8 de julio de 2014

RESTAURANTE KOKKEN: No hay dos sin tres.

Tenía pendiente la visita. Lo intentamos hace poco pero estaban completos y esta vez he andado más vivo para reservar. Pues bien hecho porque la verdad es que llenan e incluso “rellenan”. Así que van dos y serán tres.



Nos comenta Fernando que están contentos, al parecer entre semana reciben muchas visitas de turistas y están teniendo mucho éxito. Me alegro por ellos.

En mi anterior visita describo el local asi que mejor verlo en “directo” primero:


Hoy hemos sido tres personas. Tres “estilos” diferentes por uno u otro motivo. Yo soy el más tripero y puedo con todo. Las “mozas” no tanto y siempre es más complicado dejar satisfecho a quien tiene “problemas” a la hora de comer algunos platos en concreto.
Desde luego que Fernando ha hecho lo posible e incluso lo imposible para intentar que todos saliésemos contentos y creo que lo ha conseguido.



Quería yo que mis acompañantes probasen algunas cosas sí o sí pero también quería probar alguna cosa distinta. Así que comenzamos con Salmorejo con medallón de rape. Muy fresco, sabor intenso, el trozo de rape le da un toque distinto. Es un buen comienzo, un comienzo liviano que despierta, aunque no sea demasiado necesario, las ganas de comer.
Al ser el menú como es, el pan se ofrece en pequeñitas raciones que por cierto no tiene coste añadido alguno.
Pasamos ahora al que ha sido quizás el plato más “complicado” de la noche pero no precisamente por su elaboración, que era la que debía de ser. Más bien por los gustos de los comensales, no muy amigas ellas de “lo crudo” y no muy amigo él de la menta. No puedo con ella. El ceviche de txitxarro estaba cojonudo y muy bien elaborado pero los gustos son los gustos.



Pasamos a la Vieira y alcachofa. Como la vez anterior, me ha encantado y mayor alegría al ser del agrado de todos. Al ver Fernando que la más “dura” de la mesa disfrutaba con ella, ha tenido el detalle de sacarle otra ración.



Llega ahora uno de los platos que para mi es estrella de este local y al que yo no haría desaparecer de la carta por muchos cambios que haga. La Costilla de cerdo lacada con soja y miel. Se deshace en boca. Intenso sabor ayudado por la salsa. No penseis que la miel destaca demasiado y que os va a resultar un plato dulce, no. Está ahí pero sin molestar en absoluto. Me parece un plato exquisito. Se agradece que alguna no quiera o no deba comerlo, que así tocamos a más.





Continuamos con otra estrella, con otro de los platos que si vais tenéis que pedir sin dudarlo. La Papada de cerdo con salsa de ostras. El único “problema” de este plato es que te comerías media docena. Pero creo que quedarse con esa sensación de quiero más, está bien para volver. Genial.


Para acompañar la cena hoy hemos bebido otro vino blanco de los que te dejan bien contento. Un Allende 2009 rioja. Crianza de 14 meses en barrica de roble francés.Variedades Viura y Malvasía. Arriba podéis ver la foto.

Color dorado. Nariz muy marcada. Potente. A mi me ha recordado a algún Tondonia. ¿Puede ser?. Al ver en el google que las variedades de uva son las mismas, pues no parece que vaya yo tan desencaminado. Creo que está este vino ahora mismo en un momento óptimo para su consumo. A este no se le quedan pequeñas las carnes. Otro vino de los que me hacen casi hasta descuidar la atención al plato.


Otro plato llega ahora que no había probado, la Sepia salteada con algas y teriyaki.
Otro que ha sido de éxito para todos. Elaboración que hace que la sepia tenga un punto que no esperas. Muy suave, nada de texturas duras. Se come estupendamente. Se notan las horas de elaboración.



Pasamos a los Buñuelos de bacalao. Aldentes. Yo ya los había probado y de nuevo han vuelto a triunfar. Muy ricos.



Terminamos el apartado salado con Solomillo de ternera con reducción de melocotón. Esa salsita tiene un toque picante que a mi me encanta. La carne es pura mantequilla. Pero tiene sabor. Buen final para un recorrido que puedes hacer más o menos largo según tu apetito o incluso según lo que quieras gastar.



El apartado dulce es quizás al que menos importancia se le preste y la oferta es muy reducida. Nos comemos un postre de Hojaldre, bizcocho y helado. Que cumple con su labor pero que no destacaría como sí lo hago con los salados.

Una copita de un vinito dulce acompaña a los postres y unos ricos cafés en la terraza exterior. Hace una temperatura muy agradable. Nos vamos, somos ya  los últimos y  esta gente tiene que descansar.



El total abonado han sido 97 euros y tenemos que tener en cuenta que el vino son 27 euros por lo que la cena en sí ha sido de una relación calidad-precio a mi entender muy, pero que muy destacable.
De nuevo un placer la visita. Un placer el que a personas que intentas agradar salgan satisfechas. Y un placer la compañía. Así que “TOY KONKKENTO”.
Su págna web: www.restaurantekokken.com

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