12 de agosto de 2018

ASADOR ALMIKETXU (BERMEO): La parrilla no es sencilla.


Otro de esos restaurantes de los que uno ha leído mucho y que por unos u otros motivos va retrasando la visita. Pero estas maravillosas noches medio tropicales que estamos teniendo invitan a acercarse a pueblos donde la brisa marina te hace mucho más llevadero ese calor agobiante.


Desde luego que las vistas merecen la pena, un pueblo de pescadores con mucha tradición, cosa lógica de excelentes pec es y otros productos de la zona.
Caserío con unos cuantos años a sus espaldas pero restaurado. Local al uso, buenas mesas, un trato muy amable y con buenas recomendaciones.


Estoy con Aran, así que ese pulpo albardado hay que probarlo. Jamás se me hubiese ocurrido esa presentación pero el resultado no está nada mal. Para los amantes del pulpo y para los amantes del rebozado. Me sigo quedando con un buen pulpo a la brasa pero no ha estado mal la nueva propuesta.


Nos comenta que tiene unos estupendos pimientos verdes de casa. Aunque la que me acompaña no es precisamente amante del susodicho producto, yo no puedo resistirme así que le pido una racioncita para quitarme el antojo. Están realmente riquísimos. Menudo plato tan sencillo pero qué satisfacciones genera.


Nos afrece varios pescados y hace ya mucho que no degusto un buen rodaballo así que tras una pequeña “negociación” con mi compi, consigo que mi antojo  sea satisfecho.

Una buena pieza hecha a la parrilla. Enseguida Aran comenta que está muy rico. Yo sé lo que significa eso. A ella tanto la carne como el pescado le gustan un tanto “pasados” de punto y eso es lo que le ocurre a este pez.  Realmente está sabroso pero en mi opinión le han “sobrado” un par de minutos. El asunto parrillero no es nada sencillo. Imagino que si se hacen cien pescados no todos ellos saldrán con el mismo punto. De todos modos hemos disfrutado muchísimo con él y , siendo como somos, malos “limpia-pescados”, el resultado final no ha sido nada desastroso.


Estamos en fiesta de La Blanca así que un pequeño homenaje a la capital Alavesa en forma de Goxua que Aran se mete bien gustosa. Yo pregunto si tienen algún buen queso de la zona y pido media razón acompañada de un buen membrillo. Estupendo remate a la cena de hoy.


En asuntos de “espuma” tienen un champagne rosado que no he probado y a por él que nos vamos de cabeza.  Nicolas Feuillate Brut Rosé ED. Especial. Variedades chardonnay, pinot noir y meunier.  36 meses de crianza en bodega. De un rosa asalmonado y fina burbuja. Tiene una nariz muy afrutada pero en boca resulta un tanto menos “goloso” lo que hace que el trago sea más pausado. Siendo un vino más bien de base, se deja beber y acompaña estupendamente la cena. 


Pagamos los 152 euros. Tener en cuenta que prácticamente todo se lo llevan ese pez y el vino. Salimos al “porche”, nos tomamos el cafecito y la infusión. Desde allí observamos trabajar al maestro parrillero. 
Un buen local, buen trato, producto de excelente calidad y desde luego, unas impresionantes vistas al mar Cantábrico.

5 de agosto de 2018

RESTAURANTE MINA (BILBAO): Para mentes abiertas.


Unos cuantos años ya de mi primera visita a este emblemático restaurante de mi ciudad favorita. Puedo asegurar que en ninguna de mis visitas he salido indiferente.

Llevo tiempo disfrutando del asunto gastronómico con personas diferentes, una de ellas es mi hijo y teníamos los dos muchas ganas de compartir mesa aquí. Sabía que era un riesgo, conozco el local, conozco su propuesta y conozco también a mi retoño y sus gustos. Así que era un pequeño reto.
Paso a presentaros la cena plato a plato.
Aperitivos

Ostra gillardeau (detalle del local)

Corvina acompañada de una crema de arbequina

Mejillón, coco, citronella y tomate picante

Queso marino, infusión de champiñón

Berenjena confitada en té rojo y tartar de gamba blanca

Tienen nueva sumiller, una joven de procedencia galega. En un principio la intención era beber un cava pero al decirle lo que me gusta y las elecciones posibles, nos recomienda un champagne. En concreto un R.H. Coutier a Ambonnay. Pinot Noir y chardonnay. Nos ha gustado mucho. Ese punto de fruta pero ya más confitada que madura. Esa burbuja perfectamente integrada y ese punto final de "amargor" que invita al trago largo. Nos ha parecido un estupendo básico a un precio más que asequible.

