16 de octubre de 2014

ASADOR IBAÑEZ (BILBAO) : Solomillo de tierra y "solomillo" de mar.

Hay movimiento hoy en la capital. Hace una noche muy agradable y hay algún que otro evento. Así que me acerco antes al restaurante para reservar mesa. Menos mal porque se ha llenado, cosa de la cual me alegro. Imagino que estar haciéndolo bien y además esa nueva propuesta de amenizar las cenas de los sábados con música en directo ayudarán un tanto. Antes de cenar nos hemos encontrado con “Oskaruki”, un experto en asuntos japoneses, compañero de andanzas en Verema y un amigo ya. Y después nos hemos topado con uno de los “bacos” de verema, el Sr. Limonero, cuyas catas de vinos son y serán mi eterna envidia.




Me gusta el estilo de este local y me encanta el tamaño de sus mesas y como están vestidas. Así que una vez instalados en la nuestra, nos obsequian con un par de copas de un blanco que al parecer han  degustado en alguna de las catas que organizan en el propio restaurante. 

Un Finca Emperatriz 2013, Un 100% Viura. No me dice gran cosa pero después descubro que mucho tiene que ver con su juventud y que con un poquito de madurez las cosas cambian lo suficiente.

 Al momento nos colocan delante un plato que  provoca una reacción en mi:
Atún rojo. Marinado por ellos mismos. Qué color……. Qué sabor….. Es mi eterno “problema”. A mi me sacas esto para empezar y lo tienes dificil, pero que muy difícil para sorprenderme después. Es, sin lugar a duda alguna, uno de mis platos favoritos. Me apasiona. Está impresionante. Esto ha sido un detallazo. Gracias.
Viendo la foto..... seguro que más de uno diría: qué pinta tiene ese jamón.......


La carta de vinos no está nada mal y aunque el peso se lo llevan los tintos, van engrosando la lista de vinos blancos, cavas y rosados para satisfacción de algunos, como es mi caso.

Al ver que disponen en carta del mismo vino que hemos catado pero cosecha 2011, a por él que nos vamos. Finca Emperatriz Cepas Viejas. Nada más echarlo en la copa se aprecia un cambio sustancial de color, del pálido del joven a uno mucho más verdoso.

La nariz más potente y por supuesto que en boca es donde ya más se nota su “veteranía”. Entrada muy potente. Servido a una temperatura que no necesita cubitera pero las que utilizan aquí, como podéis ver en la foto, compradas en Cádiz según nos comenta Gonzalo, sirven para mantener sin enfriar. Originales y curiosas y muy apropiadas para el estilo del local. Esto es como un botijo para botellas. El barro cumple perfectamente su misión.


Un poco de chorizo para hacer boca. Buen producto. Tengo antojo de venir un día de “picoteo”:  Esa morcilla, ese chorizo, ese foie…..


Un par de chapatas de pan muy ricas. Me cuesta acostumbrarme a los precios del pan, me cuesta mucho. Y mira que es un alimento que respeto, adoro y sin el cual no puedo pasar. 
Queremos comenzar con algo fresco y liviano así que nos decantamos por una Ensalada de melón, langostinos y verduras en crujiente. Muy bonita la presentación. Las bolas de melón están sabrosísimas y muy frescas y la combinación con los vegetales y los langostinos son un pleno acierto.


Rape a la brasa sobre lecho de hongos y su refrito. Mi compi no es precisamente muy amiga de la textura del rape. A mi me encanta pero en este caso la textura deseada. Al comentarlo con Gonzalo me dice que un pequeño problema con algún proveedor ha tenido la culpa. Aquí trabajan con rape negro y en esta ocasión no les han servido lo solicitado. De sabor está rico, simplemente es un tanto menos “tieso” que su textura ideal.


Le toca ahora el turno a la carne. Hemos pedido todos los platos para compartir y todos ellos han sido presentados en raciones individuales, cosa de agradecer. Solomillo de ganado mayor con escalope de foie, costra de beicon y salsa de trufas Después del atún este ha sido sin duda el plato de la noche en mi opinión. La carne con un sellado crujiente como me gusta y con un interior jugoso, en su punto. El toque del bacon y el queso y no digamos el foie le dan un toque muy peculiar y hay que saber que no soy precisamente amigo de comer las carnes con “compañías” integradas. Pero en esta ocasión no me ha molestado en absoluto el conjunto.


De postre unas milhojas con helado de yogurt, chocolate y frutos rojos. Preciosa presentación. Rica la milhoja y muy rico el helado.


 Un final feliz que resulta aún más satisfactorio por el nuevo detalle de sacarnos un vino dulce. Concretamente un Anayon moscatel. 100 por cien moscatel de Alejandría De un amarillo intenso. Puro moscatel. Pero con cierta acidez que lo hace muy apetecible. Me ha recordado al Ochoa, quizás un tanto más dulzón.

El dúo que ha amenizado la noche ha tocado varios temas de una época acorde con nuestra edad. No molesta, la voz de la cantante es agradable y aunque estamos más concentrados en los platos y las copas que en su actuación, nos ha gustado la idea y al parecer no somos los únicos.

Un cafecito y una infusión para rematar la faena y abandonamos el local. Somos los últimos y comprobamos que son la una y media. Qué rápido pasa el tiempo cuando estás a gusto.

El total abonado ha sido de 107 euros que me parece una buena relacion calidad-precio. Así que, aunque son ya demasiados los restaurantes a los que me voy “enganchando”, prometo volver.

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