9 de diciembre de 2014

RESTAURANTE YANDIOLA: CONTINUA EN PLENA FORMA.

Estábamos muy mal acostumbrados este año. El mismo viernes pasado parecía que el invierno había decidido no presentarse pero craso error, ha llegado. Se nos ha presentado sin avisar pero en todo su “esplendor”.

Agua y frío. Día desagradable. Al menos así cogen su "color natural" las baldosas.



Por nuestras vidas, por unas u otras circunstancias, pasan muchas personas. Unas marcan más que otras. Hoy he tenido el placer de compartir mesa con una de esas personas, Ana. Una chica, ya más bien mujer, que merece la pena, una madraza y además me ha dado la buena nueva de que va a volver a serlo. Zorionak.


Hace tiempo que me dijo, en plan vacile, que con ella no iba a ningún sitio de “esos” a los que voy con otras personas. Así que, solté esa frase que por estos lares falla muy pocas veces: “a que no hay….”. Y sí los había. J
No sabía muy bien a donde llevarla y echando cálculos y como no quiero repetir demasiado los restaurantes visitados y a la vez quería asegurar que la experiencia fuese buena, me di cuenta de que hacía ya mucho que no visitaba el Yandiola, en la Alhóndiga. No cualquier restaurante puede presumir de que lo sujeten semejantes columnas o de disfrutar de los rayos del sol incluso de noche.  Así que hacia allí dirigimos nuestros pasos. El local no ha sufrido cambio alguno. Es un comedor amplio, con mesas de excelente tamaño y desde luego que estupendamente vestidas.


Dado el reciente estado de Ana, tiene que cuidarse un poco con ciertos alimentos así que dejo en sus manos la elección de los platos.
Además, no puede beber alcohol así que hoy me he visto limitado un tanto a la hora de elegir con que disfrutar la cena.  Al final he visto que tenían una botella de cava Parxet mediana. Me parece un cava sobradamente correcto y más para alguien tan poco exigente como yo. Así que brindamos con agua y cava por esa nueva vida que se ha comenzado a gestar.
Una bandeja de pan, de buen pan y además sin coste añadido. Como aperitivos una bocadito de manzana y foie al vino que estaba muy rico y un vasito de salmorejo que estaba aún mejor. Dos aceites navarros, en el color se aprecia, más suave uno, más potente el otro. Que gusto da untar el pan en un buen aceite, ¿verdad?.


La elección de mi compi ha comenzado con unos estupendos espárragos blancos que aunque hemos pedido para compartir, nos han presentado emplatada individualmente y acompañados por una rodajas de hongos y un crujiente que a mi me ha sabido a patitas de txipis. Los espágarros estaban suaves a más no poder, calidad.


Después un papillote de hongos con huevo pochado.  Ana ha pedido que el huevo esté  más hecho de lo normal y de nuevo nos lo presentan en platos individuales. Yo he comido el plato en su punto y el de Ana estaba más pasado. Otro detallazo a tener presente. Los hongos están cojonudos, sabrosos, jugosos….. y el huevo perfecto. El color de la yema nos dice  a las claras (curioso, verdad?) que es un huevo de verdad. Yo me entiendo cuando digo lo de huevo de verdad.
Además decorando el plato y aportando un toque de sabor, lleva un pincelado de mostaza. Pero una mostaza muy suave. Estupendo el conjunto del plato. Y comienzo a pensar en que no sé muy bien lo que algunos entienden por raciones pequeñas. No lo son, ni mucho menos. Lo de la foto es mi media ración.


Ana se decide por unos txipirones a la plancha con arroz. Ella esperaba un risotto y ha sido un arroz seco. Los txipis en el punto que nos gusta a ambos, “tiesos”, hay que masticar y así disfrutar más de su sabor. De buena calidad, con esa tinta negra que los hace uno de los platos más ricos que puedan degustarse. Nuevamente una ración que mi compi es incapaz de terminar.


Yo tenía dudas entre carne y pescado y la recomendación es que pruebe la carne. Así que un taco de ternera que simplemente lleva un par de patatitas y una salsa suave que viene “junto a”, como a mi me gusta. Tú decides si quieres mezclar o no. En mi caso me gusta probar la carne en sí. Carne de mucho sabor, esto no es ternera. Buena calidad, buen punto y excelente sabor y potente. Me alegro de la elección.


Un postrecito hay que compartir aunque ya hambre no es que haya y nos decidimos por una tarta del día que en este caso es realmente un crumble de manzana. El crumble es al parecer un postre nacido en Inglaterra  para aprovechar mejor las frutas sobrantes y lleva una cobertura de mantequilla, azúcar y harina. Hoy va acompañado de un helado que Ana dice que le recuerda al toffee y a mi me viene un toque de vainilla. He vuelto a cometer el fallo de no preguntar si es de Santutxu pero realmente estaba impresionante.


Un cafecito rico con unas tejas y un par de bomboncitos que conjuntan estupendamente con mi compi de mesa. Eskerrik asko Ana, ha sido un placer.
Un pequeño chupito de un PX que no recuerdo el nombre pues ha ido a traerme un Spinola y no tenían…. No lloro pero casi. No estaba malo de todos modos el sustituto.
El total abonado han sido 119 euros. Creo que el precio es más que correcto.  Repito y repetiré siempre que lo único que me preocupa es mi sensación al salir por la puerta y hoy, por enésima vez, salgo con intenciones de volver.


Como nota curiosa y que nada tiene que ver con el restaurante en sí, decir que hemos tenido el “privilegio” de tener cerca a un “personaje” de esos que son felices subiendo el tono de voz para que sepamos que como ha comenzado la temporada de ópera el otro día comió en el Etxanobe. Pero lo más curioso de todo ha sido que mientras esperaba a su acompañante, ha pedido un blanco……….. “con hielos”.  ¿Será lo último de lo último?
La página web del restaurante: www.yandiola.com

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