28 de septiembre de 2014

REMENETXE. MUXIKA (GERNIKA) ; RODA....VELLAS.

Tenía yo un “trato” con Jon Andoni. El me guardaba una botella de vino y yo simplemente tenía que ir a beberla. Era un trato cómodo y sobre todo, era un trato demasiado tentador como para echarse atrás.
No suelo repetir con tan poco espacio de tiempo visita al mismo restaurante. Cada vez se complica más puesto que no doy abasto con todo lo que me gustaría probar.
Pero en esta ocasión el asunto lo merecía. Y evidentemente habrá más.
Así que arrancamos hacia Muxika en una noche con una temperatura muy “tropical”, Hoy juega el Athletic en San Mamés y se nota, por esta zona hay muchos aficionados y cuando nosotros vamos hacia Bilbo, el tráfico en dirección contraria nos lo confirma. Así que hemos cenado casi en familia.


La primera visita ya me dijo mucho de la calidad humana de las personas que nos encontramos aquí y hoy simplemente no han hecho otra cosa más que demostrarme que no ha sido cosa de un día, no, es lo que es. Asi son ell@s.
Pasamos al comedor, hoy ya, con más confianza me permito el lujo de quedarme más con todo tipo de detalles. La verdad es que es un comedor muy bonito, con muchos detalles y muy bien vestido.
Hoy no tengo necesidad de estudiar esa carta de vinos, he venido a algo muy concreto. Aquí el servicio del vino es excelente. Copa de cata, el “jefe” lo prueba. Nos sirve un poco, lo decanta….. Tiene un color “potente”, casi dorado. En nariz mucha fruta, después de 7 años en la botella….  parece hasta mentira.
Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2007. Hoy ha sido ya la definitiva.
¿Demasiadas expectativas? ¿Ignorancia supina? ¿No tengo gusto?


Está rico, pero que muy rico, eso es más que evidente pero……. yo no soy sumiller, yo no soy un entendido en vinos, yo me guío por mis emociones y al parecer este vino y un servidor no hemos nacido para “casarnos”. Quizás como mucho para ser amigos. Que por otro lado no es poco. Eso sí, tengo que reconocer que ha ido ganando mucho a lo largo de la noche y que los últimos tragos me han ido convenciendo más y más. ¿Quizás necesite más tiempo al aire libre?.
Como ya viene siendo habitual en este tipo de restaurantes de producto, primeramente elijo el plato principal y después, en base a ello, algún entrante para ir haciendo boca.
En la mesa un par de estupendos panes bien crujientes y calentitos y un caldo de aperitivo que mi compi, un tanto acatarrada, agradece sobremanera.


Ella es muy “croquetera” así que comenzamos con una estupenda ración de croquetas de jamón del tamaño que me gusta, casi de bocado.
La amatxu de mi compañera de mesa es una estupenda cocinera, puedo asegurarlo y las croquetas son uno de sus platos fuertes y cuando Arantza dice que están ricas…. es realmente un piropazo. Dice que le recuerdan a las de casa. Co-jonudas.


Después, estamos en temporada, pedimos unos hongos, servidos en raciones individuales, poco podemos decir de un plato tan otoñal. Aquí de nuevo buen producto y bien trabajado. Los platos limpios dicen todo lo que hay que decir.


Le toca ahora el turno a “su majestad”……. Un pez que me tiene comido el tarro. Uno de mis favoritos, sin duda y como la propietaria nos ha dicho que nos lo recomienda pues para que dudarlo. Un señor rodaballo. Hermoso de presencia, buen tamaño. Quizás ahora nos arrepentimos de haber pedido dos entrantes.


Mi “partenaire” no está acostumbrada a cenar así. Es de leche con galletas. Y aunque se ha portado como una campeona, con uno de los lomos va más que servida. Así que me toca dar la talla y me meto entre pecho y espalda una señora ración de pescado para después tener que rematar la faena. Mira lo que me gustan las patatas y he dejado alguna…… Realmente el pescado está de bandera. Muy rico, con esa gelatina que le hace más jugoso aún. Con esa salsa….. excelente producto de una calidad de diez y de un trabajo más que notable.


Es curioso el cuerpo humano. Estamos hasta las orejas pero el asunto dulce como que nos llama. La tarta de queso es algo que a mi compi le encanta y como yo ya la había probado el otro día, le recomiendo que compartamos una ración.
En este caso el asunto ha sido contrario, ella se ha metido prácticamente todo el postre y yo con un par de cucharadas me he quedado satisfecho. La muy agradable camarera, sabe que no me gusta que me "decoren" la tarta en exceso y la mermelada la saca en recipiente "adjunto". Gracias maja.


Es en estos momentos cuando Jon Andoni me juega una “mala pasada”. Allí que coloca un par de copas de las que sé para que se usan. Y aparece con una botella pero…… tapada. Eso no vale. Eso es hacerme trampa.
Lo huelo, lo pruebo…. Y este pobre ignorante empieza a soltar “tonterías”. Que si naranja, que si miel………. El gesto con la cabeza de Jon es claro, NO.

Una sidra de hielo: Domaine Pinacle 2005. Realmente está para beber no una, diez copas. Dulce pero con una acidez impresionante. Yo tengo mis propios pensamientos. Esto será manzana, sin duda alguna. Pero que nadie pretenda a mi convencerme de que esto sabe a manzana tan cual. Si las manzanas tuviesen este sabor yo sería, sin lugar a dudas, un “manzanadicto”. En todo caso sabrá a manzanas asadas bañadas en miel. Se me ocurre así, a bote pronto. Pero a mi lo que más me importa es la sensación que te llevas al beberlo y la verdad es que es una maravilla.

Al poco nos vuelve con otra botella, también “camuflada”, en este caso el color, el olor…. me hacen irme a un PX pero hay diferencias. Un moscatel navarro que tiene una más que curiosa y trabajada guarda. Tras un paso por barrica, se pasa “el pobre” 3 años metido en unos botellones de cristal (Damajuanas) y para más inri, en la calle, expuesto a las inclemencias climatológicas para posteriormente reposar otros años más de nuevo en las barricas. Capricho de Goya. Realmente un vino rico, no “pica”. Se agradece mantenerlo en boca un buen rato y disfrutarlo.

Y como hoy Jon Andoni quiere “rematarme”, de nuevo otra botella y otro vino. Pero tiene la “mala suerte” de darme una pista y de que ya lo había probado. Old Harvest. Ximenez Spinola. La nariz no me lleva precisamente a un vino dulce. A mi me parece más bien un seco. ¿Amanzanillado?. ¿Una burrada? Pues no lo sé pero no me deja en boca precisamente un postgusto dulce, más bien todo lo contrario. Pero otro que me ha gustado.Un estupendo cortao como mandan los cánones, con poca leche y bien preparado y la charla con Jon Andoni ya el la barra de la entrada donde me vuelve a “tentar”. Me enseña alguna cosa muy interesante y me pone en canción para una tercera visita. De nuevo, eskerrik asko por todo. Creo que puedo prometer y prometo que si las circunstancias lo permiten, antes de fin de año, volveré a hacerles una visita.
El precio de la cena ha sido de 78 euros por persona y como ya repito siempre, la satisfacción con la que he salido de allí, me hacen pensar que nadie me ha engañado.
Su página web: www.remenetxe.com


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