11 de septiembre de 2016

RESTAURANTE REMENETXE (MUXIKA): De "penco" a sobresaliente.

Todos los años sufro el síndrome “post-verano”. No quiero que termine el buen tiempo, no quiero que los días se acorten, no quiero pasar frío….. Así que septiembre es un mes que me gusta  disfrutarlo de manera un tanto especial. En mi caso eso significa, sobre todo, buena compañía y buena gastronomía.
Hoy la buena compañía la tenía asegurada y no quería fallar en lo del comer. Como es un sitio donde con mala climatología se me complica más el viaje, me decido por visitar a estos “viejos” conocidos.


Diré, por si alguien pasa por este blog por primera vez que el restaurante es precioso. Un caserón del estilo de nuestra tierra. Decorado con motivos rústicos y con estupendas mesas, manteles, vajilla…..
Es mucha la gente que ha pasado por aquí como invitado a alguna boda. El entorno y el resto hacen que sea un sitio elegido por muchos para celebrar aquí ese día tan especial. Hoy también era uno de esos días. Pero el comedor del restaurante está bien aislado de la zona de bodas y ni te enteras del bullicio. El servicio tampoco se resiente.


Destacaría, como ya he comentado en más de una ocasión que el trato es genial. Gente que sabe estar, que sabe agradar, que sabe lo que se hace. 
Hoy nos recibe Iratxe, la hermana de Jon Andoni y como no podía ser de otro modo, también está allí la “jefa”, la amatxu de ambos, una señora como la copa de un pino que irradia clase por los cuatro costados. Que me despisto, vamos a ello...
Nos acomodan en la que ya parece “mi mesa”. Como hago siempre, dejo de lado la carta, tanto de viandas como de vinos y dejo que nos recomienden ellos mismos lo que podemos cenar. Jon Andoni, que hoy tiene trabajo extra, se nos “pierde” pero yo sé perfectamente donde anda. En esa maravillosa bodega que tiene, buscando algún vino “diferente” con el que sorprenderme.



Efectivamente al rato aparece con un par de botellas, por un lado un blanco de unos “añitos” y por el otro con un cava. Sé que Aran va a disfrutar mucho más con las burbujas y a mi, importarme, como que tampoco me importa. Así que a ello.
Un cava que desconocía totalmente. Moltó Negre. Variedades Xarel-lo, Parellada y Trepat.  En la etiqueta una oveja, según la bodega este cava es la “oveja negra” de la familia. Aunque la oveja no sea negra, su “compostura” sí que lo es. Con tan sólo 11,5 % de agrado alcohólico.
Viñedos de cien años de la zona de Villafranca del Penedés. Por cierto, esta próxima semana se realizará la cosecha, después pasará al menos casi un año de crianza en botella.

Me sorprende un tanto su color, un tanto rosado. En cuanto “meto” la nariz la burbuja, muy fina por cierto, me hace cosquillas. Las notas de bollería son inconfundibles pero puedo prometer y prometo que he querido notar un pequeño toque “afresado”.  


Una de las peculiaridades de este cava es que lleva un porcentaje de uva Trepat. La desconocía pero debe ser una de las grandes variedades que se producen en Catalunya, un tanto “olvidada”. Por su escaso color utilizada para vinos y cavas rosados e incluso vinos blancos. Como siempre, Jon Andoni me hace descubrir algo nuevo y como siempre algo que nos acompaña de maravilla en todo momento.

Dos estupendos panes recién horneados, que salen calentitos y crujientes y un aperitivo en forma de crema de espárragos. Fresco, sabroso y apetecible. Mi compi no es demasiado amiga de semejante producto, y eso que tiene ascendencia navarra, pero le encanta la crema. Yo me como lo sólido del plato. Pena de foto… la emoción…..


De entrante, emplatadas individualmente y con una presencia sensacional, nos llegan unas pencas rellenas. 

En la foto se aprecia la transformación que puede sufrir un producto en las manos de un buen profesional. De aquí el título de mi comentario de hoy. Una cosa muy simple convertida en un maravilloso plato. Sabrosísimo. Con una salsa con un toque dulce, creo que era miel. Un plato que está tan rico como aparenta.


Hoy nos decidimos por la lubina. En vez de un pez entero, preferimos que nos saquen un par de raciones. Eso sí, al final, el tamaño es más que decente y Arantza termina “muy llena”. Lo acompañan un trozo de tomate, un par de almejas y unas cojonudas patatas.


