23 de marzo de 2016

RESTAURANTE ABIAGA (AMURRIO): "KALTXOTADA"

Dudando en como no repetirme con los títulos, llega mi amigo Jero (Un tío de Portu que teniendo claro que los vascos nacemos y vivimos donde nos da la gana, decidió nacer por los “sures” e irse a vivir a Girona) y me saca del apuro:  Una Calçotada en Euskadi…. Kaltxotada pues.


Este año, el cuarto ya, desgraciadamente tenemos alguna ausencia por motivos varios aunque tenemos la gran suerte de tener también nuevas “adquisiciones”. Además son catalanes que estando de vacaciones cerca de Baiona, han tenido la delicadeza de meterse un señor viaje para acompañarnos. 


Primer año en el que la climatología no nos acompaña todo lo que nos gustaría pero tampoco nos amilana mucho. Una pena por las pekes que no pueden corretear todo lo que quisieran.
Mientras van llegando los menos puntuales, nos tomamos unos txakolis.. Estamos donde estamos así que lo lógico es pedir un Uno, que además está muy rico. Es lo único “de casa” que vamos a tomar hoy.


Nos acomodan en ese estupendo comedor que tienen. Por un lado las chiquillas que hoy tienen amigas nuevas y que, al verse tan solo una vez al año, necesitan un poquito de ·”aclimatación” para ir soltándose. Poco necesitan.
Hoy hemos decidido elegir el menú “”calçotada” que ofrece el restaurante al público en general. Las peques disfrutan de su menú infantil que tampoco me importaría a mi demasiado catar. Arroz, buena carne y un rico helado.
Nosotros comenzamos con tosta de escalibada con antxoa sobre pan cristal con sus verduritas. Pues ya me preparaba yo un bokata de esto para cenar cualquier día en casa. Está riquísimo.


Seguimos con fuet que degustamos de nuevo con un buen pan. Recuerdo ahora ese anuncio donde un fuet no les dura ni 24 horas….. si lo sacan aquí… 24 segundos sería mucho durar.


Llegan ahora los protagonistas de la velada. Unos calçots. Presentados sobre el periódico que como no podía ser de otro modo, también es catalán. Encima de unas tejas como es costumbre. Se cosechan en una huerta cercana pero las primeras plantas llegaron de Catalunya.


No soy yo demasiado amigo de este alimento. Tampoco lo era de esa salsa romesco. Hoy me ha sabido distinta. Quizás voy abriendo fronteras. Estaba muy rica y en vez de calçots lo que he untado ha sido pan. Ande yo caliente…
Hoy teníamos expertos catadores en la mesa. Nuestros amigos catalanes han dicho que estaban cojonudos así que…. 


El siguiente plato y último de la parte salada no es otra cosa que una butifarra acompañada de “mongetes”. Son unas pequeñas alubias blancas procedentes de la zona de San Pau. Se comen frías. Yo de esto me como lo que me echen. Me encanta. La carne riquísima y las alubias a su nivel.


Como no podía ser de otro modo terminamos con una crema catalana. Casera cien por cien. De esto sí que hubiese yo repetido. Curioso que con los dulces solemos ser capaces de encontrar hueco donde parecía imposible.


Para beber lo más lógico era tomar cava. Yo es lo que he hecho toda la velada. Algunos de los presentes son más “frikis” del vino y han catado también un par de botellas de tinto. Concretamente un Petit Bernat y un Tuerce Botas.
El cava era un Bertha, brut nature. Está fresquito y se deja beber de maravilla. Cada día me gusta más la opción de maridar las comidas con un espumoso. Me parece que marida bien con cualquier apartado, tanto dulce como salado e incluso me da la sensación de que te hace más “saludable” la digestión.


Con los postres y los detalles post-postre presentados en unas cazuelitas muy chulas, tenemos la suerte de probar una sidra que ha tenido la amabilidad de traer Oscar, que como siempre, es incapaz de venirse con las manos vacías.

Una sidra dulce llamada Valverán. La madre que la parió….. que rica está la condenada. Es adictiva. Tiene una acidez que te hace poner esa carita que ponen los peques cuando prueban el limón pero que te hace querer más y más. Mira que he probado cosas yo pero esto está de muerte. Eskerrik asko Oscar. Aunque no sé si me has hecho una putada pues pienso encontrarla y beberme más de una botella.
Unos ricos cafés que hacen que la mayoría repitamos y algunos deciden refrescarse con unos buenos GTs. Una pena tener que conducir después. 

Nos despedimos hasta la próxima. Seguramente nos veremos antes en alguna otra quedada de buen comer y beber pero al menos por esta vez hemos vuelto a disfrutar de la buena comida, de la buena conversación. Si algo me ha dado esta afición, además de maravillosos momentos gastronómicos, ha sido encontrar por el camino verdaderos amigos. Encima me llevo la foto y los besotes de mi "sobrina adoptiva" que es un"inquieto encanto".
Menú infantil 15 euros y el calçots 28. Las bebidas aparte. Un precio genial, al menos para los que pagamos. No sé yo si lo será tanto para los que se lo tienen que currar.
Eskerrik asko al restaurante y su gente y a todos los asistentes. Hasta la 5ª.

3 comentarios:

  1. Jon, mis alubias estaban calientes. Por lo demás, todo bien descrito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajajajaja. Igual yo me las comí frías por hablar "poco". Bueno, un pequeño fallo. Lo pasamos bien. Eso sin dudarlo.

      Eliminar
  2. Las hijas de Ferrán siempre de brazo en brazo... Jejeje... cuando te conocen son muy cariñosas.
    Buena calçota allende de Catalunya ||*||

    ResponderEliminar