11 de marzo de 2015

U.S.B. (Un Señor de Bilbao): Y uno al que le encantaría serlo.

Hoy me animo a bajar a la capi sin reservar, eso sí, nos acercamos antes de tomarnos un txakoli por Pozas para evitar sorpresas de última hora. Tengo yo grato recuerdo de este restaurante.
Me encanta el estilo, me gusta mucho a mi la “anarkía” y que no todo sea uniformado. Ese aire que tiene de tienda de arte, esas mesas iguales pero distintas, esa decoración en las paredes..... es muy de mi estilo.


Siempre digo que la compañía te marca muchísimo a la hora de elegir la cena, cosa mucho más que lógica. Cada cual tiene sus gustos. A mi me gustan las guapas, a ella, afortunadamente, parece que le gustan los ….. “feos”.
Así que prefiero que eche un vistazo a la carta y decida lo que vamos a cenar.

Yo, mientras tanto, voy echando un vistazo a la carta de vinos y aunque no es una carta espectacular, tiene alguna cosilla decente de donde elegir. Como no, me voy a los blancos y a los que tienen un poquito de crianza. 

Así que viendo lo que tienen, me decanto por un R. 2012. Variedades Viura y Malvasía. Bodega Remírez de Ganuza.  Tras pasar dos meses sobre sus lías, lleva posteriormente una crianza de 8 meses. Buena nariz  ligeramente afrutada y aunque se nota esa madera, creo que está muy bien integrada. La ignorancia es la madre de las sabidurías....... pero mi paladar es mío, sólo mío. 

El servicio a mi parecer ha mejorado sustancialmente, tanto el del vino como el del comedor en general. Gente joven y amable.
Nos acercan una cesta de panecillos de varios tipos. Todos ellos se dejan comer  sin destacar en exceso.  Pero uno es “panero”, que no panadero y sin pan no es nadie.



Comenzamos con una ensalada de setas silvestres con jamón de pato, virutas de parmesano y confitura de cebolla. Yo como que la preferiría un poco más pequeña. A fin de cuentas llevaría los mismos ingredientes pero con algo menos de lechuga. La confitura de cebolla está riquísima y hace que no tengas necesidad de aliñar más la ensalada. Un poquito más de los ingredientes que la anuncian no hubiese estado mal.  Pero se deja comer.


Mi compi es “adicta” al pulpo y siempre que puede lo pide. Asi que una ración de un pulpo que está más a mi gusto que al suyo. Eso quiere decir que está un poco “durillo”. Que se entienda bien, que no es sin hacer.  Buena cantidad de pimentón que le da un toque estupendo. Y las patatas correctas, sin destacar. En este caso dejo que ella disfrute más, que luego quiero yo pedirme algo que no le va a gustar.


Ha probado el cochinillo en Segovia,  con el “montaje” de partirlo con el plato en directo. No le gustó. Es un poco “cobarde” para probar cosas nuevas y le marca mucho el hecho de ser el animal que es. Pero le comento que las cosas han cambiado mucho. Que la manera que tienen ahora los restaurantes de prepararlo hace que no parezca lo que realmente es.
Así que la animo y nos pedimos una ración de Crujiente de cochinillo con puré de patata.
Pues le gusta. Si, es carne, carne sabrosa. Con esa corteza como reza, crujiente. Mi problema es que quizás he comido ya muchos y los he comido impresionantes. Este está correcto. Rico pero sin “enamorar”. Un pelín soso, eso, en nuestro caso, es poco perdonable. Somos “salerosos”.


No se anima con el postre y mira que le gustan, así que yo, pregunto si pueden sacarme media ración de alguna tabla de quesos. En este local es sin duda lo que más apetece.
Así que me decido por la tabla que lleva el nombre del propio restaurante y que se compone de cuatro quesos diferentes acompañados de una confitura de manzana:
Coloco en la foto el nombre de cada uno.

- Afuega'l pitu: queso asturiano. Al parecer ,en un principio se le daba un trozo a probar a un pollo y si a éste le costaba tragarlo era que la textura era la buscad. Por eso el nombre que en bable significa “ahogar el pollo”, aunque ahora parece que lo traducen como “ahogar la garganta”.  Elaborado con leche de vaca, principalmente Frisona. Tiene un sabor que no te dejará indiferente.  De todos modos, lo recordaba yo más “potente”.


-Payoyo de cabra:  Elaborado con leche de cabra de la raza Payoya de la Sierra de Cádiz. En este caso ha resultado un queso más bien “fresco”.  Con sabor suave, quizás el que mejor ha  “casado” con la confitura de manzana. Es el único que Aran ha sido capaz de probar.

-Crottin Chavignol: queso de cabra de la zona de el Loira francés y de las llanuras de Berry. Degustado como ha sido el caso, en su estado más cremoso. Si se deja curar, se vuelve más ácido y duro y llega a desmenuzarse con facilidad. Tiene un sabor característico y bastante potente. Se ha merendado al anterior.


- Itxassou: Ha sido, y no es “patriotismo”, el mejor de la noche. En mi opinión, claro. Me gusta mucho el queso azul y más con un sabor fuerte pero sin “anestesiar”.  Queso elaborado con leche de oveja en Iparralde. Al parecer voy a tener que probar esa mermelada de cereza de Itsasu que debe ser placer de dioses. Seguramente irá de vicio para algún queso.

Un cafecito y una infusión dan por terminada la cena. El total abonado han sido 90 euros que sin parecerme barato, me parece una correcta RCP. 


Su página web: www.unsenordebilbao.com


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