12 de octubre de 2014

BODEGA URBANA (BILBAO): CATA DE SUSHI Y VINOS.

Dentro de los eventos que organiza la Bodega Urbana de Bilbao y a los que procuro estar atento y además sabiendo que mi prima está entusiasmada con esto de las catas de cualquier tipo, llamamos para apuntarnos a la Cata de Vino y Sushi del primero de octubre. Ya no hay plazas pero tenemos suerte puesto que hay un par de deserciones de última hora.


La de hoy es conjunta con los que regentan un par de locales en Bilbao de comida japonesa, concretamente Sumo. Así que pòr el lado comestible Txus y por el lado vinícola Ana, hemos comenzado la cata. También ha hecho sus pinitos una jovencísima que por allí campea y que se está enamorando de este , peligrosamente incitante, mundo de los vinos.


Comenzamos con Gunkan de centollo.  Además de probar platos hoy hemos aprendido algo de cultura general que siempre está bien. El nombre de este plato, también llamado “sushi acorazado” viene de su forma de barco de guerra.
Buen producto y como dice Txus nos encontramos trozos de cáscara dura, señal inequívoca de que “haberlo haylo”. Me ha gustado mucho este comienzo.




Para acompañar este plato la elección ha sido un blanco de la tierra de Cantabria, un vino del que tengo gratos recuerdos pues fue el que “bautizó” mi primera cena en uno de mis restaurantes favoritos, Solana.

 Casona Micaela 2013. 

Como bien nos comenta Ana, no ha sido esta la mejor cosecha pero me parece un caldo muy acertado. Entra muy fácil, fresco y con suficiente acidez.



Futomaki. (Es el sushi de rollo grueso). 

El experto nos dice que nos han colocado unos palillos pero que lo típico es comerlo con las manos y de un bocado. Quizás pienso yo que mejor de dos bocados y totalmente conforme en lo de los palillos. Además, por mucho que Arantza intente enseñarme como se utilizan, yo, pato a más no poder, soy incapaz de usarlos. Otro bocado donde se nota la calidad de la materia prima. Trabajan muy bien el arroz.
En este caso el vino elegido ha sido una mezcla especial Surno,  elaborado expresamente por la Bodega y  la Tienda para maridar con este tipo de platos. No ha terminado de enamorarme. Pero en esto, como en todo, los gustos individuales son muy de cada uno. Si alguno tenéis interés, creo que lo tienen a la venta en las tiendas Sumo.


Sashimi de salmón.  

A fin de cuentas un pescado crudo cortado más o menos fino. Aquí la calidad del producto es más que fundamental pues viene a “pecho descubierto”. No hay trampa ni cartón. Al parecer los pescados utilizados son “de granja”, no confundir con los pescados de piscifactoría. Según lo escuchado hoy, en las granjas se alimenta a los peces con su alimento natural, no con piensos. Los peces viven en un espacio que les permite moverse con relativa comodidad y además la manera de matarlos es mucho menos agresiva para no generarles demasiado tensión. A mi personalmente me ha parecido de una calidad muy buena y estaba más que rico.



Toda la cena hemos tenido a nuestra disposición la típica salsa de soja. Yo he cometido muchas veces el error garrafal de untar, casi más bien bañar, los bocados en dicha salsa. Como bien nos comenta Txus, es un condimento más. No es necesario hacer que el plato nos sepa a Soja.

Para acompañar este plato, un nuevo vino, concretamente un Mandolas 2011 .
 (Blanco Tokaji). 

Desconocía yo la existencia de este vino. Acostumbrado a sus excelentes vinos dulces. Esta sería, sin duda alguna, su versión seca. Un vino fácil de beber y agradable. Con una nariz un tanto peculiar que de entrada no me invitaba a beberlo. En boca, a mi gusto, gana mucho. Muy buena acidez.

Battera de Anguila. Al parecer Battera es el nombre del molde donde se prepara este plato.





Es arroz prensado y aunque al escuchar anguila Arantza casi se pone a sudar, después comprueba que el susto no era para tanto y le ha encantado.  La anguila no es algo que sea destacable en la preparación. Para mi quizás, como conjunto, ha sido el mejor plato de la noche. Consistente pero sabroso.
Y para más inri, el vino elegido ha sido también el mejor de la noche, sin duda alguna, un Barnaut Grand Cru. Champagne Brut. Un elegante vino espumoso. Curioso su color que sin ser rosado si llega a tener un tono. Burbuja integrada. Siempre digo lo mismo pero me parece que este tipo de vinos son capaces de torearse a cualquier plato. Perfectamente hubiese hecho toda la cata de sushis con él. Cada día me gustan más. Me ha hecho gracia que mi compi haya pasado tan buen rato observando como su fina burbuja ascendía sin descanso hacia la superficie de la copa.

Y terminamos con el Nigiri de pez limón. De nuevo buen producto y de nuevo un plato sin sabores demasiado marcados. Es lógico siendo este tipo de preparaciones tan naturales.



Y terminamos también con los vinos y en esta ocasión la elección, al parecer con la intención de no “molestar” la degustación del plato, ha sido un Neiss 2011 Pinot Noir (Pfalz-Alemania).  


 Un vino con color muy pálido. Tremendamente facilón. Incluso un “anti-tintos” como yo es capaz de beberlo. Realmente no dice gran cosa ni en nariz ni en boca. He tenido la gran suerte de que mi prima me ha pasado la media copa de Champagne que le quedaba. Esto sí que marida con todo.

Pues nos ha encantado la propuesta, nos ha gustado mucho la experiencia. Como en todo, siempre hay gente que “destaca” más que otra pero en general, el público asistente ha sido también muy agradable.

35 euros por persona ha sido el precio. Me parece correcto para lo bebido, lo comido y sobre todo lo aprendido.



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