2 de junio de 2014

LA FABRICA DE JUAN - MUSKIZ : Una TXULETA con mayúsculas.

Primavera pero de las primaveras de verdad. Sol  y agua. Bueno para la cosecha de hierba. Es viernes y “miedo” a quedarnos sin sitio no hay pero por si las moscas, llamada para reservar. Luego, desgraciadamente, nos damos cuenta de que no hubiese hecho falta. Me repito mucho pero….. esto se muere.



Antes de la cena, descubro Pobeña, una pequeña “localidad” que está unida a la Playa de la Arena por un puente peatonal que en estos momentos se encuentra en obras pues los temporales de este invierno le han castigado considerablemente. Un txakoli y de allí directos al restaurante.
A la hora convenida, nos acercamos al local. Si hubiese entrado con los ojos cerrados, al momento hubiese sabido que no estoy en una zapatería. El olor de la brasa me recibe. 4 horas después, tomando un GT, una amiga al saludarme me dice: ¿Hueles a humo?.



Es un sitio agradable. Buen tamaño de mesas, bien vestidas. El más que amable camarero nos indica que podemos elegir y una de las cosas que me marcan la elección es, sin duda alguna, la luz. Las fotos necesitan luz. Así que nos sentamos en nuestra mesa y el camarero nos acerca las cartas.



Como sé a lo que vengo, dejo que mi acompañante elija el entrante y yo mientras voy mirando su carta de vinos. Me gustan cada vez más los cavas y los hay pero curiosamente he visto el precio de algo que no tengo ni mucho menos costumbre de beber, pero que ya he probado en alguna ocasión, concretamente un Champagne Moet-Chandon Brut Imperial.  Suele ser su precio bastante más subido de tono que el que aquí refleja la carta: 28 e mas iva.


Así que decidimos bebernos una botella. Las copas de la mesa son de muy buen tamaño y calidad, concretamente unas schott así que con ellas nos quedamos. El Moet tiene una lágrima marcada, una nariz bastante intensa a fruta madura, a bollería por supuesto. La burbuja también está presente y de manera notable, a mi, dados mis gustos personales, me gusta más así que cuando está demasiado integrada.
En boca tiene una entrada agradable, es muy refrescante y con buen nivel de acidez. Me gusta sentir la burbuja y esa sensación que sube a la nariz, esas “cosquillas”. Me ha gustado pero no pagaría por él ni un euro más.
El servicio es bueno, presentación de la botella, apertura delicada, dado a probar a las dos personas y al momento una buena cubitera para que vaya perdiendo temperatura.
Me gusta a mi ser el copiloto, el piloto tiene que beber agua y cortarse un bastante con el champagne, así que “a más toca”.

Dos panecillos recién horneados, crujientes. Me he comido el mío más por estar tan rico que por necesitarlo con la cena.
De primero, para compartir, la elección ha sido una parrillada de verduras de temporada. Presentadas en una cazuela esmaltada y de buen tamaño, allí nos aparecen unas verduras bien tratadas. El punto ideal, un tanto “tieso”.
Tomate, espárragos trigueros, vainas, txanpis, alcachofas, calabacín…. Acompañadas de una salsa “romesco” que le da un toque divertido y diferente.


Tenía muy claro a lo que venía yo hoy, a comerme una de sus txuletas. Le he comentado al camarero que a ser posible que fuese una “señora” txuleta y así ha sido. Presentada practicamente “virgen” y con una cazuela y su correspondiente fuego para que tú la vayas preparando a tu propio gusto.

Primero se prueba la carne en sí, cosa que muchos no son capaces de hacer pero…… merece la pena. Luego, trozo a trozo, vas calentando, dando un toque por ambos lados, a tu gusto.
La calidad es superior, tamaño más que suficiente para dos personas, le hemos echado el cálculo y hemos dicho que pesaba más o menos kilo y medio y en la cuenta es exactamente lo que ha venido reflejado.
A medida que vas poniendo trozos en la cazuela plana, el jugo que suelta la misma carne va haciendo que cada trozo adquiera más sabor, que te sepa más rico aún. No tiene demasiada grasa pero la que tiene es perfectamente comestible. Desde luego que en el listado de las mejores txuletas degustadas, esta estará presente, no tengo ninguna duda al respecto.
Van acompañadas por unas patatas y unos pimientos rojos asados. Muy buenas ambas compañías pero hoy la carne no necesita “aliados”.


