22 de junio de 2014

RESTAURANTE TRUEBA: A mi sí que se me han puesto los "begihaundi" s.

Hay días en los que me digo que soy “injusto”. Injusto con algunos locales que se merecen mucho y que uno descuida por ese ansia de probar todo lo desconocido. Este es uno de esos restaurantes a los que me refiero.
Simple y llanamente el recibimiento es ya suficiente para que a uno le den ganas de ir todas las semanas.  Ya hablé en mi anterior comentario de Marian, una persona que, lo repito, fue nombrada mejor jefa de sala hace unos años y que no me extraña en absoluto. Eso no fue un regalo.

Hay veces que sabes que la alegría de recibirte es natural, no son sonrisas forzadas, y anoche llegamos los primeros y no era pronto y nos dimos cuenta de que el resto de las mesas fueron recibidas de la misma manera.
Aitor, el responsable de las cosas del comer es más “tímido” pero igual de atento. Atento a la satisfacción del comensal que aquí, es total.
Como curiosidad, aunque nada tenga que ver, hoy, estando tomando un txakoli antes de cenar, he visto pasar a una persona y al mirarla me he dicho: “yo a este tío le conozco”. Y claro, esa mirada ha supuesto que él se fije y enseguida, le he dicho: “Mikel Zeberio”, ¿verdad?. Pues efectivamente, muchas fotos vistas. Me ha hecho ilusión saludarle. Una de esas personas que no conoces pero que te genera muy buen rollo. Pues sin más. Ondo izan, Mikel.

Algunos que yo me sé no han podido disfrutar de “la prima prometida”. Me alegro infinito de ello. Hay injusticias tremendas y esta era una de ellas pero yo en cambio sí he podido hacerlo. Hoy mi acompañante era mi prima Arantza. tiene muy buenos gustos en cuestiones gastronómicas y además buen paladar y con este tipo de personas parece que al ser tú el que elige el restaurante, siempre vas como un poco “preocupado”. Que conste que yo sabia que era difícil, pero que muy difícil “pinchar”.
Aunque cada vez lo hago con más frecuencia, aquí no tenía duda alguna, no quiero ver las cartas, sé que no hacéis trampas. Danos de cenar y de beber.
Por supuesto que nos va cantando la propuesta, por si nos parece adecuada y no hemos tenido problema alguno.
Se que Marian es amante de los vinos y siempre anda por ahí buscando propuestas nuevas y además, cosa que agradezco inmensamente, no intentará jamás engañaros. Siempre os ofrecerán vinos ricos pero que no van a causaros un sufrimiento en la cartera. Hoy nos ha ofrecido un vino de Cariñena, un chardonnay, concretamente el Care, cosecha 2013.

Nariz tremendamente afrutada, por mucho que lo “mareéis” siguen saliendo esos aromas. En boca también aparecen esas frutas frescas. Será joven pero esto no es agua, tiene cuerpo y un beber destacable. Nos ha gustado mucho y eso que Arantza no es, o ¿no era?  de vinos blancos. Yo tampoco hasta hace cuatro días.
Repito que muchas veces no es necesario gastar demasiado para disfrutar de un buen vino y este me parece de una relación calidad precio muy destacable.
Allí que nos traen el pan, un pan de los “míos”, corteza crujiente y bien hecho. Acompaña al pan un pequeño aperitivo en forma de txistorra. Esto es txistorra y lo demás es cuento. Rica, muy rica.
Comenzamos con un plato que me enamoró la vez anterior y que hoy ha conseguido el mismo efecto. Miguel sabe muy bien de lo que hablo.
Salmón ahumado. Sobre una base de un aceite excelente, nos aparece el salmón. Tiene un color espectacular y de esto uno se comería medio kilo sin problema alguno.
Presentación notable, producto sobresaliente y resultado de matrícula de honor.


Como mi acompañante es la primera vez que visita el local, prefiero repetir yo platos ya probados y que ella pueda disfrutarlos y de nuevo le toca el turno a uno que por mucho que me lo saquen, por mucho que lo coma, por mucho que repita, no terminaré nunca de aburrirme.
Huevo poché. Sobre una base de puré de patata y acompañado de unos pimientos rojos asados. De nuevo jugamos con materia prima de calidad superior y el resultado es simple y llanamente de los de coger pan, dejar de lado el tenedor, dejar de lado las “educaciones” y darte una alegría untando sin mirar a ningún otro sitio. 


Está bien “relajarse” un poco y ahora nos traen una ensalada de pimiento y ventresca.
Poco que decir de ella, rica, muy rica. Pero como volvemos a “jugar” con calidad de primera pues el resultado de algo tan “simple” no puede ser otro. De nuevo plena satisfacción y de nuevo “necesidad” de pan para “rematar” la faena.


Como platos principales, mi prima ha comido un taco de bacalao sobre piperrada. He probado un trozo y estaba en su punto. Pero los puntos son cosas muy particulares por los diferentes gustos del comensal y ella dice que, las piparras necesitaban un poco más de fuego. Yo en esta ocasión le llevo la contraria. Me gustan las verduras “tiesas”, creo que pierden menos sabores. Permiten disfrutarlas más en su justa medida. Pero repito que sobre gustos no hay nada escrito.


Yo, como he oido lo de begihaundi en su tinta pues de cabeza me he tirado a por ello y la verdad es que no me arrepiento en absoluto.
El color lo dice todo. Negro pero de los que de noche pasaría por tu lado y ni te darías cuenta. Sabor y sabor. Aquí el punto sí que está perfecto, Esto tiene que estar exacto para no resultar duro pero no resultar un puré. Incluso ella, poco amante de este plato, lo prueba y le coloca un sobresaliente.


Me parece un pecado mortal dejar esa salsa y me parece un pecado más mortal aún pedirme otro pan y ponerme allí a untar sin conocimiento, así que le digo a Marian que necesito otra “herramienta”. Me entiende a la primera y allí que, con una cuchara, me meto entre pecho y espalda hasta la última gota. Generalmente cuando lo ves negro no es buen presagio, en este caso verlo de ese color es plena satisfacción.


Mi compi es golosona y necesita un buen remate así que nos aconsejan una torrija con helado. Y allí que nos la sacan, de nuevo en platos individuales.
Pues riquísima y ese helado natural que es pareja perfecta para “desempalagar”.
Un par de txupitos de PX que siempre vienen bien con lo goloso, una infusión y mi cortao de turno y terminamos la función.
El total abonado ha sido de 110 euros Y mi nota es de sobresaliente.
Eskerrik asko Aitor, eskerrik asko Marian.

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