24 de mayo de 2014

MUSEO DEL VINO: Un blanco buen "carnívoro".

Situado en una calle de mucho ambiente en Bilbao, concretamente en Ledesma, se encuentra este local al que no podemos denominar restaurante como tal. La de veces que habré pasado yo por su puerta y por unas u otras circunstancias nunca había entrado.


Hoy,con la intención de tomarme una copa de algún buen vino, me atrevo a cruzar su puerta pero aquí no sirven vino por copas, aquí no hay refrescos, no hay café. Aquí se viene a beber alguna botella de buen vino y si te apetece lo puedes acompañar con algunas de sus propuestas gastronómicas de buen producto.

Desconocía, parece mentira, que en el interior tienen unas cuantas mesas con bancos corridos donde puedes sentarte tranquilamente y comer o cenar con normalidad. Ahora ya me gusta más la propuesta así que reservamos para más tarde.
En el bar propiamente dicho también hay mesas altas donde generalmente ves a cuadrillas de amantes del líquido elemento degustando alguna botella con platos de jamón, queso, antxoas…….


Me gusta también la variedad de tamaños en las botellas por lo que si acudes en pareja y ambos sois amantes del vino, podéis pedir una más pequeña dentro de su variada oferta.
Al final, a la hora acordada, nos acomodamos en una de las mesas y al momento nos acercan la carta donde se nota a la perfección que aquí lo importante de verdad es lo del beber.
La carta sólida no es muy extensa, con producto típico, del bueno al parecer.
Embutidos, ensaladas pero sin lechugas, de ventresca, txuleta, quesos, algo de pescado, foie…….


Yo de vinos antes sabía muy poco, ahora que he probado unos cuantos, me he dado realmente cuenta de que no tengo ni idea. Pero el tener amigos muy entendidos, el escucharles, hace que uno vaya perdiendo vergúenzas, que uno se vaya animando y que cuando uno lee en una carta algunos nombres, al menos sea capaz de saber algo de ellos.

En una de las catas a ciegas a las que tengo el placer de acudir en mi pueblo, había probado unos vinos de “cierta madurez”, algunos incluso más “mayores” que yo y la sorpresa ha sido impresionante.
Así que en cuanto he visto en carta que tenían un Viña Tondonia Reserva 1998 pues a por él que me he ido de cabeza.

El color no es ya precisamente blanco pero no le llega ni con mucho a recordarme a un moscatel como los “viejunos” probados.

La nariz es intensa pero soy totalmente incapaz de decir a que me recuerda. En boca la acidez es muy marcada y desde luego que ha sido capaz, pero que muy capaz de lidiar con toda la cena sin problema alguno.

Increiblemente y eso que mi acompañante no es precisamente amante de los vinos, la botella ha desaparecido como por arte de magia. Estaba rico, muy rico. Buenas copas y el servicio del mismo es más que correcto, aquí saben tratar los vinos.

Creo que es la primera vez que voy a un sitio con la intención de premiar el vino sobre la comida. Esto empieza a ser “preocupante”, como alguno que yo me sé lea este comentario…… Yo que les acuso de pasarse al “lado oscuro”.
Como tampoco tenemos un hambre descomunal y la idea es degustar una de sus famosas txuletas, simplemente pedimos un plato que me ha llamado la atención y que no es otra cosa de una ensalada de ventresca con antxoas, cebolleta y unas alegrías riojanas.


Buena calidad de todos los productos y las alegrías…… pues eso, que tienen alegría suficiente. Sin llegar a anestesiar, si permiten saber que estás comiendo picante, sin duda alguna.

El plato fuerte aparece en una bandeja de hierro  y lo que nos han calentado son los platos. Aquí, al no sacar la bandeja demasiado caliente, no hay humos, ni olores desagradables. Además, ahora que no me gusta que la carne termine quemada, casi prefiero este sistema.

Al parecer las txuletas aquí son de kilo, arriba o abajo pero ese es el tamaño normal. Muchas pueden ser las discusiones de donde se come o se deja de comer la mejor txuleta de Bilbao pero desde luego que la de esta noche estaría, sin duda alguna, muy bien situada en la clasificación.



Por el color ya nos indica que no es ternera. En cuanto meto el primer trozo en boca me doy cuenta de que esto es carne de calidad, esto es carne de sabor. La grasa es comestible al cien por cien, nada de trozos “insufribles”, nada de “goma de mascar”. Con esa sal en gordo que a mi me apasiona.

Curiosamente “alguna” que yo me sé y que no “soporta” lo “poco hecho”, hoy se ha llevado una grata sorpresa se le ha roto algunos esquemas. Quizás hoy sea un día de “saltarse unas cuantas normas”.

Acompañan a la txuleta unos correctos pimientos rojos asados.


Para terminar con el par de copas que quedan, pedimos media ración de queso al que acompañan unos trozos de un rico bizcocho y un par de galletas de mantequilla que estaban bien ricas.


Como ya he comentado aquí no hay café. Quizás ¿demasiado puristas?. Pero es su manera de trabajar.

Pues me ha gustado la experiencia y el precio abonado, 86 euros en total y teniendo en cuenta por un lado el vino seleccionado y por el otro la calidad del producto, me ha parecido muy equlibrado.

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