1 de abril de 2014

TXAKOLI SIMON: Más que txuleta, TXULETA.

Muchos comentarios he leído yo de este sitio. Incluso un día intenté llegar pero terminé en uno con nombre parecido.


No es fácil encontrarlo y menos de noche pero ya con una idea bastante bien hecha, allí que nos presentamos casi a la primera. Mi GPS particular que no es otro que preguntar a los vecinos de la zona, consigue llevarme de nuevo a buen puerto.
En verano y con una noche agradable tiene que dar gusto cenar en sus mesas de cervecera, con buenas vistas. Así el humo y los olores de esas estupendas carnes estará más disimulado que en el interior.


El lugar engaña un tanto pues visto el exterior te imaginas un local más rústico pero el comedor es moderno. Mesas enormes, incluso las de dos pero hoy, aunque no estaba precisamente vacío, nos dejan elegir. Asi que nos sentamos en una tamaño seis comensales. Un “pequeño campo de fútbol” parecía.
Teníamos clarísimo que el plato principal era la txuleta, cuya fama le precede, así que tras un pequeño vistazo a su no demasiado extensa carta, nos decidimos por algo suave para comenzar.
Ensalada de antxoas y pimientos rojos asados.
Bien bañana en buen aceite, con una cebolla picada de acompañante, buenas antxoas y buenos pimientos.


No tiene demasiado misterio el plato pero buena calidad del producto que lo hacen muy apetecible.
Dos pequeñas txapatas de pan, correctas, nos permiten “limpiar” el plato como es menester.

La carta de vinos es mediana, con suficiente variedad pero al ver un txakoli al que le tengo ganas, no me lo pienso dos veces:

El  G22 de Gorka Izagirre. 

Txakoli creado en el complejo del restaurante Azurmendi. Es ahora mismo la mayor apuesta de la bodega y me ha encantado. Pera, manzana….. muy fresco. Entrada agradable y muy buena acidez. 

Cada día que pasa descubro que vamos por el buen camino con el txakoli. Cada día estoy más convencido que en breve, cosecharemos los triunfos tan merecidos. Un buen vino blanco. 

Servido en copas correctas y aunque nos traen una cubitera, la temperatura a la que llega a la mesa es más que suficiente para no necesitarla. 

14 euros han tenido la culpa así que otro tanto a favor del local.


Una de las pegas de este local es el sistema de extracción de humos. Prácticamente todos los comensales vienen a lo mismo, a meterse una señora txuleta entre pecho y espalda y el ambiente es demasiado oloroso y “ahumado”. Es una buena manera de echar a lavar esa camisa que ya te has puesto 3 veces. J

Buena ración de patatas fritas acompañan a la txuleta. Cortadas como a mi me gusta, en tacos, lo que hace que su temperatura no baje con tanta facilidad.

 Te dan a elegir el  peso y antes las propuestas, una de kilo cien más o menos he pedido y la verdad es que pequeña no parece precisamente. Riquísima la carne pero rica de ganas.

Presentada en una pequeña parrila con suficientes brasas como para mantener su temperatura sobradamente e incluso, si así lo prefieres, dejar la carne mucho más hecha. Además me suele gustar dejar un trozo para que se haga un poco más y comerlo al final con ese sabor ya marcado a tope de la brasa. Brasas como las de la foto que encabeza este comentario, brasas que tanto placeres culinarios nos dan, que tanto se agradecen en invierno, que son capaces de sustituir incluso a la "caja tonta". Brasas que si no cuidamos en su justa medida, pueden llegar a apagarse. Quieeeeeto, que me voy por la tangente.


Todo sin desperdicios. Carne excelente y la grasa no se queda atrás, está claro que esa fama no es infundada. Y por lo que veo a mi alrededor aquí todo el mundo sabe a lo que viene.
El servicio es correcto, incluso simpático en algunos casos, cambio de platos y cubiertos con cada plato degustado.


Como siempre, sobra vino, así que pregunto si tienen algo de queso. Doy por sentado que en un local de estas características la respuesta va a ser  afirmativa y efectivamente lo es. Media ración generosa de un Idiazabal que en cuanto lo ponen delante de mí,  por ese olor que emana, me doy cuenta de que no va a estar malo.
Buen queso, bien rico, acompañado de unas nueces bañadas en miel.
Como lo dulce tampoco desagrada precisamente, pedimos un fluido de chocolate, sobre una crema de natillas. Pues de nuevo sorpresa agradable, muy bien logrado y con buen baño de buen chocolate.


Dos correctos “cortaos” y de nuevo la pena de no poder degustar un vino de postre, curiosamente es otra de las cosas que me han sorprendido, tienen oferta de ellos y además más de uno de mi agrado. Voy a tener que contratar un chófer en ocasiones especiales.
Pues desde luego que la sorpresa ha sido muy agradable y aunque imagino que el ambiente en esas noches de verano será quizás demasiado “ruidoso” , creo que merecerá la pena vivir la experiencia.

El total abonado han sido 90 euros,  me parece un precio muy justo.

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