16 de julio de 2014

RESTAURANTE AIZIAN: Ménage á trois.

En el mes de mayo, en las redes sociales, Gure Sukalkintza nos propuso elegir un menú representativo de los tres restaurantes que gestionan: Andra Mari, Aretxondo y Aizian. Menú colaborativo. Menú Gure Sukalkintza.
Yo voté por mis platos favoritos. He tenido la inmensa suerte de disfrutar en varias ocasiones de todos y cada uno de sus locales y conocía un poco sus propuestas.


Evidentemente los gustos son cosa muy particular y al final, únicamente el postre era una de mis elecciones. Bueno, está bien que sea al menos, el remate de la experiencia.
Una vez votados los platos y elegidos nueve de ellos, los cocineros remataron el menú con la elección de seis de ellos.
Ahora, comenzando con Aizian, van a dar ese menú a probar a sus clientes y como no podía ser de otra manera, uno se apunta y si puede ser el primero mejor.
En una noche que más parece de comienzos de primavera que de verano, nos acercamos a la capital para tras tomar un par de potes, dirigirnos al citado restaurante.


Ya lo he descrito en más ocasiones, es un local muy elegante, es uno de los restaurantes que conozco que me da más sensación de estar en un sitio “no permitido” para mi pero siempre salgo con la sensación contraria. Siempre he salido contento y satisfecho y hoy no ha sido diferente. Hemos salido bien servidos.
En una de sus amplias y estupendamente vestidas mesas, nos acomodamos. Hay buena entrada, buena señal tal y como están las cosas.
Como la propuesta es un menú cerrado con vino y cafés incluidos, lo primero que hago es preguntar por el vino que servirían y evidentemente no hablamos de nada del otro mundo así que decido cambiarlo por algo que nos permita disfrutar en su justa medida del menú en cuestión. Es total y absolutamente entendible que por ciertos precios no puedan ofrecer vinos de cierto nivel. Eso sí, al pagar la cuenta, me he dado cuenta de que me han descontado el vino del menú. Un detalle que no siempre se tiene con los clientes.

Así que como tenía una cuenta pendiente con él, necesitaba yo volver a intentarlo. La última vez que lo bebí me dejó un poco “desilusionado” y mis buenos consejeros en asuntos “vinoteros”, me dijeron que dejase pasar un tiempo para volver a beberlo, Que la botella iba a darle más puntos.
Pues lo comprobaremos. Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2011.
Cuando la sumiller se acerca a presentar y darnos a probar el vino, le comento que como está lo suficientemente frío no nos ponga cubitera. Su reacción, que no es precisamente la primera vez que me ocurre es casi de alegría. Dice que lo más habitual es que la gente enfríe los blancos de tal modo que a fin de cuentas daría igual beber este que cualquier otro vino.
Como digo yo, sería como catarlo recién salido del dentista, con la anestesia en pleno efecto.
Pues aunque me parece un muy buen vino, quizás por las espectativas, quizás porque aún tampoco ha pasado demasiado tiempo, sigue sin enamorarme. Repito y repetiré las veces que hagan falta que está muy rico. Pero ha vuelto a no emocionarme. Igual simplemente es que no somos “compatibles”. Prometo darle una tercera oportunidad, se la merece.

Nos acercan el pan, tres propuestas distintas, tres propuestas muy sugerentes. Mi compi se queda con uno de pasas y yo, más “terco” que un “arao”, en mis trece. Pan de borona de maiz. Si me encanta…. Para qué narices voy a cambiar.
Pues comenzamos con el menú “colaborativo”, con el menú Gure Sukalkintza.

Verduras salteadas y crujientes con tempura y jugo de carne. Plato del restaurante Aretxondo. Las verduras en su punto exacto, ese “cras-cras” que las hace tan apetecibles. Además, como la txikita no es demasiado amante de la verdura, me pongo las botas. El jugo de carne les da un toque exquisito y jugoso. Muy buen comienzo.



Setas sobre patata y ravioli de huevo. Del restaurante Andra Mari. Este ya no me dejan ni olerlo, El huevo presentado en una “bolita” que hay que explotar con cuidado. Esto hay que comerlo mezclado. Un plato con un sabor tremendo. Riquísimo. Al ir finalizando nos ha venido al recuerdo la carne asada con patatas que ambos conocemos tan bien y que he tenido la inmensa suerte de comer en muchas ocasiones. Cocinada por un ama de casa que sabe mucho de hacer buena comida. Bueno, quien sabe…….



Pollo en costra de pistatxos. Igualmente plato de Andra Mari. Casualmente la semana pasada lo cené allí. Al menos hoy ha sido una ración más ajustada porque la verdad es que el menú va resultando bien consistente. Muy rico, buena carne de buen animal. Se nota esa grasa de color amarillento tan característica de pollos criados de otra manera. Jugosa la salsa y crujiente esa costra de pistatxos. Muy rico, buena propuesta. Otro del que no me “regalan” ni una pizca, buena señal.



Vieira asada, alcachofas en texturas y salteado de espárragos y hongos. Plato de casa, del restaurante donde estamos. Ya nos comenta la camarera que las alcachofas no están en su mejor momento. La temporada ha pasado. No obstante, esa vieira está genial y esos espárrados “hechos sin hacer”. Textura natural. De nuevo plato notable.



Solomillo de ciervo con migas de maíz y jugo agridulce. Volvemos a Galdakao, volvemos a Aretxondo. Esto es producto, muy bueno por cierto y punto. Al cortarla engaña, parece que está más “tiesa” pero no. Está en su punto. La caza no es solomillo de ternera. Además con estas texturas hay que masticar más y con ello, disfrutar más tiempo en boca. Muy bien lograda y muy rica de sabor. Incluso la que es un poco más “complicada” para comer, ha disfrutado dejando el plato limpio. Que los cocineros aprecien en su justa medida este hecho. Olé.



Llegamos al postre, llegamos a algo que si algún día llegáis a cenar en Aizian, debería ser un opción muy sugerente: La Torrija de pan caramelizada con helado de arroz con leche y canela.
Simplemente espectacular. El helado es puro arroz con leche, sin más. Pero un arroz con leche de los buenos. Sabor y más sabor. La torrija co-jonuda. Dulce en su justa medida. No empalaga pero “endulza”. Plas, plas, plas, plas. Un aplauso.



Una infusión y un rico cortao dan por terminada la cena. Somos prácticamente los últimos en abandonar el restaurante. Plenamente satisfechos en todos los sentidos. Contundente menú. Buenas propuestas. Buena idea que se va a seguir ofertanto después en los otros dos restaurantes del grupo. 
El menú en sí son 55 euros (Iva incluído) con vino y café. Creo que es un precio muy atractivo. Nosotros hemos pagado 25 euros a mayores por el cambio del vino.
Pues nada, sabemos que volveremos, seguiremos mientras tanto rematando el repaso y descubriendo lo nuevo que vaya naciendo. Creo que este restaurante puede, sin duda alguna, ser una buena opción para ese “cielo estrellado” de la gastronomía.
Su página web: www.restaurante-aizian.com

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