17 de mayo de 2015

RESTAURANTE KOKKEN (Bilbao): El fruto del trabajo bien hecho.

Me ha costado “pillarles”, llevaba varios intentos fallidos de reservar una mesa. No me gusta hacerlo con demasiada antelación por si las moscas pero al final no me ha quedado otra y con dos semanas de adelanto solicité una mesa y por fin me tocó el turno.
Están casi desbordados, llenos continuos incluso a las noches y entre semana. Se supone que algo harán bien, digo yo. No cierran la cocina desde primera hora hasta la noche y tan solo descansan los domingos tarde y lunes. Aún estando llenos ofrecen la posibilidad de cenar pronto con la condición de levantarse para la hora de las cenas habituales. Así que si sois “madrugadores” y no os importa……..


El local es “apañao”, aquí no hay grandes mesas con grandes lujos.  Las de dos son un tanto reducidas aunque hoy nos lo han solucionado enseguida juntándonos otra y hemos cenado como “señores”.  La propuesta no ha cambiado en cuanto al tipo de menú, lo que cambia y casi constantemente son algunos platos. Y curiosamente lo que para casi todos es un motivo de alegría para mi no. Han aumentado el tamaño de las raciones con lo que reconozco que hoy me ha costado llegar al final y no he podido hacer una de mis “bilbainadas”. Me han vencido.

Me alegro también de que su carta de vinos vaya creciendo poco a poco y de que tengan algún blanco más en su lista. Me he decidido hoy por el Placet 2009. Un viura riojano con crianza y que al parecer se recomienda este año como el último para beberlo. Yo no sé si le sobra o le falta tiempo. Me ha gustado pero…. Y conste, está muy rico. Quizás esperaba yo “más madera”????  Esto de ser un completo ignorante…….
Botella de agua a lo “francés”, me gusta la idea y me parece un detalle. Una bandeja con unos trozos de pan que, alucinado estoy, casi ni he tocado.  Y mira que soy yo de pan……
Fernando nos va sacando poco a poco los platos. Comenzamos con el ceviche, un plato que ya he probado y que mi compi al verlo ha puesto una cara … tal ha sido que Fernando se lo ha cambiado inmediatamente. No puede con las cosas “crudas” como dice ella. A mi “me mata” el sabor al cilantro, pero el resto me gusta y termino con él.  Nos comenta que tiene éxito y mira que es un plato “difícil”. Pues nada, fresco comenzar.


Pasamos a las croquetas de langostinos. Tres buenas piezas con un crujiente estupendo que lleva unos kikos y con sabor a lo prometido. Están muy ricas, están bien preparadas. Como dice uno que conozco…. “donde hay buenas croquetas se come bien” y yo soy de la misma opinión.


Le toca ahora el turno a un atún con una salsa de guisantes finísima. El pescado está en su punto. Bonito color aunque en mi malísima foto no pueda apreciarse. La salsa es puro guisante, nada artificial. Arantza que es muy “sana”, disfruta más casi con ella que con el atún.



Nuevo “problema” para mi compañera que al ver las mollejas se me asusta. Le digo que lo pruebe, que están tan bien trabajadas que poco tienen que ver con lo que ella tienen en mente, pero el ser humano no puede evitarlo y es superior a ella. Así que me toca comerme las dos raciones aunque ella va dando buena cuenta del rebozado que está cojonudo. Hoy las fotos me han salido mal y poco podéis apreciar. En fin......

Plato novedoso el de ahora. Un par de mejillones con dos trozos de tocino ibérico. La mezcla puede resultar un tanto curiosa pero qué demonios. Los mejillones ricos, el tocino….. para coger el pan y ponerse a untar. Hoy la cosa va “subiendo” de tono y se empieza a notar que esto no va a ser una cena “light” precisamente.


Solomillo con salsa de…… melocotón? Hoy estoy un poco despistado. Además el hecho de los cambios en carta me hacen que no encuentre los nombres de los platos. A fin de cuentas lo que importa es el resultado. Buena calidad de la carne. Ha sido gracioso. Si véis la foto, parece que hay una salsa color carne bajo la pieza de solomillo pero no, es así el plato.

En este punto aparece Fernando y nos dice que hemos  llegado a su menú medio pero aunque de Bilbao centro no somos….. vamos a por el largo que luego me llaman… “tirillas”…..
Así que allí que nos aparecen con la sepia. El punto es perfecto, sin más. Ni blando ni duro. Imagino que su trabajo les costará conseguirlo pero buen resultado. La soja aparece nuevamente dando un toque acertado al plato. Nuevamente calidad y nuevamente ración.


Como final de la parte salada nos vamos a otro de sus platos estrella. La costilla con soja y miel. Además al verlo compruebo que nuevamente la cantidad es mucho mayor que en las primeras visitas. Está que se sale. Esto es pura mantequilla. Suave no, lo siguiente. Se despega del hueso casi sin tocarla. El acompañamiento es un lujo. Es para mi uno de sus mejores platos sin lugar a dudas. Genial.


Como nos toca postre, le pregunto si es algo liviano y me dice que si, que no me preocupe. Pues unas fresas con una especie de natillas finísimas. Las fresas en su mejor momento, con muchísimo sabor y la fina crema las acompaña cual pareja de baile perfecta. Fresco, ideal final para una cena que me ha dejado casi “KO”.



Para acompañar a las fresas y sin pedirlo, nos aparece con dos copitas de un PX. Arantza no lo había probado y en cuanto se lo mete en boca me dice: Esto es zumo de pasas????? Pues amiga mía, efectivamente es lo que es. Pura pasa. Una perdición.
Así que con una infusión para ella, yo hoy no puedo ni con el café, salimos a la terraza, al vicio. Una charla de despedida con Fernando que nos comenta que en breve nos va a dar una sorpresa…… esperaremos ansiosos. Hemos llegado a las diez menos cuarto y son la una menos cuarto. Se me ha pasado volando el tiempo.

Por todo ello, con invitación a los PX, hemos pagado 76 euros. Me parece una relación calidad-precio maravillosa. No me extraña su éxito. Pues volveremos, tenemos que dar muchas vueltas por ahí mientras tanto pero volveremos.
Su página web: www.restaurantekokken.com



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