25 de marzo de 2014

RESTAURANTE AIZIAN: Caballo Ganador.

Nueva visita al que en mi modesta opinión es uno de los mejores y más elegantes restaurantes de Bilbao y también uno de los más regulares que conozco. De aquí es difícil, a mi nunca me ha sucedido, salir descontento.


Hoy juega nuestro Athletic en casa y además coincide con la hora de la cena, quizás eso suponga que la clientela ha sido muy “europea” y lo digo por el horario.
Por aquí somos más “tardíos” a la hora de sentarnos a la mesa y para cuando nos hemos acomodado había ya algunos comiendo el postre.

Desde luego que entorno precioso, mesas de excelente tamaño, vestidas de manera notable, cambio constante de cubiertos, platos, todo al detalle. El servicio atento a todo, explicación detallada de cada plato servido.


Las opciones siguen siendo el menú Tradicional por un lado, la carta por supuesto y el menú degustación que dado que tiene nuevas propuestas, ha resultado ser hoy el elegido.
Para acompañar la cena, la elección ha sido relativamente fácil, hace poco cené con su hermano más joven y quería probar esta añada.
Billaud-Simón Petit Chablis 2010. Vino francés 100% Chardonnay.
Tiene una nariz muy frutal, yo me quedaría quizás con un toque de pera y algo de limón. Entra estupendamente en boca y tiene una intensa acidez que te invita a degustarlo suavemente. El postgusto es largo y con un ligero amargor. Me ha gustado mucho este vino. Y cada día estoy más convencido que un buen vino blanco es perfecto para acompañar casi la totalidad de los platos de cualquier menú.


Te ofrecen el pan, varios tipos, me quedo con el de pasas y nueces. Con un menú tan contundente como el de hoy, un simple panecillo ha aguantado el tipo puesto que no había sitio para más.
Comenzamos con el aperitivo. Tartar de salmón. Rico;  despiertan las papilas gustativas, una arrancada ligera para empezar a disfrutar. 

Ensalada de tomates y anchoas marinadas sobre pesto y aceite texturizado


De nuevo un plato ligero pero muy sápido. Curioso lo del aceite, un sabor no demasiado marcado. Todo ello, de excelente calidad, consigue que el plato en su conjunto resulte fresco a más no poder. Interesante propuesta que nos da un pequeño empuje hacia lo que nos viene. Evidentemente vamos de menos a más.

Vieira asada, alcachofas en texturas y salteado de espárragos y hongos.


Buena calidad de la alcachofa, bien preparada, suave, estupenda textura. La vieira está de rechupete y la salsa que lo acompaña es así mismo muy fina.
Seguimos pensando que esto va a ser “fácil” pero más tarde nos iremos dando cuenta de que esto va “en serio”.

Ravioli de cigala con sopa de hinojo y praline de avellanas.


Un plato muy bonito, con colorido, sigue resultado fresco y sin demasiadas complicaciones. Vamos en ascenso pero todavía no es necesario el uso de “oxígeno” para seguir ascendiendo.

Huevo a baja temperatura con salteado de hongos, ñokis de carranzana y jugo de cebolla morada de Zalla.


Esto ya es otra cosa muy distinta. Aquí hablamos de sabores muy marcados, el queso potente y el jugo donde se “bañan” el resto de los ingredientes, con más sabor aún. He pensado que incluso demasiado potente. Los hongos excelentes. El huevo otro tanto. Aquí ya el nivel de trabajo para la nariz y la boca es menor puesto que descubres prácticamente todos los diferentes matices de cada componente. Un señor plato que ya empieza a hacernos ver que con hambre precisamente no vamos a salir. 

Lomo de San Pedro con endivias amargas y picada de tomate y almendras.


El valor principal de este plato es, por supuesto, el pescado. Excelente nivel del producto y sublime su punto de presentación. Rico, con mucho sabor, la piel perfecta, crujiente pero sin estar quemada. La “carne” del pez en su punto perfecto. Yo soy como soy y casi prefiero comerme estos pescados sin “molestos” acompañantes por muy ricos que estos puedan estar.

Ciervo marinado con pure de higos  en vinagre de modena.


Aunque no soy yo un “amigo” demasiado íntimo de los platos de caza, dado su potente sabor y que generalmente no es sencillo conseguir darle esa textura más parecida a la carne que estamos acostumbrados a comer, tengo que reconocer que estaba muy rica. Los higos estás de rechupete pero me sucede como con el pescado. Soy de comer la carne “a pelo” y las salsas participes pero sin “avasallar”. De nuevo la salsa que acompaña el plato tiene un sabor muy potente.

Esto ya empieza a ser un menú degustación de elevado poder alimenticio. Luego vendrá el típico “listillo” que dirá que en este tipo de locales se pasa hambre. Creo que es evidente que no. 

             Pasamos al primero de los postres, un postre fresquísimo, muy digestivo, muy fácil de comer y desde luego que ese “maracuya” le da un toque de sabor ligeramente “tuercemorros” como diría yo. Esa carita que ponen los bebés cuando (que tire la primera piedra quien esté libre de pecado) les damos un trozo de limón a probar.

Espuma de arroz con leche ,helado de maracuya y tofee de nata

El segundo postre ya es más goloso, más dulce pero está rico de ganas. Un postre muy “a la moda” pero que no deja de triunfar.


Soufflé de chocolate. Pues lo dicho, rico, muy rico.


Terminamos con  un par de buenos cafés, con la pena  de no haberme tomado algún buen vinillo de postre (sobraba Chablis), con la imposibilidad de degustar los exquisitos detalles que acompañan a los cafés y que podéis ver en la foto principal de este comentario  y sobre todo me voy con  la seguridad de que aquí vuelvo sí o sí. 

El precio de esta cena, todo incluido ha sido de 170 euros los 2 pax. Las discusiones sobre caro o barato ya no son para mi. Yo también preferiría que la cena hubiese costado 10 euros pero la ciencia ficción mejor la dejamos para el cine.

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