26 de agosto de 2015

RESTAURANTE SOLANA (Ampuero): El arte de crearte "adicción".

Necesito que el año tenga más fines de semana. Tengo ya una lista tan larga de restaurantes que me gusta visitar que prácticamente tengo ya copados todos. Sin dudarlo este es uno de esos restaurantes.
El día es complicado, por el camino nos pillan un par de “txaparrones” de los que te hacen casi parar el coche. Pobre Marijaia, ha comenzado pasada por agua. 


Recibimiento como siempre con una amabilidad extraordinaria. El servicio de sala, cada uno a su manera, a la altura del local. En cabeza la simpatiquísima hermana de Nacho. Esa sonrisa bien vale la visita.
Descrito perfectamente en otras ocasiones este local que es elegante, con mucha luz, mesas muy amplias, con separación estupenda. Elegantemente vestidas. Además la vuelta de tuerca a su vajilla ha sido merecedora de mi admiración con cada cambio de plato. Muy original.

Mi compi tiene muy claro que quiere conocer la cocina del local, yo casi preferiría comer a la carta pero ella es quien manda. Para eso hemos venido.
Así que, mientras echamos un vistazo a esa “tablet” para elegir vino, nos van colocando su estupenda degustación de panes.

Al final prefiero que el sumiller me eche una mano y me recomiende algo que pueda satisfacernos a ambos. Tras consultar un tanto nuestros distintos gustos, se decide por un  Albariño La Val fermentado en barrica 2011. Sorpresa con su color. Esperaba un tono más oscuro. Así mismo tampoco en nariz me impacta, no descubro demasiada fruta precisamente. Se percibe su crianza pero esperaba otra cosa en un vino que ya tiene unos años. Quizás no era mi noche. Marijo ha dicho que le ha encantado. Tal ha sido la cosa que hoy he roto una de mis tradiciones y he bebido…. “agua”. Eso sí, un agua especial, Agua Magma de Cabreiroá Mineral. Un agua mineral más de aguja que de gas, de origen magmático. Una burbuja muy fina que se percibe pero sin desagradar. Un agua que no ve la luz hasta que la botella es abierta. Envasada en botella de aluminio muy bonita, por cierto. Pues me ha resultado agradable y me ha permitido refrescarme.


Comenzamos el desfile, comenzamos el disfrute:

Salmorejo, tartar de bonito, crispys de fresa. La hermana de Marijo hace un salmorejo muy rico, mucho. Pero como dice ella…. esto ya es… la os….


Croqueta de jamón ibérico que le robamos a mi madre. Estoy seguro que la madre no se sintió atracada y que estará orgullosa, muy orgullosa de su uso. Una croqueta perfecta, fluida, sabrosa.
Boca-Bits de pan de gamba con brandada de bacalao. Curiosa manera de degustar este alimento pero original y rico.


“Boca-Asia” (Chicharro escabechado en pan chino).  Al parecer novedad en su cocina y realmente está para chuparte los dedos, cosa que ellos mismos recomiendan. Riquísimo. Muy bonito el “recipiente”, por cierto. (Fotografía al final del comentario).

Ajo blanco, anchoa marinada, crema de quesos, fruta y encurtido. Esto ya me sonaba a mí. Un plato fresco, muy apetecible. Sabores conocidos pero sorprendentes. De nuevo sorpresa en su presentación.


Kokotxa de merluza al ajoarriero. Sin duda alguna y teniendo en cuenta que todo va a un nivel altísimo, uno de los platos de la noche. Espectacular conjunto. Kokotxa perfecta. Producto puro y duro trabajado en  su justa medida. Ese “ajoarriero”, fluido, esponjoso, distinto pero que hace del conjunto una maravilla. Un plato de diez? Dice Marijo que de 11.


“Caviar de Ampuero” (Pimientos verdes fritos). Me he acordado del año pasado, de mi visita junto a dos amigos catalanes. A él “no le gustaban” los pimientos. Aquí cambió de opinión. Pura “carne” verde. A mí me gustan más enteros y de bocado pero esto está co-jonudo. Riquísimos.


Arroz con carabinero fresco. Otro de los “11” de la noche. El carabinero está simple y llanamente perfecto. Dice que los ha encontrado esta mañana y que ha “tenido” que comprarlos. El arroz, aunque nos comenta después que hubiese preferido un pelín más hecho, nos ha encantado. Platazo.



Ventresca de bonito del Cantábrico a la piedra de sal “in-situ”. Llegamos a algo que ya conocía y que ha resultado quizás ya no uno, sino el plato de la cena. Esto huele a gloria. Los de la mesa de detrás lo han degustado antes y ya nos venía ese aroma a….. maravilla. De nuevo la perfección. Solo por probar esto puede uno acercarse hasta aquí.



Salmonete de roca con “meunière de sus cabezas y gambas”. Lo he comentado con Nacho, yo este plato lo sacaría antes de la ventresca. No por no merecer, sino porque es tan la perfección del bonito que es imposible que otra cosa pueda superarlo. Lo haría por pasar de un notable alto a un sobresaliente. Pero está estupendo.



Pichón de Araiz en dos cocciones, fideos uddon y apio-nabo. Como no hemos hablado de nada y queríamos dejarnos dar de comer, hemos llegado a un plato que no es nuestra pasión. Por esa textura de la caza que no terminamos de “entender” demasiado bien. Yo me quedo con ese muslo y ella con el resto. También estamos llegando a un nivel de poco apetito tal que ya es difícil meterle mano a nada. Seguro que para los amantes de esta comida esto es la gloria. No puedo poner pegar alguna.



Pasamos ya a los postres y el comienzo no puede ser mejor, una Macedonia de frutas tropicales, sopa de piña, helado de queso fresco “Las Garmillas” y espuma de coco. Fresquísimo. Esto entra que da gusto. Bien, muy bien.



Tiramisú en paisaje. Curiosísima presentación. La fluidez y finura del tiramisú es de remarcar. Mi compi está ya más que repleta pero ahí sigue, como una campeona. Otro plato destacable.



Yo quiero comer un trozo de su tarta de queso horneada. Casi demasiada ración me ponen. Quería probarla y ya ni sitio tengo. Buena tarta de queso, quizás me gustaría un tanto más “fluida”. Muy rica..
Acompañada de un helado de guayaba al que no hago demasiado caso. Ya no tengo sitio ni para el agua.





El hecho de haber bebido muy poco vino me hace permitirme un lujo y pido un GT. Curiosamente y gracias a Juan, la primera vez que disfruté de un GT fue en este restaurante, uno era de kubatas. En esta ocasión me lo pido de Bulldog. Preparado sin historias “raras” con sus rodajas de cítricos, además “in-situ” para que bebas lo que quieres. Rico.
Así que salimos a la terraza, la noche es fresca pero ahora mismo, después de semejante homenaje, no hay frío que valga. Sale un rato Nacho a charlar con nosotros. Ha pasado por unos momentos muy duros pero desde luego que no se ha notado en su cocina. Desde aquí mis ánimos. Venga, que tú puedes.
El total abonado han sido 166 euros. Aquí mi nivel de satisfacción es tal que creo que pagaría más y me quedaría tan ancho. Me gusta salir así de los restaurantes, me gusta saber que voy a volver.

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