12 de agosto de 2014

ASADOR TASKAS: Bastante más que una "taska".

Otro de mis restaurantes pendientes de hace tiempo. Uno no sabe muy bien el motivo de estos retrasos pero la cuestión es que al final me he animado.
Mira que lo tengo cerca pero….. buenos comentarios había leído yo por ahí y había que comprobarlo en vivo y en directo.


El restaurante está ubicado justa detrás de la gasolinera del aereopuerto de Loiu y no es fácil verlo. La referencia clara es la misma gasolinera.
Dispone de una terraza exterior acristalada y el interior es un tanto curioso Allí hay botellas de todo tipo. Es como un “desorden ordenao”. Mesas muy majas, incluso dispone de dos pequeños comedores privados que además pueden hacerse uno.
Aquí sólo trabajan con carta, no hay menús y hoy además nos han “cantado” los platos, el ser el último día antes de vacaciones hace que no tengamos de todo. La oferta es muy apetecible pero hay que elegir.


Nos traen dos txapatas recién hechas, están calientes, crujientes. Un buen pan es fundamental y hoy era un buen pan.
Comenzamos con un plato que tenía yo muy claro que iba a probar. Salmón marinado en casa a la naranja. Media ración para compartir. Pues realmente está muy rico. El salmón, siendo de calidad no tiene mayor problema y entre el estupendo aceite que lo acompaña y ese toque de naranja que le da una gracia especial pero que no es, ni con mucho, el sabor que prevalece. Esto sabe principalmente a salmón. Me ha gustado.


Una estupenda ración de almejas a la sartén que hacen que Marijo, que había alabado el salmón, me diga que esto ya es la leche. La verdad es que están muy ricas. Son cosas de las que estarías comiendo media noche, sin problema alguno. Buena matería prima y estupenda esa salsa que dan ganas de bebérsela. Pero para algo está esa txapata.


Estamos en el tiempo que estamos y algo que apetece es una Ensalada de tomate pelado con cebolleta y ventresca. Es un detallazo pelar el tomate, se agradece. Pero en este caso, aunque el tomate en sí está cojonudo, lo que es de destacar es la ventresca. Está impresionante.  Utilizan las latas de Arroyabe y cada ensalada lleva una lata entera. Desde luego que es un producto de altísima calidad. Cuando muchas veces hablamos de los precios de los platos deberíamos aprender a diferenciar las calidades utilizadas.


Te dejan un vinagre para que añadas si te apetece pero no ha hecho falta. Esto ya tiene sabor más que suficiente para necesitar ayudas. Buena ración, refrescante y con un aceite superior.
En el apartado de pescados, nos comentan que su especialidad es el rey. Sé que este pez suele estar rico y ya hemos tenido el gustazo de probarlo y además en sitios que tratan los pescados de manera sublime.


Pues aquí no se quedan cortos. Muy bien trabajado, sin misterios, sin añadidos. Entre la jugosidad de su carne y ese jugo que acompaña el plato, se disfruta de lo lindo.


Para acompañar la cena, como siempre, un buen vino blanco. Hoy concretamente un Pago de Cirsus añada 2011. Vino cien por cien Chardonnay. Este vino pasa un año en barricas de roble francés.

La temperatura a la que lo sacan es ya suficientemente fresca para que necesitemos cubitera. Es un vino  fresco, muy afrutado pero que a la vez tiene suficiente cuerpo.

Como algo dulce hay que meter al cuerpo pues nos pedimos para compartir una Tostada de pan anisada. Un estupendo postre, la verdad. Dulce. Tiene un toque de arroz con leche. Está muy, pero que muy rico. Buen final para una estupenda cena.


Dos cortaos bien preparados, ofrecimientos reiterados de unos txupitos que no me queda otra que rechazar  y una larga charla con los responsables que ya tienen más que ganas de cogerse unos días de merecidas vacaciones.
El total abonado han sido 162 euros. Cuando las calidades son excelentes, se me hace muy difícil saber si esto es caro o no lo es.
Me encantaría saber cuanto paga el restaurante por esos peces y así poder saber si el beneficio es justo o no. Por ejemplo la lata de ventresca que utilizan para la ensalada les sale a más de 5 euros. Su página web: www.asadortaskas.com

9 de agosto de 2014

ERMINTXO (Natxitua-Ea): Precioso hotel, estupendo restaurante.

Hay que aprovechar los días más o menos largos que ya no lo son tanto en esta Euskal Herria nuestra para desplazarse a restaurantes un tanto alejados de casa. Había oído hablar muy bien de este sitio y no se pueden dejar por ahí cosas pendientes. Así que dicho y hecho.
En un paraje idílico, entre Gernika y Lekeitio, concretamente en Natxitua, en una colina encima de la playa rocosa de Lapatza, se encuentra este hotel-restaurante. Aquí el silencio se escucha. Llegas al pueblo y parece que no hay nadie allí. La carretera es de las que a los que nos mareamos no nos agrada, Muchas curvas pero el resultado merece la pena.


