11 de febrero de 2014

USB_ Un Señor de Bilbao.

Como sabemos que nos movemos por impulsos, nos acercamos una hora antes a reservar, que uno no sabe muy bien si hoy toca llenar o no.
Nos sorprende ver que el resto de locales tienen un montón de gente en el exterior y este está vacío. Una vez en el interior nos damos cuenta de que ha habido un cambio.
La barra, aunque sigue allí, ya no presta el servicio de bar en sí y han ampliado el comedor, según nos dicen por la demanda de menús del día que tienen. Imagino que así les irá mejor y les será más rentable.



A mi me gusta mucho más la zona del fondo, mesas más amplias, ambiente más agradable.
Es un local bonito y este comedor está hoy prácticamente lleno.
La carta es amplia y si hay algo que uno no puede perderse aquí, al menos en mi modesta opinión son sus tablas de quesos. 

Nos colocan en una mesa amplia, de cuatro comensales con lo que la sensación de comodidad es mucho mayor.
Comenzamos con una ración de Salmón ahumado. Cuatro lonchas de buen tamaño de un salmón correcto, tal vez comprado ya así preparado. Acostumbrado a ciertas maneras de trabajar este pescado en algunos de mis locales preferidos, la comparación en este caso hace que no pueda ser, quizás, todo lo imparcial que debería. Acompañado con tres mostazas distintas que yo no utilizo pero que alguna que yo me sé, mezcla con el salmón en rollitos "propios". Mira que le gusta ser "desobediente" con la comida. Disfruta y mucho, en esto consiste nuestra afición, sin duda


Continuamos con una de pulpo a la brasa en aceite y pimentón este plato pudiera dar lugar a debate con algunos foreros que conozco. A mi me gusta mucho esta textura "tiesa", que te obliga a masticarlo más y así disfrutarlo por más tiempo. Algunos prefieren el pulpo más hecho. La ración me ha parecido un pelín escasa pero estaba bien rico y con el toque de brasa más aún. 


Acompaña la comida una cestita de pan, un par de ellos panecillos tipo txapata de pequeño tamaño y otros trozos de barra casera.  Dos con veinte euros pax. No termino yo de "acomodarme" con estos cobros en mi opinión desproporcionados. 

Vamos ahora a por las mollejas con hongos buena ración, bien preparadas. Curioso me ha parecido el tremendo sabor a cordero que desprendían. De cordero son, lógicamente pero incluso con los ojos cerrados hubiese sido imposible confundir este plato con otro.
Los hongos son compañía ideal para el plato. Me ha gustado.
 


El amable camarero que nos ha servido nos ha comentado al principio que los quesos esperemos a pedirlos ahora, después de ver el estado de nuestro apetito. 


Le comento lo que cenamos la vez anterior, lo recordaba por el sabor intensísimo de uno de ellos, para no repetir. Así que cuatro quesos distintos presentados en media ración: 

Crottin Chavignol. Gruyer de Friburgo. Pecorino sardo. Stichelton.. Acompañan a los quesos una mermelada de manzana y unos trozos de nuez. La verdad es que me ha parecido una mezcla de quesos muy acertada, a excepción de uno de ellos, el resto con sabor muy intenso, siendo a mi parecer el más potente el Stichelton. 


Tienen una carta de vinos bastante amplia y como andamos en esta nueva afición, le digo al chico que nos recomiende un blanco con barrica.


Vallegarcía Viognier 2010 Se nota en nariz esa barrica, no me ha parecido demasiada intensidad a fruta. En boca sí que se muestra "serio". El color no refleja esa intensidad que tiene. Un vino con excelente acidez, untoso. Largo postgusto. He disfrutado con él. El servicio del vino ha mejorado bastante. Presentada la botella, dado a probar, cubitera que hoy no ha sido utilizada y copas de correcto tamaño. 

Para los quesos necesitaba yo alguno vinito distinto, la oferta no es mala para lo que se encuentra por ahí. 

PX albear 1927 un correcto vino que marida estupendamente con ese queso potente. Cuanta razón tiene Josean que sabe mucho más que yo de estos asuntos. Esto sí es una buena "pareja de baile". 

El otro vino ha sido un Sauternes creo recordar. No he visto la botella. Color amarillo, mi chica dice que le recuerda al Gorka Izagirre del Azurmendi. Estaba rico. 




Un cafecito en una mesa alta del exterior pero protegida del intenso viento que ya parece uno más entre nosotros y una sensación de haber disfrutado que es lo más importante. Volveremos a probar más quesos.
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Hemos pagado 91 euros por todo y teniendo en cuenta que el vino blanco han sido 24 pues el precio nos parece correcto.

La página web del restaurante: www.unseñordebilbao.com


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