28 de abril de 2014

RESTAURANTE COLMADO AMAMA ISI: Limando un par de cosillas, una buena propuesta.

Me encanta encontrar sitios nuevos aunque no lo sean tanto. Ser capaz de sorprenderme todavía localizando restaurantes desconocidos para mi. Muchas veces tan sólo es cuestión de entrar a las ciudades conocidas por sitios menos habituales y darte cuenta de que no lo conoces todo.


La idea de hoy era cenar un pollo asado con una buena ensalada y el sitio ya estaba pensado pero, cosas curiosas, de camino nos aparece este local y nos atrae la fachada, muy bonita, por cierto.

La curiosidad innata en uno le lleva a adentrarse y conocer y así después poder elegir. Un txakoli en la barra y unas cuantas miradas al local me hacen no dudar ni por un momento que el pollo puede esperar. Siempre estará ahí.

Así que reserva de una mesa para dentro de una hora más o menos y mientras, tomaremos otro pote por las inmediaciones que la oferta es amplia y sugerente.

En su web www.colmadoamamaisi.com podemos leer un poco la idea con la que surge este local, recuperar un tanto el sabor añejo de productos que los nuevos tiempos están borrando de nuestras vidas pero no de nuestra memoria.

Me gusta mucho la decoración, realmente parece una especie de tienda, con su balanza típica de tiempos pasados que no volverán.



El comedor no es grande pero no sientes agobios, mesas de buen tamaño. Las paredes decoradas con cosas como la foto de la lata de Cola-cao de las de antaño, que le siguen dando al local un toque clásico pero informal a la vez.



Tienen una carta muy amplia pero a la hora de pedir no disponen de todo lo ofertado. A mi me ha parecido una oferta excesivamente amplia para poder atenderla. Por ejemplo en el apartado de los quesos, tenían una lista larga pero hoy sólo nos han podido ofrecer de 4 tipos. Quizás mejor plantearse una oferta más reducida pero sin “cojeras”.


Incluso la carta de vinos es bastante completa, me he llevado alguna que otra sorpresa y hoy concretamente he pedido un vino de Nueva Zelanda, un sauvignon blanc, un Konrad 2009. La temperatura era excesivamente fría por lo que la preciosa cubitera no ha sido necesaria. Casi hemos necesitado un “calentador”.

El vino con una nariz muy potente pero potente sin ser capaz de sacarle aroma alguno. En boca me parece que gana un montón. Un vino capaz de acompañar incluso los sabores más marcados de lo elegido. Otro que me apunto y que espero volver a catar.

Una cesta de panes variados y la verdad es que estaban tan ricos que no ha quedado ni una pequeña muestra. Muy apropiados además para alguno de los platos.


Ofrecen unos “cucuruchos” con productos típicos andaluces y no tan andaluces. Nos hemos decantado por probar dos de ellos. Uno de tortilla de camarones de Cádiz. Una fritura rica pero sin enamorar. Y otro de croquetas de bacalao. Estaban muy finas y ricas pero mantenían ese sabor a leche que a mi no me hace demasiada gracia. Hubiesen necesitado un poco más de “trabajo”.


Ante el “curioso” nombrecito, no hemos podido menos que preguntar de que se trataba y al escuchar picante, pues a por ella que nos vamos.

Ensaladilla de Croacia al Kalashnikov. Una ensaladilla bastante diferente a la que estamos acostumbrados, sobre todo por el sabor bastante picante que tiene. A mi compi le ha gustado más que a mi. Yo me quedo con la de siempre. Una ración muy generosa acompañada de unos pimientos rojos que en un principio he pensado serían la base picante del plato pero no. Quizás tabasco? No lo sé pero picaba la condenada. A mi me encanta, así que sin problemas.


A la vista de la selección de quesos ofertados, hemos pedido una tabla de ellos, como ya he comentado antes, no tenían disponibles más que 4 de ellos.

Un brie francés muy rico y suave con el que hemos comenzado a abrir boca. Un Idiazabal ahumado, muy sabroso también y que hemos ido alternando con un Parmesano que me ha sorprendido gratamente. Muy bien curado, con un sabor potente. Tenía yo otro recuerdo de este queso. Para remate nos hemos metido un Roquefort que ya nos eleva a la enésima potencia del sabor.
Nos han gustado mucho todos ellos y además la tabla no es precisamente pequeña con lo que los estómagos se quedan satisfechos sobradamente.


Me quito aquí el sombrero con el vino puesto que ha aguantado el tipo de manera estupenda incluso ahora. La temperatura es ideal en este momento y al final ha caído la botella entera.
Mientras esperamos los cafés, notamos un olor……… que si estuviésemos en otro lugar pensaríamos que alguien necesita urgentemente una mejora en su higiene personal. Sabemos que es un queso, sin duda y sabemos que no es el roquefort, así que sin poder aguantarnos preguntamos a la camarera, que por cierto ha tenido que lidiar prácticamente ella sola con todo el comedor con lo que el servicio ha sido un tanto interrumpido en alguna ocasión.
Su respuesta es una que no quería yo oír, se trata de La Torta del Casar. Con lo que a mi me gusta…… pero eso en la tabla…. como que no es muy factible. Volveremos en otra ocasión, han sido demasiadas las cosas que no hemos podido probar.


Teniendo en cuenta que la botella de vino son 24 euros y que el total abonado han sido 64, nos parece una relación calidad-precio muy buena y por ese dinero bien merece la pena volver alguna que otra vez a seguir degustando algunos de sus platos.

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