Creo que yo habré comido aproximadamente dos tercios de la carne así que para el postre no tengo demasiado sitio pero las hay “golosonas” y sin chocolate no podemos vivir. Así que una especie de pastel-mousse de chocolate, acompañado por una nata con toque de canela que la verdad es que estaba riquísima y un toque de color un tanto…..¿catalán? J Unos piñones aquí y allá le dan otro toque al plato.


Para el postre he pedido una copita de PX y resulta que se les ha terminado la botella de Noe. Creo que sé quien es el “culpable” pues ha hecho visita reciente: Juanjo….. mira la que me has “liao”. Así que con un modesto 1927 me tengo que conformar.
No hay sitio para cafés. Por los ventanales podemos ver como se ha complicado la noche. Llueve pero con ganas. Préstamo de un paraguas de cortesía para ir a buscar el nuestro al coche. Aprovecho para echar un vistazo a sus expositores de botellas. 


El total abonado por todo ello han sido 112 euros y realmente me parece que la relación calidad-precio de este restaurante es muy buena. Pura calidad.

Como siempre, el mejor “termómetro” es el que te dice que sabes perfectamente que volverás. Así que hasta la próxima.

28 de mayo de 2014

RESTAURANTE PULCINELLA. GETXO: Un italiano con italianos.

Hacía ya mucho tiempo que tenía curiosidad de visitar este local. Muchos comentarios favorables me han llevado hasta su puerta y la verdad es que no me arrepiento.

Situado en zona “vip”, había estado yo en el restaurante que está junto a él. En su parte inferior es un  bar  y el restaurante propiamente dicho está situado en la planta superior.

Curioso el tema de que al llamar para reservar me dicen que tienen tan solo una mesa en el primer turno, a las 9 y cuarto.


Yo no soy de los que gustan de levantarse con prisas pero inmediatamente la chica que me coge la reserva me dice que no me apure, que no levantan a nadie. Después de cenar y visto lo visto, me doy cuenta de que problabemente lo hacen así más por organizarse y no tener a todos los comensales a las diez sentados al mismo tiempo. No está mal la idea, el servicio es más correcto y atento.

Su carta es bien extensa pero como siempre, lo mejor es dejarse guiar, siempre diciendo un poco cuales son tus gustos y así  ellos mejor que nadie saben lo que mejor hacen y lo que pueden ofrecerte.

El local está bien, mesas correctas, tamaño correcto, bien vestidas y con una separación suficiente aunque bien aprovechado el sitio.


La decoración, muy italiana, con fotografías y carteles de un montón de películas italianas de hace ya unos cuantos años.


En cada mesa una rosa y al finalizar la cena, una rosa roja para la “dama” y la cuenta para el “caballero”. :-) Muy italiano también. A ver si para la próxima cambiamos el turno.

El que lleva la sala tiene su “aquel”. Esa “fama” que tienen, la “potencia”. Además, un detalle, como sabe mi nombre, cosa lógica por la reserva, toda la noche me trata por él. Es algo que se agradece. 

En cada plato ha preguntado nuestro nivel de satisfacción. Creo que es el dueño.

Dos buenos trozos de pan recién horneado y como aperitivo unas aceitunas muy ricas con una salsa muy suave. Me he “ido” directamente al Asia di Roma de Bilbao, es prácticamente lo mismo y la verdad es que está riquísima y aquí sí es necesario ese pan para untarla. Muy bien.

Para beber, por “imperativo legal” dados los gustos de mi acompañante, hemos pedido un moscato; concretamente un moscato espumoso   d´Asti. 




