15 de febrero de 2014

GU-GEU. AMOREBIETA: La noche de las 4 G

Día “tropical”, día raro, temperaturas elevadas y el ya más que eterno viento sur que sopla con ganas a ratos.
Los “paseos y paseos” que doy por internet a veces dan sus frutos, ya uno lo tiene complicado para descubrir sitios nuevos pero evidentemente no hay que perder la esperanza.
Descubro que en este restaurante, imagino que dados los tiempos que corremos, reservando vía email para cenas de los viernes y comidas y cenas de sábados y domingos, te hacen un descuento del 25%.


Se encuentra situado junto a la carretera que une Amorebieta y Gernika.  Inició su andadura en el año 2010 como el sueño de una pareja enamorada de su profesión. Mónica Pujana en la sala y Alberto Vélez en la cocina,
. Alberto Vélez Marticorena nació en Bilbao y ha sido jefe de cocina de la Cadena de hoteles Ercilla y del restaurante Beltz The Black del Gran Hotel Domine Bilbao.
El lugar parece un típico restaurante de carretera pero el comedor se sitúa en la parte trasera, escondido del público y te sorprende gratamente al entrar.
Amplio, mesas muy bien vestidas, de muy buen tamaño, enormes ventanales que le dan mucha luz y una preciosa terraza para verano que en esta época cierran para evitar las inclemencias climatológicas y que puedes aprovechar para echarte un cigarrito, tomarte un buen café y una buena copa.


Todo el servicio ha sido muy atento, cambio constante de vajilla, de copas con cada vino, de cubertería….

Disponen de un menú especial por ser hoy el día que es, San Valentín. Al menos, siendo viernes y mediados de mes y encima febrero, hoy medio llenan o medio vacían, según lo optimista o pesimista que uno sea.

Comenzamos con un aperitivo en forma de vasito de crema de verduras y un taquito de salmón con una salsa tipo mayonesa.
Oferta de varios tipos de pan que además en cuanto terminas te ofrecen más y todo ello incluido en el precio,, cosa de agradecer.
Comenzamos el menú en sí con terrina de foie, confitura de calabaza y gelee de txakoli, marinado con un blanco Palacio de Vivero Verdejo.


Un foie hecho en casa, con una textura del gusto de mi chica y que yo hubiese preferido un poco más cocido. Está muy rico, no se le pueden sacar pegas. El gelee de txakoli tiene un toque dulce. Viene acompañado de una bandeja de panes tostados y mantequilla.
El vino muy frutal, nariz intensa a fruta fresca. Un vino muy fácil de beber.


Pasamos a la cola de langostino, fideua de bacón y crema de hongos. La cola es el langostino entero, sin cabeza. Está cojonudo. La fideua está muy rica también, quizás un poco necesitada de algo más sabor pero la tendencia de preparar las comidas un tanto sosas que se está imponiendo últimamente es lo que tiene.
Nos sacan ahora un Palacio de Bornos Souvignon Blanc, más “pobre” en nariz que el anterior pero presenta cierta acidez que lo hace más serio que el anterior.


Llega el turno del pescado. Merluza confitada, salteado de begihandi y salsa negra. Buena ración de un pescado muy bien preparado. Punto exacto. Se deshace en boca. El begihandi está de muerte, parece que tiene un toque de parrilla, la salsa negra de txipirón da un toque excelente de sabor a la merluza.
Para este plato nos ofrecen un tinto crianza Monte Real tempranillo que yo, fiel a mis costumbres y gustos cambio por una copita de Juve Camps.


Como plato de carne, unas láminas de entrecot, puré de piquillos y jugo a la mostaza. Esta ración es más pequeña. La carne tiene mucho sabor y sabor agradable y la compañía, aunque yo soy de carne sin  “maquillar”, le sienta bastante bien. Ese puré de piquillos está muy sabroso y me recuerda aquellas salsas de tomate y pimiento que me hacía mi amatxu. Para untar pan sin remilgos.
Mi chica disfruta de un tinto reserva de la familia Monte Real tempranillo y yo sigo con el cava que me produce más satisfacción.



Llegamos por fin al postre. Crema de yogurt, helado de arroz con leche y fresas. Yo, las fresas las hubiese retirado, no tienen ahora el sabor que tanto placer nos genera y además el helado de arroz con leche mezclado con el yogurt está lo suficientemente rico como para necesitar “apoyo” alguno. Eso sí, le da un toque de color que quizás el plato necesite.
Un postre muy fresco y nada pesado que en este caso maridamos con un PX  Ximenez Spinola, vino ya más que conocido por mi que me genera tantas y tantas satisfacciones y que me tomo junto a un rico cafecito en la terraza cubierta.
Hoy ha sido la noche de las “G”: G de Gu, G de Geu, G de Gasti, G de Gore y qué narices, G y G de “guapos”.
El precio de este menú degustación maridado es de 44 euros pero con la oferta de reserva por email se queda en 33 (IVA incluido) que me parece una estupenda relación calidad-precio.
Página web del restaurante: www.gu-geu.com


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