31 de mayo de 2015

RESTAURANTE MUGARRA (Bilbao): A falta de Gabarra... pues MUGARRA.

Esto de visitar a los amigos me está haciendo ver lo viejo que soy. Parece mentira como corre el tiempo. Han pasado ya unos meses.
Aquí mejor es llamar con tiempo por si las moscas, el asunto no les va nada mal y pillar mesa puede ser complicado. Cuando reservo, como tenía un antojo, les comento si puede ser que me guarden un pez en concreto. Sin problemas.

Viernes noche, un viernes un tanto “nervioso”. Mañana es la final y la gente está alborotada. Es increible lo que causa el sentimiento en esta afición. Ojalá para otros asuntos más importantes fuésemos capaces de tener este espíritu. Ahora ya, cuando escribo esto, la ilusión se ha ido al traste pero siempre quedará aquello de: “hemos perdido pero nos hemos divertido”. La lucha de todos modos no es precisamente muy justa. David pudo con Goliat pero creo que eso es un “cuento”.

A la hora convenida nos acercamos a este ya más que conocido restaurante. Mi compi de hoy es la primera vez que lo visita y siempre quiere uno que la sorpresa sea grata. Aunque dudas tengo muy pocas.


Una coqueta mesa para los dos en un rincón del pequeño pero más que agradable local que está ya prácticamente lleno.


Como siempre, el recibimiento es ya para sentirte feliz. Es de agradecer sentir que se alegran de verme, y si no es así, son unos actores cojonudos.

Antes de nada elegimos vino, quería yo que Aran probase uno que yo conozco ya y que creo que le va a encantar. Así que le digo que nos saque una botellita de L´Equilibrista. Concretamente un 2012.

Un vino elaborado con la variedad Xarel.lo. Crianza de 6 meses en barricas de roble francés. Buena intensidad en nariz con fruta tropical y notas de bollería que recuerdan muchos a un cava. Ya lo había probado pero he vuelto a comprobar que es un buen vino con una estupenda relación calidad-precio.

Nos “presentan” ahora al protagonista de la noche para que le echemos un vistazo. Un estupendo rodaballo de kilo trescientos sobre el que hablamos un poco para precisar un tanto su procedencia. Este en concreto es “de casa”. 




Como mi compi de hoy no es persona de demasiado saque, les comento que los entrantes sean livianos. Asi que tras colocarnos un par de estupendos panes, comenzamos con la cena.Para picar un poco, un par de antxoas en vinagreta. Esto es delicia pura. Tiernas y además, cosas de los gustos, a mi me encantan y a mi compi no. Ni por su textura ni por esa intensidad que le da el vinagre. Qué quieres que te diga, están cojonudas.
Como sé que es una de sus pasiones, pedimos un par de Medallones de foie con mermelada y tostas. Es casero, está perfecto. Dejo que ella disfrute de ello puesto que lo siguiente tampoco va a ser demasiado de su agrado. En este restaurante se cuida mucho el pan. Eso para mi es un punto más que favorable y con cada plato, te sacan unas estupendas tostas que hacen que disfrutes aún más de la comida. Una pena que con las emociones se me haya escapado la foto.

Disfruto yo ahora de un alimento que no me canso de decir que es uno de mis preferidos. Me parece simple y llanamente espectacular y no tengo palabras para definirlo. Un Sashimi de Atún de la Almadraba que lleva como guarnición wassabi, salsa de soja y alga nori en tempura´



Aran dice que el alga pica y así es. El atún…… ufffffffff. Placer, puro placer. De los que te hacen cerrar los ojos y degustarlo cual si de un bombón de chocolate se tratara. Perfecto, sin más palabras.



Llega ahora ya el rodaballo que ha pasado por cocina. Con esas patatas panaderas que son ya de por si un plato más. Me encantan. No creo que puedan mejorarse. Como mucho igualarse. Maravillosas.
El pez, que pasan a emplatarnos individualmente, está en el punto ideal. Dos buenas raciones que para mi felicidad, Aran es casi-casi capaz de terminarse. Está simplemente espectacular y lo que tenéis que hacer es acercaros y probar sus pescados.  Es su especialidad y los bordan.



No se quedan precisamente atrás en este local en el apartado dulce. Conociendo los gustos de mi “copiloto”, les comento que si tienen algo así como una tarta de manzana. Pues la tienen pero eso sí, es una tarta de manzana “a mi manera”, que en este caso es la suya.
Presentada en un recipiente de cristal, aparecen con una señora ración de algo que desde luego es manzana, pero manzana en varias formas. Lleva una base de galleta y además crema pastelera, manzana confitada, láminas caramelizadas, helado de manzana asada.



Recuerdo la última vez que mi hijo al probar su postre de chocolates dijo: aita, esto está cojonudo. Pues copio sus palabras. Impresionante. Riquísimo. Dulzón. Sabe a manzana por los cuatro costados pero a una manzana “rota”. Yo me entiendo. Maravilloso postre. De diez.
Como sale a colación el asunto de los helados y de ese artista del que cada vez tiran más los restaurantes de Bilbao, allí que nos aparece Fran con una bola de helado y lanza eso de: haber si acertáis su sabor.
Lo intentamos, yo al final digo que me parece que sabe a… galleta???



Pues no exactamente y una vez sabido, ahora sí que sí, es un helado de “bollo de mantequilla”. Desde luego que el tipo es un verdadero maestro. Me apetece conocerle ahora además que se ha ido a vivir a lo “profundo”.
Para acompañar el postre nos acercan dos botellitas, una desconocida, concretamente un moscatel, un Setúbal Alambre 40 años. Esto realmente es un “vino generoso”.  Esperaba más dulzor pero no. Está rico pero soy más “golosón” y mi compi también y nos quedamos con nuestra “joyita”: un PX Spínola. Esto es un peligro. Hoy, mojar los labios y poco más, que luego pasa lo que pasa.


Otra de las cosas que a mi entender bordan aquí es el café. Creo que es uno de los pocos restaurantes donde casi siempre repito. Así que dos estupendos cortaos y ya la charla final donde en numerosas ocasiones acabas interactuando con alguna mesa cercana. Hoy concretamente con una mesa un tanto… “internacional” pues había gente de procedencias muy variopintas del estado. Ellos han dicho, en voz bien alta que simplemente la cena ha sido de DIEZ.
El cocinero pasa a saludar antes de marchar y le comento que bien pudiera ser una cocina de una “amatxu” de las de antes y él me dice que así es, que su maestra lo era y que él procura seguir la senda. Pues creo que lo has conseguido.

El total abonado hoy ha sido de 137 euros con alguna invitación a los extras. Gracias majos. Como siempre un verdadero placer. Sabéis que aunque tarde más o menos, volveré.       Su  página web: www.restaurantemugarra.com


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