14 de agosto de 2015

RESTAURANTE L´ENTRECOTE (Bilbao): Lo mejor, las patatas fritas.

Otro que tenía pendiente de visitar. Uno lee cosas por ahí y uno es muy “investigador” para estos asuntos. Hoy la idea era otra pero las cosas no siempre salen como uno quiere. Así que visita a la capital y nos acercamos al local a reservar mesa. Por si las moscas, que hay mucho turista y nunca se sabe. Al final solitos hemos cenado.


El local es pequeño, un espejo enorme, que por cierto, “engorda”, hace que la sensación sea la contraria. Las mesas pequeñas y con espacio reducido entre ellas. Hay que aprovechar sitio.



Manteles de papel y correcta vajilla y coperío. Eso si, la camarera muy amable en todo momento, lo mejor de la experiencia. Muy maja.
Ofrecen un menú por 35 euros creo recordar pero uno echa sus cuentas y como no va a beber lo que incluye, como que le es más rentable pedir a la carta. Así que allá que vamos a probar alguna cosilla.

Unos panes que precisamente no están recién hechos. Mira que soy “panero” y que como de todo pero un paso por el horno….. al menos….. Que gratis no es.

Estoy con una enamorada del pulpo y en cuanto lo lee, las dudas desaparecen. 



Así que una ración para compartir. En la foto se aprecia que "hemos" aprovechado al animal muy bien aprovechado. Todos los trozos. Ración más bien reducida. Eso sí, bien preparado y con buena cantidad de “polvos” que lo hacen más agradable. He comido unas cuantas raciones mejores. Las patatas simplemente correctas.

Yo me decanto por unas carrilleras de rape con langostinos y una salsa francesa al parecer. Rosa de color y realmente tiene un sabor muy agradable. Las carrilleras con una textura que me gusta. Sin deshacerse en boca, hay que masticarlas. Me gustan 
así. Me ha gustado el plato, algo distinto que no había probado nunca así preparado.





Hoy para beber y ante lo “subidito” de tono de algunos precios en los txakolis que he visto, nos decidimos por algo que nos encanta a ambos y que sabemos nos va a hacer disfrutar. No hay demasiadas opciones precisamente. Así que una botellita de champagne Mumm. Un champagne muy floral, con cítricos muy presentes. Buena burbuja que se nota. Hoy en copas largas, las de vino eran demasiado anchas. Tiene acidez, en boca aparecen esas notas de bollería tan características.

Arantza se decide, como no podía ser de otro modo, por probar su famoso entrecot. A ella además le gusta bien pasado, o como digo yo, “mal hecho”. Y así se lo sacan. De sabor está muy bien pero la pieza….. un poco “nerviosa”.  De buen tamaño para ella pero no para mi. Más bien un ranto reducido. Sabe como a brasa y eso le da un toque muy agradable. Pero en esta vida, no siempre hay que aprovecharlo todo. Acompañan a la carne unas estupendas patatas fritas caseras. Esto sí, así me como yo un kilo. Además generosa ración que ha salvado a la carne. La ensalada mera decoración.


Al parecer su salsa es famosa y la sacan en una taza tal café se tratase. Graciosamente, acompaña a la taza un sobre de azúcar. Como Aran no es amiga de probar estas cosas, yo me la apaño y como está muy líquida, la pruebo “a morro”. Está rica. Nada espectacular pero rica. No me parece que echarle azúcar sea una buena idea pero cuando ya queda poca, hago la prueba. Ni pa dios…. Luego resulta que la camarera, en un descuido, ha puesto el sobre cual si de un café con leche se tratase. Gracioso.


No estamos con ganas de postres y con una infusión y un correcto café damos por terminada la velada. Hemos pagado 100 euros pero tengamos en cuenta lo bebido que se lleva la palma. Pues lo siento pero…. no pasará precisamente a mi lista de favoritos. Tenía que visitarlo y lo he hecho. Seguramente tendrán días mejores.
Su página web: www.gourmetlentrecot.com

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