30 de agosto de 2015

RESTAURANTE VELO DE FLOR (Zalla): Se come muy bien. beber... ya ni te cuento.

Tocaba visita. Ese listado que tengo de mis favoritos está casi completado este año, creo que me falta uno. Repito compañía, el txikito anda de aquí para allá este complicado mes y le tengo que pillar por banda.
Me alegro de las buenas nuevas, Alvaro y Laura están esperando a su retoño, antes de finalizar el año tendrán la buena nueva. Zorionak.


Aquí se come bien;  en cocina está la madre de Laura y desde luego que hace las cosas estupendamente y además con toques muy atrevidos. Eso sí, con sabores auténticos y reconocibles.
Pero aquí se bebe aún mejor de lo que se come. Son dos amantes del vino como pocos y puedes encontrarte verdaderas sorpresas que dificilmente podrás disfrutar en otros sitios.
Ya su cestita de panes invita a la gula. Muy ricos y a repetir, sin duda.


Si el listado de restaurantes en el asunto del comer es largo, el de los locales donde puedes encontrar joyitas vinícolas, desgraciadamente no lo es tanto.
Lo primero decidir lo que vamos a beber. Mi hijo es más amante de sabores más frutales. A fin de cuentas sabe beber mucho mejor que yo a sus años. Yo tiro más hacia sabores “maderosos”. Así que tras pensarlo un momento, Alvaro nos aparece con dos cositas diferentes. Había probado un hermano menor hace poco y me encantó así que daba por supuesto que este me iba a enamorar.
Asi que nos pimplamos una botellita de Dorado, de la bodega Quinta do Fieital cosecha 2000. Variedad, como ellos lo ponen, Alvarinho.


 Precioso color, hace honor a su nombre. Alvaro decide decantarlo e incluso darle un poco de frescor puesto que está demasiado “caliente”. Al principio le cuesta dar lo que tiene pero a medida que pasa el tiempo va demostrando lo que es. Un excelente vino. Mezcla de dulces y amargos. Correctísima acidez. Vino de los de beber despacito, disfrutando con cada trago. No es de trato largo, es de trago “eterno”. Hoy por hoy este es mi tipo de vino, sin duda. El txikito no termina de disfrutarlo como me gustaría pero está en ello, pasito a pasito.


tenemos intenciones de no comer en exceso. Que llevamos una temporada….
Pencas con morcilla. Una especie de pintxo con una base de riquísimo tomate y a modo de pan las pencas con la morcilla dentro. Me encantan las pencas, las “txuletas de huerta” como escuchaba a mi amatxu. Además la morcilla, que está muy sabrosa, ofrece un “maridaje” estupendo con la verdura.


Calamares. Pero de los ricos, de los auténticos. No esas cosas redondas que ponen por ahí. Menuda diferencia de unos a otros. Estos están cojonudos.


Tataki de atún rojo. Se nota la procedencia de Alvaro. Es cordobés y tanto en algunos platos como en algunos vinos la tierra tira. Excelente producto que poco trato necesita. Con no estropearlo está todo hecho. Esto es un manjar de dioses. Esto es….. la repera. A ojos cerrados muchos caerían, seguro que yo también en pensar que se está comiendo una carne y no un pescado.


Mollejas. Me gusta pedirlas cuando las veo y sobre todo me gusta pedirlas cuando tengo la seguridad de que no las van a “matar”. Así que en este caso, disfrutamos un montón con ellas. Están en su punto. Sin “aceites” superfluos, sin taparlas con exceso de panes rallados. Me ha costado decirle al txiki lo que eras las mollejas pero me sorprende cuando me dice que si está rico…..
Acompañas a las mollejas una vainas. Curioso detalle y realmente están para chuparse los dedos. Finísimas, estupendas.



Aparece Alvaro con otra sorpresa. Una botella pequeña, de bonito diseño. Resulta que no es otra cosa que un vino de la misma bodega que el anterior, de casi la misma añada pero un tanto diferente. 

Un Dóloroso 2001. Al parecer se elaboró con uvas recogidas a dinales de noviembre de ese año, con botrytis y que alcanzó sus 17 grados de forma natural. Mira que no soy… o eso pensaba yo, de manzanillas, pero reconozco que esto está riquísimo. Impresionante sobre todo en boca. Disfrutando.

Tenemos vinos en copa y que mejor que una tablita de quesos para rematarlos. A mi hijo le gustan más que a mi, que ya es decir. Así que 5 quesitos con sus mermeladas que nos hacen terminar la velada con un sabor de boca de los que asegura la vuelta.


Un cafecito en su terraza, la climatología invita. El total abonado han sido 88 euros pero esos vinos y su excelente producto hacen que esto sea pecata minuta.  Gracias por todo. 

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