“Gracia” me hace la gente que dice que ha comido un pescado muy rico en algunos sitios. En estos platos es donde se puede apreciar realmente la diferencia entre calidades y “calidades”. Comer una lubina en algunos lugares donde la carne que consigues reunir no llega para dos cucharadas soperas…. O comerla en sitios como este, pescado suelto, jugoso, sabroso a más no poder…. ¿Caro? Caro es comer mal y “barato”.


De nuevo me sorprende mi compañera hoy. Resulta que no tenemos sitio para más pero en cuanto escuchamos lo de… ¿vais a querer postre?... La duda se disipa y parece que ese estómago encuentra hueco enseguida.

Quería que hoy no repitiésemos los platos. Al menos dar a conocer más opciones de su cocina, así que aunque tentada a pedir de nuevo la torrija, consigo que se decante por una tarta de manzana. “Ayudada” por una bola de helado y una más que sugerente crema de natillas, nos llega este plato, con buena presencia y mejor “esencia”. Estaba para chuparse uno los dedos. Muy, pero que muy rico.


La correspondiente menta-poleo y mi imperdonable “cortao” y salimos a la pequeña barra situada a la entrada del restaurante donde charlamos un rato con nuestros anfitriones y nos despedimos hasta la próxima.

El precio ha sido de 97 euros sin contar el vino, eskerrik asko por el detalle Jonan. Agradecer así mismo hoy a Iratxe su ayuda con las fotos, alguna es de su móvil. No aburriré más diciendo que me parce un buen precio. Su página web:  www.remenetxe.com

1 de septiembre de 2016

LA CASITA DE SABINO (BILBAO): El Rey reina pero no gobierna.

Me parece increíble las veces que habré podido pasar yo por la puerta de este local sin darme cuenta de lo que realmente era. Había leído cosas muy buenas del restaurante y lo tenía en mente desde hacía ya mucho tiempo.

Por fin, para despedir el mes de agosto como es menester y acompañado por mi retoño, reservo mesa en La Casita de Sabino. Por cierto, un miércoles noche y el local está abarrotado, creo que ninguna mesa ha quedado libre. Me gusta el cartel, me gusta eso de que den de comer y beber, a eso venimos.


Desde la calle no puede uno pensar lo grande que es el comedor. Correctas mesas, manteles de papel. El servicio muy atento y amable y el propietario en todo momento pendiente de que todo vaya viento en popa.
Un expositor lleno de buen pescado y marisco nos dice a las claras lo que aquí hay que pedir. Me han dicho que aquí bordan el rey y con esa intención iba yo pero al pedir opinión nos han comentado que cualquier pescado aquí está impresionante. Al final nos decidimos por uno en concreto y en base a su peso pedimos alguna cosilla suave para ir haciendo boca.




El pan correcto, sin más. Servido en cantidad mucho más que suficiente.
En cuento a los vinos, la carta no está nada mal. Hoy, sabiendo que también voy a finalizar la cena con algo en concreto, me decanto por las burbujas. Veo que tienen el Taittinger a un precio estupendo así que disfrutaremos con un vino que ´sé sobradamente que va a cubrir nuestras necesidades.

Burbuja abundante, se queda un rato “pegada” a la copa. Estupenda nariz cítrica, fresco de ganas, con una acidez muy suave pero presente. Es voluminoso en boca. Invita a mantenerlo, invita a disfrutar despacio de sus aromas, a no tener prisa para terminarlo. Me gusta cada vez más el asunto de los espumosos para acompañar las cenas.


Nos obsequian como aperitivo con un salpicón de pulpo. El aceite está cojonudo. Una arbequina navarra. De sabor potente pero no exagerado. Además la tenemos en mesa para utilizarla si nos hace falta. Así mismo un recipiente de sal gruesa que no  necesitamos pero que es un buen detalle.


Continuamos con un surtido de marinados. Bacalao, atún y creo recordar que corvina. En su punto exacto. Salen “vírgenes” y nos lo riegan con el aceite de la mesa que marida a las mil maravillas. Me gusta ver como mi compi de hoy disfruta con estos manjares. Desde luego que yo a sus años era incapaz de atreverme con ellos. Todos muy ricos.


Nos presentan ahora la media lubina que hemos elegido. Kilo cien pesa nuestra mitad. Con unos maravillosos ajos de colofón. Nos sirven un trozo a cada uno y nos deja el resto en la bandeja. Nos comentan que si necesitamos ayuda posterior para el resto, no dudemos en solicitarla. No somos precisamente unos buenos “limpiadores” de pescado pero tampoco tiene demasiado misterio el de hoy. Somos capaces de degustarlo casi por completo. Menuda calidad……. Menudo modo de prepararlo. Sin “ostias” raras. En un aceite de excelente calidad. Está suave de ganas, está sabrosa…. Desde luego que baratos no están pero creo que merece la pena sin duda pagar por un pescado así. Una pena la calidad de la foto.


