1 de junio de 2016

ESPUMOSOS Y MÁS.

Hacía tiempo que veníamos anunciando esta cata pero entre unas cosas y otras el asunto se iba retrasando. Con las ganas que yo tenía. Cada día me gustan más. Cada día disfruto más con ellos. Creo que son perfectos en cualquier comida, desde el primero al último plato. Además yo siempre he sido de burbujas. Mi bebida favorita era el kalimotxo y aún hoy me sigue gustando y mucho, eso sí, que no me cuenten cuentos para niños, con un buen vino está más rico.

Pero bueno, vayamos al grano. Con alguna notable ausencia, puntuales, nos presentamos en el Gorka con la intención de pasar un buen rato y además en mi caso, aprender un poquito más de este mundo tan…… no estoy seguro de como definirlo…. de los vinos.

Para abrir boca, Iñigo nos trae un Paternina Rinsol de una añada indefinida. Podéis apreciar que la etiqueta se deshace. Su color tampoco tiene demasiado que ver con un vino blanco al uso. Pero curiosamente se deja beber y encima a mi hasta me gusta. Tanto es así que sigo disfrutando de la botella aún hoy, copita a copita.



Otro vino curioso que catamos, en formato magnum, es un Cosmonauta y el Viaje en el Tiempo. Lo elabora una pequeña bodega familiar de Lanciego (Rioja Alavesa) cuya filosofía es la de recuperar los vinos de pueblo tradicionales. Con este en concreto han dado un paso más y no utilizan ningún tipo de producto enológico en su elaboración. En este vino natural se emplea un 60% de uvas tintas y un 40% de blancas, encubándose los racimos enteros, sin despalillar. Toda la uva procede de una sola parcela plantada en los años 40 del siglo pasado.
Evidentemente a mí no me ha gustado pero de sobra es sabido que el día en que un vino tinto me guste algo habrá cambiado. Ese día no ha llegado.


En cuanto a los espumosos en sí, primero hablaremos del Cremant de Loire De Jessy Brut 2002. Se trata de un vino elaborado con la variedad Chenin Blanc, típica de la región del Loira. El método de elaboración es el mismo que el champagne, pero no puede denominarse así por no estar dentro de esa Denominación de Origen (A.O.C. Champagne).

Una ventaja con el champagne es el precio, ligeramente menor aunque también es menor el tiempo de conservación, siendo recomendable beberlo antes de los cinco años. Evidentemente hoy no hemos cumplido con la premisa y a mí me ha encantado.

Yo procuro siempre llevar algo que no sean capaces de adivinar pero hoy me ha salido el tiro por la culata. Una botella de Agusti Torrello Mata Gran Reserva Barrica 2009. Elaborado con uva Macabeo, el 40% fermentado en barrica para pasar después un mínimo de 30 meses en botella. El color de la botella ha sido uno de los “chivatos” pero aquí hay gente que sabe mucho de vinos. Tiene un color amarillo pajizo tirando a verde. Con burbuja muy fina y lágrima marcada. Creo que al menos ha gustado. A mí me ha encantado, es un cava que me puede dar muchos placeres en cualquiera de mis cenas.

La botella del siguiente es demasiado “cantosa” y Helios nos hace “trampa”.  Un Kripta. De la misma bodega que el anterior pero además de Macabeo lleva Parellada y Xarel Lo. Es “la joya” de la bodega, hecho a mano de principio a fin. Tengo que decir que al menos hoy me ha gustado más su “hermano menor”. Quizás el asunto añadas haya jugado una mala pasada al Kripta. Conste que hablo de memoria, que soy, con muchísima diferencia, el más ignorante de la cuadrilla.


Le toca ahora el turno a un champagne, un Hure Freres Invitation. Sin añada. De variedades Pinot Meunier, Pinot Noir y Chadonnay. Con una crianza entre 30 y 36 meses.


Y la noche finaliza con un Bouzy Rouge.  Un Pinot Noir  que se cosecha  en el último límite de maduración buscando el poder de la fruta y haciendo que la acidez sea menor. Se trata de un vino tinto acogido a la denominación Coteaux Champenois, en la región de Champagne, pero al contrario que estos últimos carece de burbuja.


Evidentemente para beber todo esto hemos necesitado la “ayuda” de un poco de sustancia sólida. Hoy han sido unos pintxos. Emplatados individualmente. Siente pintxos por barba e incluso dado que ha habido una ausencia, hemos podido repartirnos otro plato más con lo cual nos hemos quedado más que bien.



Pues de nuevo una experiencia más con estos “frikis” del vino. Yo callado no estoy ni debajo del agua pero en estas reuniones poco o más bien nada puedo aportar, en todo caso recordarles que la gente en general no tenemos ni idea.

2 comentarios:

  1. A estas experiencias didácticas y placenteras hay que apuntarse a todas ¿no?

    Por cierto la tortilla de patatas tiene muy buena pinta, tan jugosita...

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    1. Yo voy de vez en cuando. Sobre todo si son espumosos o blancos en su mayoría. Además soy el que menos sabe y tampoco estoy tan "enganchado" al mundo del vino.
      Pero se aprende y mucho y eso está bien. La tortilla muy rica sí señor.
      Un abrazote

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