísimos, la verdad. Damos buen uso de los estupendos panes e incluso, a pesar de mi “negativa”, repetimos.

Terminamos el asunto con una carne con tomate. Qué recuerdos me trae este plato. Mi amatxu era una excelente cocinera. Todos decimos lo mismo, pero la mía además de en casa, lo fue en algún otro sitio y con fama ganada. Más de una madrugada, llegando a casa con el periódico bajo el brazo, me encontraba esa cazuela con carne con tomate y ni siquiera calentarla, sin sentarme, pan y tenedor y a ponerme las botas. Ya llegaría el “tirón de orejas” al mediodía pero….

Los pimientos verdes de los que me comería dos docenas sin problema alguno. Que manjar. 

Hoy hemos elegido entre cuatro botellas que Alvaro nos ha ofrecido, una ya la he bebido en una de mis catas de cuadrilla y otra descansa en mi pequeña bodeguita a la espera de un buen momento.

La que hemos bebido hoy ha sido concretamente un Ribeiro, un Coto de Gomariz añada 2011. 70% Treixadura, 15% Godello, 10% Albariño y 5% Loureira.  De color amarillo con toques verdosos. Aromas a fruta pero con una mineralidad bien marcada. Curiosamente me aparece un ligero dulzor pero la acidez es maravillosa e invita al trago pausado. Cuerpo sobrado, de esos vinos que pares “masticar” más que beber. Cada día me aguanta más una botella, cada día disfruto más del trago pausado. No tendré ni idea de vino pero que me quiten lo “bailao”. Un estupendo vino que nos hace pedir un poquito queso acompañado de unos trozos de membrillo. Estupendo queso Idiazabal con la que el Ribeiro “casa” estupendamente.

Un pan de cafecitos y un agradable rato en la barra del bar. De esas charlas donde los problemas del mundo tienen fácil solución. El total abonado hoy han sido 65 euros que teniendo en cuenta el vino degustado me resulta un precio de lo más arreglado.Una pena que tengan que cerrar. Pero por otra parte la alegría de saber que les veremos en otra ubicación. Con ansia esperamos noticias. Pues allá va la despedida. Eskerrik asko Alvaro y Laura por los momentos vividos. Al menos, con esto de las redes sociales, “siempre estaréis aquí”. Que la vida os depare un buen futuro. Hasta pronto. 

4 de octubre de 2016

RESTAURANTE ABIAGA (AMURRIO): "Algo diferente"

A otro privilegiado que le ha llegado la hora de la jubilación. Algunos, que la tenemos relativamente cerca, no sabemos lo que nos deparará ese futuro incierto. Esperemos que al menos llegue ella antes que “el de la guadaña”.

Las organizadoras del evento, confiando en mi criterio, conste que no he puesto “buen” por delante, me preguntaron si se me ocurría algún restaurante cercano que hiciese las cosas de un modo distinto a lo habitual, si conocía “algo diferente”. Algo que no fuese el típico menú de sota, caballo y rey.


Pues enseguida se me fue el pensamiento a mis queridos conocidos del Abiaga. Todo confluye para pasar un buen día. El local, el entorno, el trato y por supuesto y a pesar de los impedimentos del “precio cerrado”, creo que nos darán de comer con algún toque distinto.

No soy amigo de acudir a ciertos eventos, uno es un tanto “especialito”. Eso de considerar compañero de trabajo a alguien simple y llanamente por el hecho de que trabaje en el mismo sitio no va conmigo. Creo que como los amigos, los compis de currelo “se lo tienen que ganar”. Y en este caso, creo que más o menos, así ha sido.


A la hora convenida y cada uno como puede, nos vamos acercando a la vecina localidad de Amurrio un nutrido grupo de medio centenar de personas. De edades distintas, de sexos diferentes y de cargos varios.

Como no podía ser de otro modo, los “hombres”, al menos la mayoría de ellos, se aposentan en uno de los lados de la L y las “chicas” y algunos “valientes”, tomamos posiciones en el lado contrario. No negaré que a mi me va el rollo un montón.


Hoy quedará el tema gastronómico un tanto en segundo plano. Creo que comidas numerosas no merecen “criticas” exhaustivas, simplemente enumeraré los platos degustados. Eso sí, diré con total claridad que todos ellos han estado  a un estupendo nivel. Preguntando al personal, en general han salido muy contentos de esa experiencia  “algo diferente”.

Comenzamos con un plato que ya he tenido ocasión de probar, torta de escalivada con antxoa.


Degustamos así mismo sus croquetas caseras.


Como entrante de nuevo un plato que ya he comido en este restaurante, el rissotto de hongos y parmesado. 


Pasamos al pescado. Hoy ha sido una Merluza con corteza de pan y cintas de calabacín.


Secreto con puré de castañas y vainilla.


En el apartado dulce hemos disfrutado de  Crème Brûlèe con helado de vainilla. Una crema pastelera que lleva la parte superior quemada por el azúcar para darle esa consistencia crujiente.



En cuanto a los vinos, otro aspecto muy marcado por los “apretones” en el precio del menú, es nuevamente donde el precio del menú marca sobremanera el asunto, un crianza de rioja en tinto, concretamente un Faustino 2013, un blanco de rueda al que no he hecho ni caso y, como detalle, a mi me acercan un txakoli de la zona, un Eukeni que me ha permitido pasar una velada un poco más satisfactoria. Fresco, afrutado y con una acidez maravillosa. Algún compi también lo ha probado y le ha gustado.



Unos cafecitos y llega el “momentazo” de la velada. Por allí aparece un “personaje” que resulta ser de nuestro pueblo y del que no tenía noticia alguna. Un actor, un “comediante”, de nombre Eduardo Gaviña Marañon y de apodo “Yogurinha Borova”. El “pobre” Juanfer ha “sufrido” un rato pero desde aquí mi reconocimiento al saber estar de Eduardo que ha sido capaz de vacilar sin herir, cosa que pocos consiguen. 

Pues nada, Juanfer. Que disfrutes de ahora en delante de paz y tranquilidad y que los demás lleguemos a ello.


Menú: 35 euros.     Página web del restaurante: www.abiagajatetxea.com