12 de agosto de 2016

ASADOR HORMA ONDO (LARRABETZU): Buenas vistas, mejores brasas.

Como ya me conozco, salimos con tiempo suficiente. Primero tengo que “encontrarme” y después, una vez asegurado el asunto, ya volveremos a la hora convenida. Así que nos acercamos, “casi” sin equivocarme, hasta la entrada que comparten el Horma Ondo y el Azurmendi.
La cuesta que hay hasta el primero es un tanto más complicada pero hace un día precioso y las vistas merecen la pena.


Reservamos una mesa y nos acercamos hasta Larrabetzu a tomarnos algo en una de sus terrazas. La climatología invita.  En estos pueblos pequeños los ·”forasteros” siempre provocan curiosidad….
Después de un buen rato y de un par de zuritos sin, nos acercamos de nuevo hasta el restaurante. Al mediodía ha habido una boda, de fotógrafo, Luis, conocido mío, uno de los socios de la Taberna de Arakaldo, ya comentada en este blog.
El comedor es muy bonito, mesas muy amplias, con estupenda separación entre ellas, muy bien vestidas, vajilla y cristalería de calidad.



Se nos acerca Mikel, nos cuenta un poco las opciones que tenemos de carta y las de fuera de ella. Algunas “demasiado” atractivas como para rechazarse.

Estupendo pan, de corteza crujiente que invita a ser “maleducados” y no esperar. Mientras estos pobres dientes ya un poco tocados me lo permitan…..

Con la compañía de hoy sé que con un buen cava tengo éxito asegurado así que una botellita de Gramona Imperial que nos va a permitir disfrutar estupendamente de cualquier plato que nos pongan delante. Prefiero quedarme con las estupendas Schott que tenemos en mesa.

Nos obsequian con un aperitivo en forma de una pequeña cuchara de salmón y puerro. Mi suerte es doble, Aran no es amiga ni de lo uno ni de lo otro así que… para mi todo.


Continuamos con una ración de pimientos verdes. De tamaño mediano y sin absolutamente nada de “gabardina”. Casi para comerse hasta el rabo. Lo acompaña un poquito de sal por si las moscas pero están suficientemente ricos y no necesitamos añadidos. Me pongo las botas puesto que mi compi tampoco es que precisamente disfrute demasiado con ellos. Guapo no seré pero “listo” para los “recaos”….


Una ración de almejas finas a la plancha. Emplatadas individualmente. Maravillosas. Cojonudas. De estupendo tamaño y con el punto exacto. En esta ocasión la que tengo delante no deja ni una pizca. Le gustan tanto como a mi. Tienen un precio un tanto prohibitivo pero creo que de cuando en vez merece la pena.


Arantza es tremendamente carnívora y en cuanto ve lo de solomillo a la brasa no lo duda ni un momento. El “problema” es que es de carne hecha. Mira que nos lo sacan de primeras con un color impresionante pero en cuanto ve que algo “rojo” campea por allí, les pide que se lo pasen un poco más. Una pena. La parrilla que traen es simplemente para mantener un poco el calor, no lleva prácticamente brasas.


De todos modos la carne está de película. Riquísima, tierna. No tan jugosa como yo quisiera pero no por la calidad, por el “repaso” obligado. Lo acompañan unas buenas patatas fritas caseras y una ensalada de lechuga y cebolla maravillosamente aliñada para mi, no tanto para "alguna" que es poco "vinagrera".


Yo me he comido una ración de kokotxas de merluza también a la plancha. Estas tampoco es que precisamente estén “baratas” pero este tipo de producto si es de calidad superior hay que pagarlo.
Están en su punto exacto. Con sabor intenso. Gelatinosas como es menester. Da pena que se terminen.


Curiosamente la que no puede más no puede pasar sin postre, así que se anima con una tarta de queso con helado de pistacho.
De nuevo es de ese tipo de tarta de queso que yo considero que no lo es. Pero está hecha en casa. Está muy rica, la verdad es que sí. En este caso dejo que ella disfrute de ese dulce que en la parte salada he salido yo ganando.


Un buen café y una infusión. Saludo a la camarera que conocí en la anterior visita. Como dije entonces, una “paisana” que nació “tan sólo” a dos mil kilómetros de aquí. Por cierto, después de 3 años se va a hacer una visita a su familia, buen viaje.
El precio ha sido de 139 euros. A tener en cuenta el cava que ya son 25 y que hablamos de un producto de calidad un tanto fuera de serie y que ya de por si no es precisamente barato.   Su página web: www.asadorhormaondo.com

2 comentarios:

  1. Ya de entrada un restaurante que tiene en carta Gramona Imperial a muy buen precio, ya me gusta.

    Seguramente con las almejas y las kokotxas se fue el grueso de la factura...

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    1. Desde luego que en general tiene buenos precios. El Gramona me encanta. Los productos como estos hay que pagarlos. Efectivamente se puede cenar mucho más barato aquí pero un es un "antojica". Un abrazo

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