 ¿Es realmente un vino? Pues no lo sé pero es lo que es y para lo que es. Un dulce que al parecer consiguen parando a la mitad el proceso de fermentación y dejando así que los azúcares permanezcan. Además la “inyección” de burbujas lo convierten en algo facilísimo de beber y que sabe a uva, a moscatel puro y duro. Para un aperitivo o para el postre está rico. Para una cena.......

Su graduación es muy baja y hay que beberlo frío que es cuando realmente esta más rico. Dicen algunos que es un vino para chicas pero ya me gustaría verles por un agujerito a ver que cara ponen cuando lo beben.

El problema que tiene es que es muy fácil que se termine mucho antes de lo que quisieras y tengas que pedir otra botella.

Nos llega el primer plato, elección del propio “apuntador” que hemos tenido. Focaccia Pulcinella. Una base de pan plano, similar a la pizza y que la verdad es que está para comérselo.


 Los ingredientes que acompañan esta masa son queso, rúcula y jamón. Nos acerca también una pequeña botella de aceite y nos dice que “pica un poco”. Es un aceite muy rico que sí tiene ese toque picante que hace de estupendo aderezo para el plato en sí. Nos ha encantado y realmente es una ración contundente. Muy buena elección, caballero.

Después pedimos una ensalada “squsita”. Aquí ya me quedo con un correcto, squisita estaba la focaccia. Demasiada lechuga para mi gusto y aunque el resto de los ingredientes estaban bien ricos, concretamente el vinagre ayudaba, me ha parecido un plato que no destaca por nada en concreto.


Como último plato del apartado salado hemos cenado unos “ravioli alla modenese”. Aquí volvemos a probar algo que sí está sabroso. Rellenos de carne picada, la pasta está en su punto. Acompañados, cómo no de un queso curado y con mucho sabor, unas pocas nueces y el vinagre de módena que está así mismo bien sabroso. El aceite que acompaña al plato está también para untar el rico pan. Otro plato de un bien alto.


Precisamente no es hambre lo que hay pero algo dulce hay que probar y estando donde estamos y con el buen rollo que tiene nuestro “consejero”, le pregunto por su tiramisú. Pues la respuesta no puede ser otra: squsito, Jon Ander.


Y la verdad es que tiene razón, está para chupar la cuchara, relamerte los labios y compartirlo. Riquísimo. Este ya es de notable. De los mejores que he comido. Dulce pero en absoluto empalagoso. Eso sí, esto se come de abajo hacia arriba, hay que coger un poco de todo y así se degusta más en su justa medida.

Realmente es un plato  Muy “tentador”.

Dos “cortaos” muy bien preparados. Y a otra cosa, mariposa.

El total abonado son 69 euros. Como me ocurre casi siempre, me parece un precio ajustado a la realidad, al trato, al local y a lo degustado.

Creo que no será la última visita que les haga.


Su página web:  www.pulcinella-getxo.com

14 de mayo de 2014

RESTAURANTE EL PORTALON: A salvo de forrajidos.

Restaurante al que me gusta acudir al menos una vez al año aunque eso le recuerde a uno lo fácil, demasiado fácil que pasa el tiempo.

Más que un restaurante en sí, el Portalón es prácticamente un museo, fue fundado a finales del Siglo XV. Era una Casa de Postas y mantiene el mismo aspecto medieval de la época. Su nombre no tiene dudas, lo más destacable es el enorme portón de madera de roble que daba entrada a los carruajes de los comerciantes, teniendo así un lugar a salvo de asaltos y robos.

Buen sitio para comer tras un paseo por la antigua aldea de Gasteiz y además junto a él se encuentran otros emblemáticos edificios como la catedral de Santa María, la Torre de Doña Otxanda y la plaza de las Bullerías.  

Estamos en el casco viejo y podemos aprovechar también para comernos unos pintxos y tomar unos txakolis antes de ir a comer o cenar.
  
Es en los años 50 cuando se da definitivamente el uso de restaurante a este edificio y desde entonces no ha dejado de funcionar y bien al parecer.


