4 de diciembre de 2014

DANDO LA BRASA (GETXO): Una opción diferente.

Hace tiempo que tenía yo ganas de visitar este local. He leido unas cuantas cosas sobre él y además tuve una experiencia en el que abrieron el Bilbo y quería comprobar en persona lo que por aquí se cuece.


Arantza y una pareja de amigos suyos son mis compis de hoy. Después de tomarnos un txakoli en el Puerto Viejo, hoy sin mis croquetas favoritas, nos acercamos hasta el restaurante. Tiene una terraza muy agradable en el exterior.
Entras y te encuentras con una especie de sofás y unas mesas bajas y con la barra, allí hay personas picoteando alguna cosilla y tomando unos combinados. Los que llevan el local son jóvenes y creo que en general su público también lo será.


Nosotros pasamos al comedor, pequeño, calculo que unos 20 comensales. Mesas un tanto pequeñas y no demasiado separadas entre sí. El amigo de mi prima, persona muy alta, tiene algún pequeño problema hasta que consigue acomodarse.
A “destacar” la iluminación del comedor. Desde luego que romántica sí es. Demasiado tenue para mi gusto. En la foto no se aprecia realmente lo oscuro que está el local. Menos mal que mi “equipo de iluminación”, compuesto por mi prima y Joaquín, han permitido que las fotos salgan decentes.
Delante nuestro una baldosa como salvamanteles y unas servilletas de papel.
No quiero ser yo quien elija que luego….. así que en pequeño consenso vamos decidiendo de entre su carta, unos platos para picar y probar así algunas de sus propuestas.


La elección del vino recae en mi persona. Ellos son más de tintos pero….. han abierto su mente a la evolución. 
Louis Latour Chardonnay 2012.

Recordaba yo haber bebido este vino anteriormente y así era. Concretamente la añada 2011.  Tenía yo mejor recuerdo. Quizás la añada?..... O quizás que me estoy volviendo “raro”.

 El vino no nos ha dicho nada, pero nada en absoluto. Ni en nariz ni en boca. Un comentario de mi prima ha sido que daba la sensación de estar abierto hace días. Pero lo han abierto delante nuestro.

Una pena que hemos medio solucionado pidiendo posteriormente unas copitas de Itsasmendi 7 que ha permitido disfrutar un poco más de la segunda parte de la cena. Está bien rico este txakoli.


Nos preguntan que si queremos pan….. por favor, eso es imprescindible, aunque no haya nada para untar. El pan es el pan. Por cierto, una bandeja con un par de panes variados que estaban bien ricos, sobre todo uno que parecía bizcocho de chocolate por el color.

Comenzamos con unas Croketas fluidas. Morcilla, pistatxos, kikos, boletus, etc.
Presentadas en dos pequeñas cestitas de freidora, me recordaban al Velo de Flor de Zalla. La verdad es que muy sabrosas, muy jugosas. Como dice Arantza, ese sabor a los kikos…… A mi lo que más me gusta es el sabor a morcilla. Nos han gustado mucho a todos. De haberlo sabido quizás ración doble hubiese estado bien.


Pasamos ahora a un combinado de sushi y sashimi compuesto por 4 nigiri, 2 maki, 2 uramaki, 6 sashimiIntentaré aclarar y sobre todo aclararme con estos conceptos:
El sashimi son las típicas rodajas de pescado crudo, aquí no hay arroz.
El maki son rollitos en un alga que llevan pescado y arroz.
Nigiri, rodajas de pescado sobre una bola de arroz.
Uramaki: seria el sushi “al revés”. El arroz va por fuera.


En la foto he hecho un pequeño montaje para que se vea cada cosa. Espero no haber metido la pata. Si alguien percibe algún error, le agradecería infinito que me saque de él. La referencia al “peligro” del bocado de la esquina es simplemente que lleva un montón de wasabi. Esa salsa picante japonesa. Proviene de la raíz de un rábano picante (foto inferior que he robado de internet) y sirve como acompañamiento. En esta ocasión lleva cantidad suficiente para “aliñar” una tonelada de platos. No soporto yo este sabor. Quizás sea que con un pequeño toque sea más que suficiente. Mira que a mi me gusta el picante. Pero esto se pasa de castaño oscuro.



El resto de bocados están muy ricos y a los que no habían probado este tipo de comida les ha encantado. Creo que si vuelvo esta será unas de mis elecciones sin dudarlo. Es una opción, una tabla de estas con un vino rico.

Empanaditas caseras. De muzzarella, tomate  y albahaca, atún rojo, carne de buey, cebolla caramelizada. Un plato del que destaco la carne interior. No nos ha entusiasmado pero se deja comer gustosamente. Ese aceite con hierbas servido en el pequeño recipiente le viene estupendamente al plato. Una pena que no haya más.

Y como último plato salado, que se me hace un tanto raro que llegue el último. Ya pensábamos que se habían olvidado, nos llega la Ensalada de ventresca con tomate, txalotas, módena. Acostumbrado la la ventresca suave y pálida de toda la vida, ésta se nos antoja muy seca. Sabrosa sí, con un toque original pero demasiado pasada.

Algo de postre hay que pedir, la cena esta siendo frugal, yo soy más “tripero” pero tampoco es cuestión de salir de aquí a cuatro patas.

Como Joaquín es al parecer un golosón tremendo, aprovecho para salir a echar un cigarrito mientras entre él y la estupenda repostera que es mi prima, van decidiendo lo que vamos a comer.

Su elección y ante la imposibilidad de probar alguno de sus postres pues hoy no disponen de ellos, ha sido:
Mango fresh, yogur griego, petazetas, ceniza de pistatxos.
(Fotografía superior que da comienzo al comentario)
Lo que diríamos una macedonia de frutas o algo similar. No nos ha convencido. Demasiado pasada la fruta en su textura. No tenía sabores marcados. Un sin más.

El otro postre han sido unos Crunchys de batata con queso de cabra helado.
Yo he dicho que me recordaba a los churros. Cosa lógica por la cobertura de masa azucarada. Lo que nos ha impresionado a todos ha sido el queso de cabra helado. Rico no es la palabra, riquísimo. Cojonudo sin duda.

 De esto había que pedir un cuenco entero. ¿Será de Santutxu? Tengo que preguntar.


Salimos a tomarnos unos cafés a la terraza y Arantza se encuentra con una máquina de petacos. De las de antaño. Las horas que habremos pasado los “viejunos” en ellas.
Una bola juego yo, no soy precisamente un crack. Qué recuerdos…..
Agradable charla en su terraza, al menos hoy he conocido a dos personas interesantes y eso vale mucho más que cualquier plato degutado. Ha sido un placer.
El total abonado han sido 79 euros por lo que considero que lo degustado bien merece el desembolso. No he sentido emociones fuertes pero no descarto volver si se presenta la ocasión.

Su página web: www.dandolabrasa.com

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