De nuevo el calor sofocante diurno ha dado lugar a  tormentas, a que oscurezca pronto y caiga una niebla ya conocida por nosotros. Pero se disipa posteriormente y podemos disfrutar de su terraza con privilegiadas vistas mientras esperamos que llegue nuestra hora de cenar.


Llegado el momento nos acomodan en una mesa de su precioso comedor, con unos ventanales que dan directamente al Cantábrico.
Mesas grandes, bien separadas y muy bien vestidas. Buenas copas y buena vajilla. La mujer que nos atiende, muy profesional y correcta. Supongo que será la dueña. Nos acerca las cartas y nos canta los platos que tienen fuera de ella.
Todo resulta apetecible pero hay que elegir. Me gusta preguntar que es lo que ellos consideran su mejor opción pero en este caso nos comenta que son cosas distintas. No quiere decantarse por nada. Eso no es mala señal.


Cuando veo las cartas de los restaurantes y voy a cenar sin menú cerrado, prefiero elegir primero el plato principal y en base a ello y siempre teniendo presente que quiero llegar a los postres, elegir después algún entrante.
Mi acompañante viene de pasar una temporada en un lugar poco gastronómico y tiene “mono” de comida de verdad. Así que como hemos escuchado algo de un rodaballo para dos pues de cabeza nos hemos ido a por él.
Para comenzar suavemente, pedimos una ensalada de pato.


Lleva acompañamiento de lechugas, endivias y manzana confitada. Como la cantidad de pato es generosa, me permite pasar de las endivias. Mira que es algo que no puedo con ello. Pero disfruto del resto. Bien cocinada la carne de pato y la manzana le da un toque muy rico. Plato fresco y ligero para comenzar.
Un par de ricos panes que además no llevan coste añadido ayudan a manejar la cena.


Uno de los platos que nos ha cantado ha sido espárragos rellenos de foie y hongos. Eso suena a música celestial así que le pedimos que nos saque una ración para probarlos. Nos la emplata individualmente y ha sido un acierto. Muy finos. Sabrosos. Potentes pero muy suaves.

Nos llega el estupendo rodaballo. Bonito pez de buen tamaño y de buena presencia, Estamos donde estamos, puerto de Lekeitio a tiro de piedra.
Nos lo presentan entero y nos pregunta si queremos que nos lo emplate. Ella sabe lo que se hace. En un pis-pás nos coloca en nuestros platos dos estupendas raciones dejando al rodaballo en el chasis.
Estupendamente trabajado, en su punto exacto. Acompañado de unas ricas patatas. Buena ración. Esa gelatina que desprende este pez…… Unas gindillas cortadas le dan un toque muy ligero, apenas perceptible de picor. Platos como este hacen que uno disfrute cada día más de sentarse en una buena mesa.
Además cuando uno cena con gente de buen comer, se disfruta mucho más. En este caso, Maika es perfecta compañía.


Hay que pedir un postre y la propietaria nos comenta que aquí todo se hace en casa. Una pantxineta con helado de queso es la elección y la verdad es que no ha sido mala la elección. Riquísimo el helado y riquísima la pantxineta que llega como recién horneada.


La carta de vinos no es muy extensa y menos aún en el apartado de los blancos pero siempre hay un roto para un descosido. La elección ha sido un rioja. Concretamente un Amaren 2011. Un vino de las variedades Viura y Malvasía. Fermentado en barricas de roble francés durante 7 meses.


Amarillo pajizo, con buena nariz a cítricos, refrescante y con un retrogusto prolongado. Como sale ya frío, no utilizamos la cubitera. Me ha gustado y me ha parecido buena compañía para ese pedazo de pez que nos hemos metido entre pecho y espalda. Mi compi es hija de bodeguero y aprecia el buen vino.
Dos ricos cafés que volvemos a disfrutar en su terraza, con una noche de luna clara y nubes. En este  paraje de silencio absoluto, sólo roto por los pocos habitantes de este pequeño pueblo que disfrutan del trago del viernes noche en el único local del que disponen.
El total abonado han sido 114 euros que me parece una muy buena relación calidad-precio por lo degustado y por el servicio recibido. Otro más a la lista de posibles “repeticiones”. No da el cuerpo, no da la cartera, no da el calendario para todo, pero prometo volver tarde o temprano.
Podeis ver el restaurante en: http://www.euskalnet.net/ermintxo/



4 de agosto de 2014

IGERETXE (Getxo): De la mar...... el bonito.

