15 de enero de 2015

RESTAURANTE TRUEBA. BILBAO: Preparando el terreno.

Dentro de un par de semanas tenemos una interesante visita de un enamorado de la gastronomía que viene de lejos y que tiene ganas de conocernos. Pobrecillo, igual no vuelve más. :-) Recae en mi la responsabilidad de organizar la comida del sábado y después de barajar alguna propuestas, me decanto por este restaurante así que hay que ultimar detalles y que mejor manera de hacerlo que visitarles en vivo y en directo e incluso probar alguna de las propuestas del futuro menú.
Por aquí ya he pasado en algunas ocasiones y desde luego que cada día me refuerzo en la opinión de que es, sin lugar a duda alguna, una de las mejores opciones de Bilbao a día de hoy para poder disfrutar de una comida excelente, a precios comedidos y con un servicio que mejora aún más la sensación resultante.


Tras tomar un par de potes en las abarrotadas calles, nos acercamos al restaurante que está prácticamente a tope. Nos acomodamos en nuestra mesa y al momento nos saludan tanto Aitor como Marian que andan a lo suyo, que es atender, cocinar y dejarnos satisfechos.
Nos acercan las cartas pero, como siempre, declino abrirlas. Ellos saben mejor que nadie lo que nos pueden ofrecer.
Como venimos de unos días un tanto complicados en lo gastronómico, le pido que sea una cena más bien ligera y he aquí lo que hemos tenido la ocasión de degustar:
Un par de trozos de una exquisita txistorra para abrir boca. Además, mi compi tiene ascendendia navarra y las ha comido en muchas ocasiones y de todo tipo. Le gusta esta, a mi también, con ese toque picante que la hace mucho más apetecible aún.


Un para de croquetas excelentes como siempre. Crujiente el exterior, jugoso a más no poder el interior, con buenos trozos de jamón. Siempre se suele decir que donde se comen buenas croquetas es garantía de que lo demás va a estar rico. No tiene porqué ser así pero en este caso se cumple el dicho.


Estamos pasando frío, ha tardado en llegar este año pero ha venido “todo junto” y apetece un buen plato de sopa de pescado. Yo ya la he probado y se que está cojonuda. Es más bien una crema que un caldo. Gordita y acompañada de unas txirlas que vas encontrando en boca a medida que vas dando cuenta del plato. Riquísima, te deja en cuerpo en condiciones de continuar más “valiente”.


Otro de los platos estrella de este local es el huevo poché. Plato muy habitual en muchos restaurantes pero que sigue siendo un verdadero placer. Al romperlo, el color de la yema, “delata” que es un huevo de calidad. Poco hecho no es la definición puesto que está muy bien hecho pero sin destrozarse. Entero. La clara gordita. El puré de patatas que hace de base en el plato está impresionante y los pimientos rojos se salen. Tengo la suerte de que Arantza no es demasiado amiga de ellos y así disfruto yo de algunos más. Este plato es de los de diez, sin duda. Cada cual que piense lo que quiera pero me parece simplemente genial.


Dudando entre varias opciones como remate de lo salado, al final quiero que mi compi pruebe ese plato que repito es para mi uno de los mejores platos que existen en cocina. Clásico, catado en cientos de ocasiones pero que hay días en los que se alcanza prácticamente la perfección  y hoy ha sido uno de ellos. Begihaundi en su tinta. Dos “medias raciones” que bien pueden ser enteras. Aran los ha probado en su casa, tanto su amatxu como su tía los preparan muy bien pero reconoce que esto está rico, que está muy rico. Ella, así lucimos, no es amiga de untar y yo hoy, además de rematar la salsa con cuchara, limpio un poco más el plato aún con un poco de pan. Esto es un puro vicio,  placer de dioses que los humanos tenemos a nuestro alcance.


Curiosamente yo hubiese terminado la cena así pero la que “está llena” no puede vivir sin algo dulce y la propuesta  es la torrija con helado de galleta. Así que de nuevo en dos medias raciones, rematamos la cena de una manera sublime con un postre clásico pero sabroso. Jugosa y con el punto exacto de dulce. Luego Aitor nos enseña el pan que utiliza para hacerlas. Si váis un día, os recomiendo este postre, seguro que los demás están bien ricos pero………


Para beber, Marian sabe lo que me gusta, siempre da en el clavo y hoy no ha sido menos. Además es una persona que gusta de ofrecer vinos sorprendentes pero a precios muy arreglados. Sabe elegir.

El vino de hoy ha sido un Quinta de Couselo. Es un albariño al 90% y lleva además otras varietales de uva para limitar un tanto la acidez: Caiño, Loureiro y treixadura.
Crianza sobre lías durante seis meses. Desde luego que tiene una nariz muy frutal que va incluso ganando a medida que el vino se airea.  En boca resulta muy agradable con más matices aún. Fruta pero a su vez un ligero amargor. Realmente nos ha encantado.
Una infusión, un rico café, rematamos la reserva para últimos de mes y nos despedimos de un restaurante que me parece una opción estupenda. Repito, calidad superior del producto, maestría a la hora de tratarlo, buena posibilidad de beber cosas ricas a precios muy comedidos y un trato que invita a volver y volver.
El total abonado hoy no es “real” dada su generosidad pero sin bebida ha sido de 73 euros que me parece, como siempre una excelente relación calidad-precio.


                            Eskerrik asko de nuevo por todo y nos vemos dentro de poco.

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