Tiene varios comedores que hacen poder atender diferentes propuestas a la vez y que los comensales no se sientan molestados por otros más o menos ruidosos.
Comedores bien vestidos, buen tamaño de mesas, con detalles cuidados. Las copas de vino de muy buen tamaño y calidad.
El servicio muy profesional y amable en todo momento.  Su bodega, situada en las antiguas caballerizas está bien servida y merece una visita.


Una de sus ofertas más interesantes son sus cenas teatralizadas con un menú cerrado, algún día habrá que acudir a alguna de ellas. Desde luego que el entorno es más que ideal para ello. También disponen de un estupendo menú degustación.
Pero hay días en los que uno acude ya un tanto “servido” y no necesita “repostar” tanto pues el “depósito” está ya medio lleno.
Así que vamos a pedir alguno de sus excelentes productos para compartir.
Comenzamos con una ración de pulpo a la parrilla: producto de diez, estupenda ración, punto perfecto, a mi al menos así me lo parece. No “blandengue” como a muchos les gusta, yo lo prefiero “al punto”, que tengas que masticarlo un poco.


Recuerdo una “pequeña discusión” en  La Torruca sobre el punto ideal del pulpo y Gustavo me lo dijo, ese punto “tieso” hace que lo tengas más tiempo en boca y así lo disfrutes más tiempo. Estoy totalmente de acuerdo.

Almejas a la sartén: de nuevo excelente producto, con un toque cítrico que las hace más apetecibles aún. El “problema” de este plato es que te quedas con ganas de más. Yo estaría comiendo almejas como si fuesen pipas, pero su precio hace que me lo “piense” un poco. Muy ricas.


Rape a la brasa: seguimos con producto de primera calidad, tanto el del pescado como el de la patata que lo acompaña. El jugo está para untar pan sin conocimiento. Punto exacto del rape, jugoso. Los ajos dorados, otra de las cosas que a mi me hacen disfrutar de lo lindo, están de rechupete.


Estofado de rabo: para no variar ni un ápice el comentario, buena carne, se despega con suma facilidad, Suave, sabrosa. Una pequeña pega que cada día es más habitual, un pelín soso para mi gusto. Esta ansiedad por la salud…… Pero ni siquiera me he planteado pedirla, se puede comer sin problemas. Buena ración en tamaño, de nuevo la patata excelente, como no puede ser de otro modo. Estamos en tierra de patatas. La salsa también exquisita y de nuevo volvemos a utilizar uno de mis alimentos preferidos, el pan, para dar buena cuenta de ella.


Goxua: postre alavés por excelencia. Recordaba que lo había probado en este mismo restaurante en otra ocasión y que el caramelo me “molestó” un tanto por exceso. Esta vez no ha sido así, los ingredientes en las proporciones ideales. Está rico, muy rico.


Para acompañar la cena hemos decidido bebernos una botella de algo que cada día me gusta más:

Gramona Imperial Gran Reserva 2007

Color amarillo dorado claro.
Nariz a manzana, pera y toques dulces, bollería puede ser la palabra que hay que usar?

En boca sigue marcando la manzana y ya se nota un  ligero amargor que nos lleva a un retrogusto muy largo y agradable.

Es un cava que por un precio comedido te permite disfrutar de principio a fin de cualquier comida en cualquier momento.

Con el postre hay bebidas más apetecibles y hoy me he encontrado con dos "viejos conocidos", por un lado:

Sidra de hielo Neige: un placer para los sentidos, aquí la manzana está presente hasta para los paladares menos entendidos.

Por el otro:

Noe PX: otro placer de dioses. No es que me guste, es que me encanta. Me quedo con una frase de una persona a la que le tengo un tremendo respeto y que resume estupendamente lo que se siente al beber esta maravilla:
“RCP de 10 porque……¿cuanto vale una sensación?”. Un saludo, D. Javier.

Café e infusión para terminar la “función”.
El precio total abonado han sido 144 euros pero tenemos que tener en cuenta que el cava son 22 y los vinos dulces suman otros 14 así que el precio, teniendo en cuenta además la calidad del producto, no es tan elevado como pudiésemos pensar.