15 de septiembre de 2015

RESTAURANTE REMENETXE. MUXIKA-GERNIKA: Gracias por las emociones.

Tocaba ya la visita. Casi me “chilla” Jon Andoni. Dice me había retrasado, pero he sido formal. La promesa de visita anual la cumpliré. Incluso aquí duplicaré, me lo pone fácil, muy fácil. Me tienta con esos vinos de los que está enamorado. Qué pasión…..


Entrar por esa puerta de este precioso restaurante después de casi un año de la última visita y que te reciban con esa elegancia, esa simpatía, ese saber estar….
La amatxu de Jon Andoni, una señora como la copa de un pino, la camarera que es amabilidad constante y simpatía a raudales….. Y él, pasión por los cuatro costados.
Así que eso ya, sin nada más, merece sobradamente la visita. Además cuando sabes de antemano que vas a cenar de maravilla y vas a beber de lujo….


Hoy me acompaña mi retoño y como no ha visto la bodega, Jon Andoni nos la enseña de nuevo. Una maravilla. 1400 vinos diferentes. Ordenados por procedencias. Diferenciación de espacios. Los tintos, los blancos…. Demasiadas opciones. Uno quisiera probarlo todo…. Algunos tienen ya "una edad" considerable.



Así que subimos a la mesa, la misma de nuestras últimas visitas. De tamaño magnífico y estupendamente vestida. Aquí se está cómodo, muy cómodo. Entorno agradable y acogedor. Nos acerca la "biblia" que tiene por carta de vinos y además una que él mismo ha hecho con los txakolis de Bizkaia. Impresionante.


Aparece Jon Andoni con unas cuantas botellas distintas pero al escuchar que mi hijo disfrutó este verano mucho con un Mar de Frades, él mismo nos dice que nos bebamos uno en concreto.

Eladio Piñeiro, fundador de Mar de Frades, por motivos familiares tuvo que abandonar su trabajo y se dedicó en cuerpo y alma al amor de su vida. ¿Película? No, realidad. Un abrazo desde aquí, Eladio.

Hemos tenido el privilegio de bebernos su primer vino selecto. Un Frore Do Carme, imaginamos que en honor a quien fue su pareja. Cosecha 2005.

Preciosa botella. Etiqueta que nos dice por su cambio de color si el vino está más o menos frío. Curioso detalle que desconocía.
Desde que lo hemos abierto, decantado con esmero por nuestro magnífico sumiller, ha ido cambiando poco a poco. Si lo catásemos a ciegas, diríamos incluso que hemos bebido dos vinos distintos. Magnífica acidez que no notamos pues al parecer está bien integrada.



Por supuesto que aquí el servicio del vino es excepcional. Todos los detalles cubiertos y además por un profesional como la copa de un pino, quizás en este caso mejor decir como la copa de un "vino".

Nos ofrecen un aperitivo en forma de pequeña tacita de sopa de pescado. Se agradece. Más crema que caldo. Rica, muy rica.

Quiero que el txikito pruebe sus croquetas. De las mejores que he comido nunca. Del tamaño ideal, de bocado. Sabrosas, crujientes. Fluídas. Están impresionantes. Las habrá parecidas pero mejores…… difícilmente.




Unos hongos negros salteados, emplatados individualmente son nuestra segunda opción. De nuevo un producto de diez con un resultado de la misma nota.



Había “negociado” con la “jefa” el pescado. Palabras textuales suyas: os saco dos raciones. La leche que la dieron….. nos saca un elegantísimo rodaballo que pesa bastante más de un kilo. Acompañado de sus correspondientes patatas panaderas, tomate y unos maravillosos ajos bien turraditos. Con lo que me molan.



El pescado bien servido por la moza que nos atiende. Se nota que sabe lo que se hace. Esa gelatina….ese sabor, ¿Qué no tiene sabor este pez? Una leche.


Casi demasiada cantidad después de lo degustado con anterioridad.
Y llegarán los “listos” de turno y dirán que es caro. ¿Caro? Caro es comer basura por un euro. Esto es justo, calidad de diez, tratamiento de diez, satistacción de diez.

A mi no me entra postre alguno. Me gustaría pero uno da lo que da. Y el mozo se pide un sorbete de mandarina que me “deja” probar y está para beberse un par de litros. Sabe a mandarina, refrescante, sin esa sensación “acuosa” de muchos.

Como no podía ser de otra manera, allí que me aparece el susodicho con un vinito de postre. Hoy concretamente es un vino alemán. 


Perdonen mi supina ignorancia pero tampoco puedo decir gran cosa. Un Barzen Eiswein, un riesling cuyas uvas se recogen con alguna peculiaridad pero que no se explicar. Demasiada información hemos tenido hoy. Yo lo he disfrutado inmensamente. Mi hijo no es de dulces y termina lo poco que queda del excelente albariño.
Salimos a la barra de la entrada. Tomo mi cafecito y nueva charla. Dice mi hijo que pocas veces en su vida le han tratado así, que está comodísimo. Que se siente muy a gusto. Pues ya somos dos.

Allí queda una botella de blanco y aquí queda la promesa de volver a beberlo y en breve. El total abonado hoy ha sido de 149 euros. A mi me parece un precio justo y eso es lo que cuenta. Poner precio a las sensaciones no es posible, afortunadamente.
De nuevo gracias a todos por ser como sois, gracias por emocionarnos.

Su página web:  www.remenetxe.com

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