25 de enero de 2015

RESTAURANTE TOPA. (GALDAKAO) : La "alineación de los planetas".

Descubierto gracias al comentario de un compañero de Verema, le tenía echado el ojo hacía ya un par de meses. Eran fechas un tanto complicadas por aquello de esas cenas de empresa. Esas que odio con fuerza. Vistas desde fuera, generalmente son algo parecido a los niños revoltosos si no eres de la familia.
Así que una vez “fuera de peligro”, Llamo para reservar mesa. Me preguntan por el menú que voy a elegir. Yo quiero probar cosas. Quiero probar ese arroz. Así que me comenta que me prepara un menú degustación para recorrer un poco su cocina y  tener una visión general de sus platos. Que más quiere el ciego que ver.


Había ido a tomarme un café hace un tiempo para localizarlo y echar un vistazo y no había visto el comedor. Está en los bajos del local. Me ha gustado su estilo. Tenemos además la suerte de que nos aposentan en un pequeño reservado con dos mesas. Te da la sensación de estar en una bodega. Ladrillo caravista y botellas de vino rodeándonos.
Las mesas están bien vestidas, quizás, teniendo sitio como tienen, yo preferiría un poco más amplias. De todos modos al emplatar individualmente, tampoco es que requieras sitio extra para nada. La bandeja adjunta a la mesa sirve para dejar la bebida con lo que el espacio de la mesa en sí, queda libre.



Nos acercan la carta de vinos pero por teléfono también había yo quedado en arreglarme con Delia. Una “vieja” conocida, que por cierto es bien joven, al menos para mi, que ha sido durante 9 años sumiller en el Restaurante Aizian.  Nos comenta que todavía no tienen demasiados vinos en carta y sobre todo de los que yo hubiese querido tomarme. La demanda es pequeña. Uno quisiera que tuviesen de todo pero si lo pedimos cuatro gatos…… De todos modos irán ampliando la carta poco a poco.


Así que, como cada día me gusta más esta opción, nos decantamos por un cava. Concretamente un Cava Alsina&Sardá Brut nature reserva 2011. (Variedades Macabeu, Xarel-lo y Parellada.) Crianza de unos dos años. Tiene un carbónico muy vivo con una nariz donde destacan las frutas blancas y por supuesto ese característico gusto a bollería. Me ha sorprendido muy gratamente.

El servicio del vino es bueno, presentación, dado a probar, atenta en todo momento al rellenado de copas. Opción a cambiar la copa por aquello de ser cava pero que como siempre declino. No tengo ni idea de si es mejor o peor pero uno disfruta más así.
Una bandeja de buen pan que hoy es muy poco “solicitado” y ya iréis entendiendo el motivo, da paso al desarrollo del menú.

Comenzamos con unas Almejas al natural sobre espuma de limón y jengibre. Mi compi no es amiga de “cosas crudas” y a ella se las sacan “más preparadas”. Almejas de estupendo tamaño, de primerísima calidad, muy límpias. La espuma, de la que Arantza da buena cuenta, es como un rico helado de limón. Empezamos muy bien.


Pasamos a las Verduras asadas y ahumadas con huevo a baja temperatura. No voy a decir aquello de uno de los platos de la noche puesto que hoy, tengo que decirlo, lo han sido todos. Pero están que te sales. Riquísimas. Hasta Aran, que no es demasiado propensa a comer verduras, disfruta como una chiquilla. Eso si, me pide que no le diga lo que está comiendo, prefiere no saberlo. J . El huevo, de los de “buen color”. Mezclarlo todo y disfrutar. Estupendo plato, sin duda.


Pulpo a la brasa sobre patata rota al limón. Casualidades de la vida. Sin saber nadie nada, tenemos la infinita suerte de que sale con dos texturas un tanto diferentes y casualidad también, nos los colocan en su orden idóneo. A mi, más tieso, a ella un poco más “hecho”. Se lo comentamos. Ha sido curioso pero es que hoy estamos en que todo tiene que salir perfecto. Exquisito, bien preparado, muchísimo sabor. La patata está igualmente sabrosa. Muy rico, mucho.


