13 de noviembre de 2015

RESTAURANTE LOS TAMARISES (Getxo): Hemos ido a picar y nos hemos "picao".

Estamos teniendo un otoño un tanto peculiar por ahora. Viento sur, temperaturas agradables y casi exageradas para le época. Ya llegará el frío y no nos abandonará. Así que hay que aprovechar y nos acercamos hasta la playa de Ereaga. Primera parada, algo ya bastante habitual en Itxas Bide para comernos un par de croquetas cruijientes de Idiazabal. Están para chuparse los dedos.



A la hora convenida. Menos mal que he tenido la idea de reservar, nos acercamos ya a los Tamarises. Bonito local que dispone de varios espacios. Hoy cenamos en la parte baja pero en el comedor interior, ya tendremos tiempo de salir a su acristalada terraza. Comienza ya a notarse un "fresco" más que normal para la época.



Mesas de pequeño tamaño y algo juntas algunas de otras pero esto no es el comedor principal. Aquí la carta es más de quitar el hambre con alguna cosilla rica. En la parte superior las cosas son distintas.



Una que yo se me viene con idea de comer una ensalada y nada más.

Al final pedimos una ensalada para compartir. Demasiado “verde” lleva y poca sustancia. Teóricamente es de pollo y a mi me hubiese gustado un pollo más crujiente y sabroso. Cuatro tomatitos cherry que hacen un poco de compañía. La salsa que la acompaña está  rica pero en poca cantidad. Creo que hay que ser un poco más “generosos” con las ensaladas.

La que no iba a cenar más se pica. Ha leído algo de sandwich especial y pregunta en que consiste. Le gustan todos los ingredientes pero la salsa especial lleva picante y eso ya es otro cantar. La verdad es que tiene muy buena pinta. En la foto lo vemos. Creo que otro día me animaré a probarlo. 


Asi que como no hay opción de sacarlo sin picante,se decide por unas croquetas de jamón.Tamaño del que a mi más me gusta, pequeñitas. Aunque no son espectaculares sí que están bien ricas. Quizás les falte un poco de melosidad pero son de las buenas. Buena señal.



Yo, leyendo las sugerencias que nos presentan, me decanto por un solomillo de cerdo con patatas cocidas con su piel, una salsa de carne y una salsa de mojo que con la presentación de las patatas diríamos que tiene influencias Canarias. 


 He disfrutado untando las “papas” en la salsa. La salsa de la carne estaba sosa y con poco sabor aunque la carne sí estaba muy agradable y bien hecha. Para Aran ha sido mejor, no es amiga de salsas con sabores fuertes.


Para beber hemos elegido un Champagne Henri de Verlaine Brut. Muy bonito color; de un amarillo con matices más oscuros. Buena nariz a frutas como manzana asada pero también a algo más seco. Entra como la seda en boca. Fresco, muy fresco y a nuestro entender muy agradable de beber. Me ha gustado mucho y ha sido una compañía genial para toda la cena, desde lo salado a lo dulce.


La muy agradable camarera que nos ha atendido y que luego ha resultado que por algo me sonaba a mi su cara, da unos cuantos paseos con un carro que a mi me resulta “erótico”. Un carro lleno de tartas que tienen una pinta….. Resulta que esta chica ha trabajado en un bar de mi pueblo donde yo antes solía acudir a tomarme unos estupendos Gin Tonic. Ahora que me cuido un poco… estoy perdiendo las buenas costumbres.



Lo dicho,  los que no iban a cenar mucho no pueden evitar caer en la tentación y allí que se nos presenta la txikita con el susodicho carrito de las tartas. Arantza se decide por la de manzana y yo me pido una de bizcocho con almendras y mantequilla.


Están ricas pero esperábamos más. Quizás la presencia espectacular nos ha hecho pensar que iban a ser superiores. Repito como hago en muchas ocasiones que cualquiera diría que están muy ricas y no es que no sea así pero no son de esas tartas que te dejan “anonadado”. A ver si nos entendemos.


Los sábados en la terraza acristalada de Los Tamarises hay actuación en vivo así que con la media copa de champagne que nos queda y los correspondientes cafecito e infusión nos sentamos fuera donde escuchamos unas cuantas agradables canciones. Además nos obsequian con unos bomboncitos de helado que están más que apetecibles.


El total abonado ha sido de 77.50 pero tengamos en cuenta que si restamos el precio de la bebida, podemos cenar aquí tranquilamente y bien por menos de 25 euros por persona. El sitio lo merece y conste que la comida en general también. Paseito por esa playa que ahora sí que ya ha refrescado un tanto. De nuevo vuelvo a casa con algo pendiente, de nuevo el intento de “sustracción” ha resultado fallido. Mi jardín tendrá que seguir esperando. J  La página web del local: www.lostamarises.com

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