28 de marzo de 2018

RESTAURANTE TOPA (GALDAKAO): Y el pulpo ganó el "pulso".


Estupendamente arropado por mi retoño y su chica, vuelvo a visitar a los chicos del Topa. Siempre he dicho que Galdakao, para su tamaño, tiene un número más que decente de restaurantes de estupendo nivel. Afortunadamente los conozco todos y en todos ellos he disfrutado mucho.
Había pedido permiso hoy para traer una botella de vino. Pensaba yo que con ella nos arreglaríamos perfectamente pero no había tenido en cuenta la posibilidad de que a Oihane le gustase y resulta que así ha sido. Un albariño que desconocía.  Sesenta e nove arrobas. Cosecha 2015. Cien por cien albariño. Con una crianza de seis meses sobre sus lías. Su nombre viene de que cada año se elaboran tan sólo 1000 litros, es decir, sesenta e nove arrobas. Esperaba yo algo menos acidez . Por eso quizás ha sido del gusto de mis compis y  no tanto del mío. Quizás lo prefiera yo de aquí a algún año más pues por lo degustado hoy, creo que tiene capacidad sobrada de guarda.
Dejo que sean ellos quienes elijan lo que les apetezca y la txikita comienza con un antojo de ensalada templada. Lleva bacalao, antxoas, piparrak, sus correspondientes lechugas y unos pimientos rojos asados que son los que le dan ese toque templado. Pues dejamos que Oihane disfrute con ella a excepción de esas antxoas que no son, precisamente, su alimento favorito.

Destacaremos la estupenda cesta de panes variados que nos presentan. A cada cual más rico. Si hay que dar un ganador, me quedo con el de cebolla. Cojonudo.

Le toca el turno ahora al plato que quería yo que probasen sí o sí. Vienen ambos de disfrutar hace poco de una comida que les ha marcado. Dicen que de lo mejor de su vida con diferencia. De lo cual me alegro un montón. Uno de los platos era pulpo. Y por eso quería yo pedirlo aquí. Un maravilloso pulpo a la brasa que ha ganado el pulso al que comieron en su experiencia anterior. No ha sido por goleada, era difícil pero no hay prórroga. En este, el sabor a brasa es más marcado. Calidad excelente y preparación exacta.

Nos llegan ahora los hongos. Con yema y unas lonchas de jamón. Están también de muerte. Ese toque a tierra inconfundible…. Uno de mis platos favoritos, sin duda alguna. Pues disfrutamos de ellos como es menester.

Pasamos ya a los platos principales. Mi hijo se ha decidido por las carrilleras. Se deshacen, Tiernas a más no poder. Ración más que considerable como lo son todas. Dice Manu que en Galdakao hay mucho vasco con buen apetito y que no puede sacar “platillos”. Pues lo dicho, estupendas. Doy fe que las he probado.

Por cierto, como el vino se ha terminado, pues tenemos que pedir otro y no queda otra que pedir algo que les guste a ellos. Así que con mucha pena y mucho dolor por mi parte, allá que nos vamos a por otro albariño pero en esta ocasión un Mar de Frades. Joven, demasiada fruta para mi gusto. Vinos fáciles de beber y más si están fríos. Que me perdonen los “puristas” pero yo he hecho una de las mías y lo he “arreglado” con una botellita de ese refresco espumoso color negro que me soluciona en la mayoría de los casos esos momentos de vinos de mi “no agrado”.
Oihane se decanta por el rape. De nuevo, simplemente con verlo, ya se da uno cuenta de que tiene que estar riquísimo. Y así es. Curiosa la presentación de la parte “interesante”. Allí disfruto yo de una de sus carrilleras (foto inferior). Está bien saber algunos “trucos” sobre los peces. Que muchas veces nos perdemos cosas muy interesantes.

Yo, cada día soy más clásico….. no puedo y qué narices, no quiero resistirme a probar nuevamente esos callos y morros al estilo Beni. Ya conté en otra ocasión la historia. La amama de Manu los preparaba así y de ella aprendió. Nuevamente va por ti, Beni. Esto está para untar pan y seguir untando. Finos , sabrosos, suaves…… para mi gusto perfectos, sin más. Me pongo las botas, pero las de monte. Qué rato he pasado. Y conste que la ración es para vascos pero del mismo centro.

Para seguir disfrutando, el txikito y yo vamos a lo nuestro, una tablita de quesos. Ricos, con sabor. Uno un poco más curado. Pero ambos de calidad.

La txikita se decanta por una tarta de queso a la inversa. Muy bonita presentación. Desde luego que diferente sí que es. Muy distinta a lo habitual. Yo la he probado y me recuerda mucho a la nata. Está goloso y rico pero ya sabemos que soy demasiado clásico para las tartas de queso. A mi como los callos, al estilo clásico.

Cafecito y charla con Manu. Les van bien las cosas. Hoy no está mi paisano, está a punto de ser aita y hoy tocaba atender a la futura amatxu. Suerte y zorionak. Erlantz. Abonamos la cuenta, 141 euros han tenido la culpa. Pues creo que están a un nivel altísimo. Estupenda cocina, buen trato y muy profesional. Buen local. Volveremos.

3 comentarios:

  1. Por favor explícame qué es esa base tostada bajo el pulpo.

    Qué bajón con el segundo vino... :-)

    A seguir "educando" al niño.

    Un abrazo,

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    1. Es la patata y está cojonuda. Una original manera de presentarla. Pues sí, pero al menos los "pekes" disfrutaron. Muy bien ese "entrecomillado" que has puesto en el asunto de la educación. Se me está haciendo "demasiado" exigente. Un saludo

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  2. Ley de vida que el aprendiz supere al maestro.

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