Habíamos venido a probar su arroz, eso era imprescindible, así que nos llega la ración de un cojonudo Arroz a banda de marisco (gamba blanca de Huelva y langostino tigre) con gamba semi-cruda. De nuevo como a mi compañera no le va lo de lo crudo, se los sacan casi a la plancha. Así que que más quiere ella….
Este plato es producto del paso de Manu, que por cierto pasa un par de veces por la mesa para preguntar por nuestro grado de satisfacción, por el restaurante de Quique Dacosta y la verdad es que lo bordan. Perfecto punto, sabor intenso. Suelto el grano pero, como debe ser, un pelín “duro”. Esto que se entienda bien. Un arroz pasado pierde todo su encanto. Excelente. De diez, sin dudarlo.


Como pescado nos sacan una pequeña ración de Rodaballo a la brasa con jugo de cítricos y picada de encurtidos. Esa piel crujiente….. ese punto del pescado,,,,, y ese toque gracioso de los encurtidos que le dan un toque novedoso al plato pero que simplemente es un pequeño guiño, no resalta.


Al llegar a la carne, me comentan que les gustaría que probásemos un plato “especial” de la casa. En cuanto lo nombra……. Casi grito de alegría. Callos y morros. Mi perdición. En este caso al “estilo Benigna”. Beni, la amama  de Manu, los preparaba igual y además es la que “sumergió” a este joven pero experimentadísimo cocinero en el mundo de los fogones. Pues Beni, eskerrik asko. Lo hace bien, lo hace muy bien, que lo sepas.
Poco misterio tiene este plato cuando se hace como siempre, con buen producto, estando bien trabajado y con una salsa que, por muy lleno que esté ya uno, invita a la gula del “unte”. Están para chuparse los dedos. Que cosa más rica, oyes…..


Arantza se come su ración de Carrilleras de ternera guisadas sobre salsa parmentier. Nos comentan que las preparan con el jugo de la “falda”, al parecer están más sabrosas. Realmente están tiernas a más no poder. Casi colocando el cuchillo encima se parten solas. Me he acordado de las carrilleras del Trueba, sin duda las dos mejores que he comido jamás. Impresionantes. La salsa no se queda atrás y le da un toque perfecto al plato. De nuevo un sobresaliente.


Esto ya va siendo cosa seria. Vamos estando más que satisfechos, sobre todo alguna que yo me sé. Una que habitualmente cena un flan de queso y que hoy va a cenar, como dice ella, para todo el mes. Pero llega su perdición, llega el mundo del dulce y es curioso como en esos momentos sacamos fuerzas de donde sea, hacemos un hueco y conseguimos seguir disfrutando.
De primer postre un Helado de yogurt natural griego con infusión de frutos rojos.
Fresco, muy fresco. Con mucho sabor. A fresa, a yogurt, todo mezclado es para disfrutar. Un postre ideal para romper con lo salado pero con sabor muy intenso. Nos ha encantado. Sobre todo a la que tengo delante.


Para finalizar, allí que nos traen la Torrija caramelizada y helado de arroz con leche. El helado de arroz con leche es puro arroz con leche. Está frío, claro que sí pero es que……. Me pierde a mi este postre. La torrija está para comerte dos docenas un día cuando te levantas de la cama. Golosa, muy golosa. La que no tiene sitio para más se permite el lujo incluso de comerse un pequeño trozo que le ofrezco. Eso es señal de que esto está de muerte. No se yo si hoy he "ganado o perdido puntos". jajajajajaja.


Manu se despide, tiene otras obligaciones, descubro, cosa curiosa que el jovencísimo “maestro” que tiene hoy en cocina es de mi pueblo y que para más inri, el que hoy libra pero que tiene también en cocina es Erlantz. Otro que ha pasado por la cocina de Aizian y al que conozco desde pequeñito. Que por cierto, es también de Laudio. De ahí el título de hoy, todo ha sido una cadena de agradables sorpresas.
Con una infusión y un rico cortado damos por finalizada la velada, han sido dos horas y media de disfrute continuo. De sorpresas agradables.



Me empiezo a preocupar puesto que de nuevo encuentro otro sitio al que tengo que añadir a la lista de mis favoritos. No me da el tiempo, no me da la cartera, no me da el cuerpo para todo pero prometo que volveré y seguramente a no demasiado tardar.
El total abonado han sido 140 euros que me parece, como casi siempre, un buen precio para lo degustado y su calidad. Esto, señores y señoras es alta cocina. 


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