Begihaundi a modo de risotto

Pastrami de ventresca de atún rojo ahumado con curry verde

Piel de cerdo en una salsa con un toque dulce (otro detalle de Alvaro)

Bonito en su jugo con vinagreta de flores



Molleja de ternera a la brasa con calabaza al cardamomo y emulsión de zaatar




 El champagne se termina. Le pido algún vino de postre. Tras preguntarme si me gusta arriesgar y recibir la correspondiente afirmación, termina sacándonos un Ignios Orígenes. Vino de Tenerife. Elaborado con la Listán blanca, pasificado en su tercera parte. Cuatro meses en barricas de roble francés sobre sus lías más finas. Complicada nariz, huele más que especial. En boca gana mucho. No es algo dulzón precisamente pero dada la propuesta de postres de este local, me ha parecido una genial propuesta.

PASAMOS YA A LOS POSTRES:
Tamarindo, tofee y perrins


Leche de caserío, Ras al Hanout y frutos silvestres


Sabayón de azúcar moscovado (postre a modo de detalle que Mina lleva tiempo ofreciendo, diríamos que algo "mítico" y que está realmente cojonudo)


Un rico cafecito y los típicos detalles "fin de fiesta". Abonamos los 234 euros. El menú de diez platos sale a 85 por persona. Precio ajustado a su oferta. Un local que arriesga con sus platos, con sabores de varios lugares del mundo. Con mezclas que no son fáciles pero que en general alcanzan un magistral resultado final. No es un restaurante para "clásicos". Mi retoño ha tenido momentos varios pero le ha resultado "difícil". Yo lo recomiendo, perfecto servicio y una manera estupenda de entrar en la cocina trabajada, en el riesgo, en la imaginación.

30 de julio de 2018

RESTAURANTE LAS PALMERAS (PLENTZIA): Producto de casa y de primera.

Otro restaurante que me gusta visitar todos los años. Un buen descubrimiento hecho a base de leer espacios como este que, al menos, ayudan a conocer sitios que hacen las cosas bien.


Como no podía ser de otro modo, "nos perdemos" un tanto. Me encanta. Me lo paso genial. Saber que simplemente con dar a un botón puedo llegar a la primera pero ser capaz de pasar de la "robótica" y ser, simple y llanamente un mortal....... deberíais probar esa sensación de vez en cuando.

El comedor es pequeño y dependiendo un tanto del tipo de comensal, puede resultar más o menos "ruidoso". En esta ocasión. la presencia de unos "pekes" ha hecho que la salida al exterior, a disfrutar de su preciosa terraza, haya sido más adelantada. Conste que simplemente eran unos niños siendo niños, nada más.
Carta de vinos corta. Quizás un espumoso medio entre el que tienen como básico y el típico champagne que vive del nombre, no estaría nada mal.
Nos decidimos por ese cava. Mistinguett, que tiene un buen precio pero que no termina, precisamente, de enamorarme. Se bebe y no se bebe mal pero las comparaciones son odiosas. Servido como lo pido, sin cubitera dada su baja temperatura y en las copas de vino, que sabe más rico. Cumple, sin más.

Aperitivos agradables en forma de vasito de "salmorejo", aunque por el color no lo parezca. Rico.
Una crema de queso que está muy rica y que invita a untar en el pan y unas patatas que ya conocemos en una estupenda salsa con un ligerisimo toque picante que hace que incluso Aran disfrute con ellas.


Aquí nos encantan sus croquetas, cuatro tipos diferentes. De bacalao, de txipis, de hongos y de jamón. Todas ellas a buen nivel. Una ración más que generosa que te deja mucho más que satisfecho.


Sabemos que la carne de este local es de la zona. Me gusta que los restaurantes trabajen con producto cercano y más si es de calidad, así que nos pedimos un solomillo para compartir. Como no somos precisamente del mismo tipo de punto para la carne, cedo, como siempre, y dejo que Aran disfrute de ese punto un tanto "pasado" que la hace disfrutar un poco más.


Yo no puedo evitar pedirme medias raciones tanto de su tomate como de sus pimientos. Otro local que eso de las "medias raciones" no lo lleva nada bien. A mi me han parecido raciones enteras. Ricos, muy ricos ambos productos. Disfruto como un chiquillo de ambos platos. Qué fácil es ser feliz con cosas de siempre, con alimentos que nunca pasarán de moda.



Salimos a su terraza. Apetece. Temperatura agradable. Nos tomamos allí nuestros correspondientes infusión y cafecito. 


Abonamos la cuenta. 61 euros han tenido la culpa. Un estupenda relación calidad-precio. Hemos visto por allí unas hamburguesas que llaman la atención,, la verdad, quizás otro día nos animemos acompañándolas de alguna ensalada de buen producto.
Tenemos compañía. Un gato que la ha tomado con el cojín. Mira que son "pasotas"..... ni caso nos hace pero creo que nos hace saber que es "su casa" y no la nuestra. Buena opción con gente de andar por casa. Repetiremos, sin dudarlo.