11 de julio de 2014

ANDRA MARI (Galdakao) : La estrella que sigue brillando.

Voy siendo cumplidor de lo prometido. Me queda ya poco para este repaso que estoy dando a mis restaurantes preferidos. Este, sin duda alguna es uno de ellos. Ahí está, ahí ha estado y esperamos que ahí esté por mucho tiempo. Este año es su 50 aniversario, no le voy a llamar viejo que, manda narices, es más joven que yo.
Su estrella sigue brillando con luz propia. Pocos cambios y además hoy he venido con una idea muy concreta, a seguir la tradición.


La persona que me acompaña, sin duda alguna mi mejor amiga, hace quizás 30 años que no viene por aquí. Es una excelente comedora, agradecida. Da gusto cenar con gente así, que disfruta de cada plato, de cada gesto, de cada trago.

Destaca la amabilidad del personal, algunas veteranas, con mucho arte y otras más jóvenes pero igualmente atentas.

Una vez acomodados en una de sus bien vestidas y amplias mesas y consultado con mi acompañante sobre lo que le parece el menú tradicional, a por él que nos vamos. Menú tradicional Elexalde.

Ante todo destacar el pan de este restaurante, te dan varias opciones pero yo, fiel a mis costumbres, me decanto por el de borona de maíz.

Como aperitivo nos ofrecen un par de copas de txakoli, unos palitos crujientes y unas galletas de queso.

Tienen una carta de vinos bastante completa y hoy tengo yo capricho de que Marijo pruebe un albariño, en concreto el Tricó. Añada 2010 en este caso.

Como soy un “aprovechón”, que mejor que tirar de los conocimientos de los amigos y más aún teniendo en cuenta que uno de ellos es gallego además.
Pues según Alberto Freire, esto es lo que nos dice este albariño:
De color amarillo pajizo con reflejos todavía ligeramente verdosos, lágrima abundante, limpio y brillante.
La nariz es muy expresiva, de intensidad bastante alta. Mucha fruta blanca y de hueso, ligeros toques cítricos y flores blancas, todo ello sobre un fondo mineral. Incluso hay momentos en que da la impresión que el vino haya pasado por madera.
En boca tiene una buena entrada, tiene cierta estructura, es fresco, bastante untuoso, con buena acidez. Postgusto bastante largo.
Gracias Alberto, sabes que no vas a cobrar derechos de autor.
Yo no soy capaz, ni mucho menos de sacar semejantes matices al vino pero nos ha encantado y realmente está rico, muy rico.

Comenzamos con el menú propiamente dicho.

Taco de foie caramelizado con finas hierbas y cítricos. Acompañado por unas tostas de pan. Excelente producto. Soy yo de comerlo sin acompañamientos, me gusta mucho su sabor. Pero esa crema, que tiene un sabor como si se tratase de una vainilla fina, está riquísima. Mejor que las mermeladas típicas que suelen acompañar este plato y que en más de una ocasión han conseguido estropearlo. En este caso el conjunto de sabores está muy bien logrado.


Bonito marinado sobre migas de tomate y crema de cebolleta. De nuevo hablamos de un producto de mucha calidad. Me encanta el sabor del bonito así preparado. El tomate se presenta como una especie de mermelada. Y la crema de cebolleta es finísima y no destaca por su sabor con lo que volvemos a tener un conjunto de sabores que consiguen que lo que realmente sientas es que estás comiendo bonito bien acompañado.


Me río con Marijo, sus comentarios me demuestran que está disfrutando mucho. Cada plato es… “el más rico”. En este caso, como el bacalao es su pescado favorito, tenemos aún más puntos positivos.
Estofado de bacalao y cebolla con crema de patata y huevo. Quizás si tuviese que destacar un plato de la noche, este sería un claro candidato. Excelente conjunto. La cantidad de bacalao es mucho más que suficiente para saber lo que estás comiendo. La crema de patata está finísima y realmente sabrosa y si lo mezclas todo y lo comes con cuchara, realmente el resultado es impresionantemente sápido. Muy rico.


Chipirones en su tinta. Aquí no hay mucho que contar, realmente unos co.jonudos txipis con esa tinta que tienta y tienta hasta conseguir que con el estupendo pan, demos cuenta de ella demostrando lo “poco finos” que somos.


Pollo en costra de pistacho sobre crema de puerro. Pues una carne que nos dice a la primera que no es un pollo cualquiera. Carne potente que nos indica que este pollo es de muchísima calidad. La costra está muy rica y realmente tiene ese toque de pistacho. Aunque en la foto no se aprecie en su justa medida, lleva un ravioli de pollo que está impresionantemente rico. En este caso han usado el muslo deshuesado. Su carne siempre resulta mucho más jugosa.


En el menú aparece un postre que lleva piña y Marijo me dice que no le hace demasiada gracia. Sin problema alguno nos ofrecen la carta para que elijamos el que más nos guste.


Yo me he ido de cabeza a uno que realmente es pura tradición. Me comenta la camarera que es uno de los que no desaparecerá jamás de la carta. Un plato muy demandado y la verdad es que no me extraña nada. Ya lo había probado en otra ocasión y quería compartir esta sensación. A mi, me trae muchos recuerdos de la niñez.  Está para cerrar los ojos y disfrutarlo poquito a poquito. Otz bero de helado de nueces, intxaursaltza y chocolate caliente. Un postre de diez, un postre fresco, sabroso, dulce. Sabe a nuez. Buen remate.




Salimos ahora a esa terraza, con una temperatura suave, que invita a disfrutar aún más de la noche. Allí que nos traen los cafés, muy bien preparados por cierto y unos detalles en forma de bizcocho de chocolate y galleta. En este caso “el pintor” no tenía que disimular ningún fallo de otros gremios pero si hubiese tenido que hacerlo, lo hubiese conseguido.

El total abonado han sido 117 euros. Aquí ya hablo de una estupenda relación entre lo pagado y lo comido. Creo que difícilmente perderán jamás esa estrella.


Su página web: www.andra-mari.com

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