Seguimos con este “verano” tan “nuestro”. Algunas que yo me sé están a punto de un ataque de nervios….. no hace días de playa. Pero bueno, tienen ahí esas merecidas vacaciones y se resarcirán con creces.
Ya que no hay playa de tumbona y toalla, al menos ir de visita. Hace un bonito día, buena temperatura y llover, lo que se dice llover, no hace.


Además, así encontramos aparcamiento más fácil puesto que los días de sol, la cosa aquí puede complicarse hasta el punto de tener que marcharte sin encontrar un hueco.
El Hotel-Restaurante Igeretxe está situado en primera línea de la playa de Ereaga, era un antiguo balneario, como bien indica su nombre y ahora ha pasado a ser un local con varias propuestas. De noche tiene para mi un encanto especial. Quizás ese entorno, esa playa..... la noche es diferente, sin duda.


Además del hotel, su oferta gastronómica es variada. Puedes desayunar en el café La Veranda, o comerte uno de sus saludables menús.
Puedes probar su nueva propuesta, asiática, su Sushi Bar, disfrutar de la cocina japonesa o puedes, como hemos hecho nosotros, acomodarte en su restaurante La Brasserie.
Habíamos reservado para cenar en su acristalada terraza pero la amable camarera que nos atiende, conocida de otras ocasiones, nos recomienda cenar en el restaurante en sí puesto que en la terraza tienen una reserva de una mesa grande de una cuadrilla que viene de fiestas de Algorta y no van a ser, precisamente, demasiado silenciosos. Se agradece el detalle.


Buenas mesas, además nos acomodan en una de cuatro comensales con lo que tenemos sitio de sobra para disfrutar de su comida.
Al estar en temporada tienen un menú cuyo ingrediente principal es el bonito pero mi compi, que si come demasiado se va a “pasar” de vueltas con aquello de “lo que se come se cría”, no es demasiado amiga de este producto.
Así que nos decidimos por su carta. Antes de eso, nos sacan un aceite de oliva muy rico y el pan, que está reciente. Vamos “untando”.


Gambas de Huelva a la plancha. Una buena ración de gambas de tamaño medio, como a mi me gustan. Hechas en su justo punto y que están, como no puede ser de otra manera, para “chuparse los dedos”.


Después nos comemos unas zamburiñas a la plancha. Esto es como comer pipas, quizás hayan pecado de estar excesivamente saladas y eso que a mi la sal me gusta. Están muy ricas de sabor y tienen un toque a la marinera que las hace más apetecibles aún.



Para beber y dados los gustos de alguna, una botellita de Champagne Mumm. Me gusta. Creo que es un champagne con buena relación calidad-precio. Toques dulces pero desde luego que un moscato no es. Tiene acidez suficiente.

 Tiene quizás, un poco de “peligro”. Es demasiado fácil beberse la botella que por cierto, ha acompañado todos y cada uno de los platos sin perder en ningún momento los papeles.

Pasamos a los platos principales, yo, como no podía ser de otra manera, pido una ración de bonito.  Dos buenos trozos, bien hechos. En ese punto que hay personas que consideran poco hecho pero que sabemos que es el ideal. Sonrosadito por dentro, como mandan los cánones.


 Muy jugoso para ser lo que es. Acompañado de unos pimientos rojos y cebolla pochada.
La txikita se pide una ración de solomillo a la brasa, acompañado de unos pimientos rojos y unas patatas fritas caseras, que al parecer y según “leyenda urbana”, estaban muy ricas. No puedo opinar al respecto porque ni las he catado. A lo tonto…… me he quedado a dos velas.
He probado la carne y realmente estaba sabrosa y aunque la pide un poco más que al punto, sigue teniendo jugosidad.


Hambre ya no hay demasiada pero quedan un par de tragos de champagne y la camarera nos recomienda comernos media ración de postres variados.
Así que nos aparece con unos trozos de tarta, a cada cual más rico, un helado de fresa que hace el plato más fresco y un par de “piedras” de chocolate que estaban de rechupete.


Un café y una infusión dan por terminada la velada. Una pena pues hay ofrecimiento a un txupito pero estoy ya más que “resabiado” y se bastante bien cual es “mi medida”.
Después de un agradable paseo por el muelle y con la pena de no poder tomar un rico GT en una de las agradables terrazas, tengo la tentación que me acompaña cada vez que voy al Puerto Deportivo: “mangar” una de las piedras blancas de la rotonda, pero de las “gordas”. Como siempre, me puede el “civismo” y vuelvo a casa sin ella.
Por todo lo degustado más una botella de agua, hemos abonado 127 euros, que no me parece mal precio teniendo en cuenta la calidad del producto y la botella de Champagne.
Su página web: www.hotel-igeretxe.com