8 de septiembre de 2015

RESTAURANTE LA CHATA (ISLA): Buen producto en buen entorno.

Ya había estado yo por aquí tomando algo pero tras las constantes lecturas de un conocido cántabro que ha comido en unas cuantas ocasiones aquí, tenía que terminar por probarlo. Así que aprovechando el fin de semana de ocio total, reservamos para el viernes noche pues sabemos que aquí no es sencillo encontrar sitio. Y menos mal que así lo hicimos.






Te ofrecen la posibilidad de cenar pronto, concretamente a las nueve menos cuarto o esperar en lista a las diez y media y te van llamando a medida que van quedando las mesas libres. Conozco yo a un medio tocayo mío que elegiría sin duda alguna ese primer turno pero a mi me va más cenar un poco tarde.
Hay gente esperando fuera pero en cuanto preguntamos en barra y faltando pocos minutos para la hora acordada, nos acomodan en una mesa en su acristalada y bien vestida terraza.

Para beber nos hemos decantado por una botella de cava, un Juve Camps que conocemos sobradamente y que sabemos nos va a hacer disfrutar de la cena en su justa medida.  Una cesta de pan que está rico, pan blanco que me encanta.

Hoy mi acompañante no tiene el mismo saque que yo precisamente y dejo que sea ella quien decida lo que vamos a cenar. Sus croquetas tienen fama y nos gustan a ambos así que comenzamos con ellas que en carta rezan: Inigualables croquetas de jamón. Bueno, pues están ricas. Sabemos que es algo que unos días puede salir mejor que otros. Quizás saben demasiado a la bechamel. Demasiadas expectativas a veces no son buenas.




Mi compi se decanta por un solomillo a la plancha con patatas fritas caseras. Le gusta la carne hecha y se lo preparan partido por la mitad. La verdad es que es una buena carne y en su punto de temperatura correcto. Clásico pero casi siempre gratificante plato. Se agradecen esas patatas caseras, no hay comparación.




Buena fama tienen también sus pescados y como queremos probar ambas cosas y sé que a ella le va, pedimos una merluza en salsa con almejas.
Buen trozo de buen pescado. Bien tratado. Hecho pero jugoso. Buen tamaño de las almejas que están sabrosas. De nuevo un clásico plato que satisface con creces las expectativas del comensal.




De postre tenía que probar esa tarta cántabra. Dice Arantza que parece una quesada, a mi me ha sabido diferente pero me ha gustado mucho. Quizás yo le pondría algún piñón menos pues “pesan” demasiado al degustarla. Consistente postre después de una consistente cena.



Una infusión y un cafecito y pagamos 67 euros por todo. Una buena relación calidad-precio. Pues me parece un buen sitio para disfrutar. Trato amable por parte de todos. Quizás algún día será cuestión de volver y probar alguno de esos pescados al horno que hemos visto pasar o incluso una buena txuleta.

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