También me han dicho que aquí merece la pena terminar con una tabla de quesos. Una miradita ya he echado también a una tarta de hojaldre que además era de la zona de Torrelavega. Todos sabemos que por allí el hojaldre lo bordan. Lo digo además por propia experiencia. Creo que otro día me pasaré con alguien más “golosona”. Mi hijo es poco “postrero”.


Pues cuatro quesos distintos, muy distintos. Comenzamos con un queso con un toque de trufa. Queso más bien de “untar”. Nos encanta de primeras su suave sabor. Un comienzo destacable. Pasamos a otro que lleva uva, aunque también muy rico, de los cuatro ha sido el que ha pasado más “desapercibido”. El tercero es un parmesano italiano. Me encanta como se rompe este queso. Sabor muy potente, a “queso”. Sin tonterías. Y terminamos con uno que ya he probado en más ocasiones. Hoy, cosa graciosa, ha sido Ioritz el que ha disfrutado más de él. Recuerdo la vez anterior que dijo que era demasiado potente. Hoy me lo ha parecido a mi. Desde luego que desapercibido no pasa. Un Picón Tresviso.


Un cafecito en la calle, hace una temperatura estupenda. El total abonado ha sido de 119 euros, tengamos en cuenta que el champagne son 38, muy buen precio, por cierto. Creo que un sitio donde comer buen pescado, con buena atención y sin lujos. Volveremos a vernos, sin duda alguna. Su página web: www.lacasitadesabino.com

28 de agosto de 2016

LA ROCA (BILBAO): Es lo que se lleva ahora......

Que las cosas están cambiando no hace falta que lo diga yo, locales a diestro y siniestro, todos ellos se dan un aire….. Locales donde premia más el asunto de los pintxos y el picoteo que el de platos en mesa.
Este es uno de ellos, local de buen ambiente con una barra más que “insinuante” . No obstante ofrecen la posibilidad de comer en mesas y con una oferta bastante decente.


Yo ya eso de andar de pintxos como que no me va demasiado. Prefiero sentarme tranquilamente en una mesa, sin prisas. Así que nos decidimos a probarlo puesto que ya son muchas veces de tomar algo allí.
En su página web ellos se definen como un espacio de gente que disfruta haciendo disfrutar a los demás. Como declaración de intenciones la verdad es que no está nada mal.


Decoración moderna. Mesas con manteles de papel. Vajilla y coperío correctos. No tienen sensación de “pequeñez”, correcta separación entre mesas y desde luego la camarera que hoy nos atiende es de lo más agradable, por cierto.

Nos decidimos aprobar un par de platos que son más bien raciones que también puedes pedir en barra. Dos maneras diferentes de conocer sus huevos a baja temperatura.


Por un lado con hongos y por el otro con bacalao. Desde luego que han sido los platos de la noche. Están muy ricos. La yema en su punto. De excelente calidad, con ese color inconfundible.



Una ensalada correcta, sin más. Quizás demasiado verdor……


Aran se pide un entrecot con patatas, La carne en el punto en que ella la pide, un poco más hecha de lo normal. Tiene mucho sabor y está bastante tierna. Las patatas más a mi gusto que al suyo puesto que saben más a patata por el modo en el que están cortadas. Pero están ricas.


Yo, que me pierde mucho con la casquería, me decido por unos morros en salsa. Un plato correcto. Demasiado tiesos. La salsa está también a un nivel de aprobado. No ha me han hecho pasar el rato que suele gustarme untando pan sin conocimiento.


No tenemos demasiado espacio para postres así que nos vamos directamente a por una infusión y un correcto cafecito.



Para acompañar la cena os hemos decidido hoy por un par de copas de un blanco fermentado en barricas de roble, concretamente un Tierra de Labastida. Mezcla de Viura, Garnacha blanca y Malvasía. Medianamente afrutado y con toque de madera pero sin sobresalir. Correcta acidez.

También tomamos un par de copas de Privat Brut Nature, correcto cava que nos ajusta estupendamente los asuntos gástricos.

Por todo ello hemos pagado 54 euros. Creo que es un sitio donde se puede hacer una parada y disfrutar, quizás mejor de su estupenda barra de pintxos y su más que correcta oferta de vinos por copas.


Su página web: www.larocabilbao.com