22 de noviembre de 2014

RESTAURANTE OLD SHANGHAI: ME QUEDO CON LA TEMPURA.

La compañía marca mucho a la hora de elegir un restaurante. Hay “todoterrenos” que pueden con todo y las hay más “complicadas” que disfrutan más con un pollo asado que con un buen rodaballo y que además son “enemigas” de beberse un buen vino.  Hoy se da el caso y hay que localizar un lugar donde quitemos el hambre y al menos yo pueda también disfrutar un poco.
A sabiendas de lo que iba a beber  y a sabiendas de que el pequeño “estómago” de mi compi no da mucho de sí, nos dirigimos hacia un restaurante que ya he visitado en alguna ocasión y que, junto a un par de ellos muy similares, son locales donde puedes comer algunos platos muy agradables y donde se perfectamente lo que pedir.

Antes de ello hemos saludado a unos amigos que hemos conocido gracias a nuestros encuentros gastronómicos y con los que he compartido ya unas cuantas comilonas mucho más “serias” que la prevista para hoy.

Ellos cenan en el local de moda en Bilbao y que se encuentra en la misma calle que el Old Shanghai, la calle Ledesma, una calle de mucha vida en  la capital y siendo sábado y además jugando nuestro Athletic, está repleta de gente.  Que pena que esta no sea la tónica general de todos los pueblos de este pequeño país. Si los que tenemos todavía algún euro no nos los gastamos…… 
El Old Shangai es un local muy amplio pero como casi todos los locales de este tipo, “bien aprovechados”.  Las mesas demasiado juntas para mi gusto.  Me encanta su entrada, no pudiendo comparlos, yo no llego a tanto, me recuerda a mi pequeño porche donde de vez en cuando procuro sentarme  a disfrutar de…….. la tranquilidad.


El vino estaba “cantado”, un Moscato D`Asti Bell Colle 2013.


Tengo que reconocer que el sabor de este vino me encanta. Fruta, muchísima fruta. Dulzor pero no un dulzor empalagoso, no. Un dulzor muy agradable. Amaia disfruta más con el vino que con la comida. Le gusta más que a mi. Eso sí, creo que este vino no es el adecuado para comer ciertas cosas, no es precisamente el mejor “partido” para una salsa de soja, por ejemplo.

Una pena puesto que si algo tienen en este local es una señora carta de vinos y he visto más de uno que hubiese bebido bien gustoso.

Un bollo, un “pan chino” como decimos nosotros. Grasiento como es menester y quizás demasiado fácil de comer. Y comenzamos con una ensalada que realmente es un “plato combinado” de ensaladas. Canónigos, lechuga, soja, algas, alguna pequeña gamba y algo de chaka. Algún sabor un tanto “complicado” que se aprecia y que nos hace dejar buena parte. No es cuestión de que esté mala, es cuestión de gustos y sobre eso no hay nada escrito.


Pasamos a uno de los platos que para mi mejor trabajan en estos restaurante, la tempura. En esta ocasión me confundo al pedirla puesto que yo quería una de langostinos y pido la de marisco y claro, en la de marisco, más económica, me meten de nuevo unos palitos de cangrejo. En la foto primera se observa la que he comido en más de una ocasión el el Asia di Roma y que me parece genial. En la segunda vemos la de hoy.


La trabajan sin sal o con muy poca puesto que te la presentan con una salsa de soja que ya tiene más que suficiente “alegría”.


El último plato es otro que he comido en muchas ocasiones y del que tengo buenos recuerdos pero en esta ocasión han tenido un fallo garrafal y estaba muy caldoso. Me gusta más “seca”, que chupe bien el arroz el caldo pero sin que los granos naden en él.  Al menos de sabor está bien rico. Arroz tostado con gambas. Hoy hubiese sido más apropiada una cuchara que un tenedor para degustar el plato.


Así que sin más, hemos cumplido la velada, la charla he merecido la pena y sobre todo en días como hoy en los que un verdadero parlanchín como soy, puede permitirse el lujo de escuchar pues alguna habla bastante más que yo.

Un cafecito correcto y por menos de 50 euros hemos cenado y bastante bien. No entraremos en estudios de salarios que siempre, influirán y mucho en los precios finales.

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