24 de mayo de 2015

ASADOR GUETARIA (Bilbao): Un Oasis en la noche del domingo.

Cuando el amigo Ferran, un valenciano asentado en Calalunya me comentó que venía a Bilbao por motivos de trabajo y que si me apetecía cenar con él, no lo dudé ni un momento y la respuesta fue afirmativa.
El único día que tenía libre era un domingo y yo me puse a buscar un restaurante donde poder hacerle probar algo de nuestra comida.
Jamás imaginé ni por un momento lo complicado de la cuestión. Empecé por mis restaurantes favoritos, por los que sé que son acierto seguro y nada, imposible. Ninguno de ellos abre en domingo noche. Fui pasando a otros ya visitados donde también había yo comido bien pero uno a uno los tuve que descartar, nadie abría. Empecé a preocuparme.
Pedí apoyo a compis que también suelen tener esta afición y ninguno de ellos sabía darme respuestas y al final, casi por casualidad descubrí una luz al final del túnel.




Como el viernes también cenaba en otro restaurante de la capi, me acerqué antes a preguntar al asador si realmente daban cenas los domingos y me comentaron que menos 5 días al año, el resto tenían abierto día y noche. Aleluya!!! Además yo había cenado aquí y la experiencia había sido satisfactoria.
Así que a una hora tempranera para mis costumbres nos acercamos al restaurante en cuestión.

Dejo que sea Ferran quien decida lo que vamos a cenar y se decanta por el menú degustación “nuestras costas”.
Un estupendo par de panes que por el color amarillento bien pudieran estar elaborados con harina de maíz.
En el menú está todo incluído y el vino blanco que
 ofrecen es un buen vino para su precio. Un Protos verdejo 2014. Buena nariz a fruta y por supuesto esa acidez y amargor típico de la verdejo. Aún está muy “verde” pero se deja beber gustoso.

Como aperitivos nos ofrecen una cucharilla con una especie de risotto que no conseguimos descubrir que sabor exacto tiene pero que se deja comer gustoso.
Además un vasito de salmorejo. Un salmorejo que bien pudiera ser receta de mi amiga Amaia. Suelo decirle yo que su salmorejo sería un estupendo  “espanta vampiros.”. Cargadito de ajo. Pero rico-rico.



Ensalada de lomo de atún rojo y antxoas.


 Refrescante plato con buen producto que nos abre las papilas gustativas. Me pierde a mi el atún. Los pimientos asados están estupendos y las antxoas idem.

Chipironcitos a la plancha (Pelayos) con 3 estilos de cebolla. 


Tres piezas de mediano tamaño y que están bien preparadas. Sabor agradable y textura ideal. De las tres cebollas me quedo con la dulce, con la que parece mermelada, muy rica. La frita está demasiado pasada y no aporta nada al plato. Un buen plato tanto por su cantidad como por su calidad. 

Rodaballo al estilo Getaria (a la brasa).


 Estupendo tamaño de un pez que tantas alegrías me ha dado. Ferran no está tan acostumbrado a degustarlos y se soprende más que yo. Mi problema es que los he comido en los que para mi son los templos del pescado en Bilbao y….. pero está bien conseguido y tiene un sabor estupendo. Su punto es perfecto. Además tener en cuenta que va dentro de un menú de precio comedido. Estos peces hay que pagarlos.

Torrija flambeada con chinchón dulce y helado de miel de romero. 


Un postre muy habitual pero que no dejará jamás de agradarme. Hoy la preparación ha sido cuando menos curiosa y la “fogata” no ha conseguido su propósito y mi torrija ha quedado demasiado “alcoholizada” para mi gusto. Contrariamente la de mi compañero si que ha perdido todo el chinchón. Pero ha sido un buen postre con la estupenda compañía de un buen helado.  Conjunción que difícilmente falla.
Hace buena noche y el vicio “aprieta” así que salimos a la calle a tomarnos los cafés que también entran en el precio.
Pues una estupenda cena en un buen restaurante. Todo incluído son 50 euros por barba. Me parece justo y más aún teniendo en cuenta que nos ha salvado la noche y que mi amigo no ha tenido que ir a su tierra diciendo aquello de que en Bilbao no somos tan buenos anfitriones como pensamos.


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