4 de febrero de 2014

FERIA DE SAN BLAS EN LAUDIO.

Año tras año, el mes de febrero se inicia con la celebración del día de San Blas. Distintas localidades repartidas por toda la geografía vasca rinden tributo cada 3 de febrero a este santo protector de los males de garganta. En tiempos pasados quizás el sentido religioso fuese de más peso, a día de hoy este ha perdido fuerza para dar paso a una feria agrícola y artesana, uno de los motores que permiten seguir “peleando” a este mundo que tan difícil lo tiene en la actualidad.
En Laudio se aprovecha el tirón del sábado como día idóneo para celebrar esta feria que digamos gira en torno a su “protagonista”, en esta ocasión. Terencio VII.

La climatología adversa ha deslucido un tanto el acto principal puesto que no se ha podido realizar la quema, raspado y limpieza del animal ni el paseo en carro previstos. 

Estamos en puro invierno y que no cambie la cosa que es el tiempo ideal para curar morcillas, txorizos y jamones.


Además del cerdo en sí, los cordones de San Blas son otro de los elementos fundamentales de esta feria. Hay muchos equívocos a la hora de saber hasta cuando hay que llevarlo al cuello pero son nueve los días y posteriormente quemarlo. Si así se hace, dicen que el santo te protegerá de cualquier afección . Allá cada cual con sus creencias pero por hacer la prueba no pasa nada.


No podemos olvidarnos de los dulces: las rosquillas, el pastel vasco……. Es complicado pasear por los puestos y no caer en la tentación y terminar con una bolsa llena de productos varios.

Tampoco podemos dejar de lado esos talos con morcilla, con tocino, con chorizo……. Hoy es uno de los días que se aprovechan para comer algo que en otros tiempos era “pan de cada día” pero que hoy ha pasado a ser un producto de fechas concretas.
Recuerdo yo los que mi amatxu me preparaba, tamaño XL, aquello era pura delicia. Un musu ama.

Otro de los atractivos de esta feria es la exposición de gallinas de raza autóctona, algunos ejemplares son realmente tremendos. Eso sí, un poco “rebeldes” a la hora de colocarse para la foto. Menos mal que la paciencia de mi fotógrafa particular consiguió el objetivo.


El concurso de txarripatak, con mi opinión personal de que debería realizarse en la misma feria y no permitir traer las cazuleas preparadas de casa, es también otro de los puntos fuertes del día. Tan sólo unos pocos y aprovechando este año la carpa cubierta las han preparado allí mismo.


Plato exqusito, ideal para la época del año en la que estamos. Si algo bueno tiene el txarri es que de él podemos aprovechar absolutamente todo. Una cazuela de estas con un buen pan casero…… ¿gula?, no, simplemente buen gusto.

Se aprovecha para hacer un merecido homenaje a los baserritarras de la localidad y cada año se elige a alguno de ellos para recibir un pequeño detalle y sobre todo un “abrazo” del público presente por su labor.





Los artesanos tienen un hueco muy importante en este día, artesanos de todo tipo, cuyas obras, algunas de ellas merecedoras de estar expuestas en museos, nos demuestran la calidad de su arte.Trabajos en piedra, en madera, en forja, trabajos más o menos humildes y más o menos asequibles a bolsillos modestos pero que en todo caso son verdaderas obras de arte.




Me han llamado la atención este año unos botelleros de forja, preciosos y muy originales que trabajan unos navarros, concretamente “la forja de Ayegui”. Una pena no tener espacio suficiente en mi humilde casa.




En el asunto de la madera, destacar el trabajo de Fidel Largatxa, ojalá tuviese uno la paciencia necesaria y por supuesto el arte para trabajar así la madera. Debe de ser muy complicado poner precio a estos trabajos.

Aprovecho la ocasión para decir aquí por si alguien se percata de que algunas fotos son de la feria del año pasado, tanto la foto del concurso de txarripatak como la de esta charla con Fidel es de entonces, estamos hoy un poquito más "mayores". 



En esta feria podemos degustar las castañas asadas que inundan de su aroma el recinto festivo, allí siempre podemos encontrar a veteranos muy duchos en la elaboración de este fruto que tanto juego da incluso en elaboraciones gastronómicas de alto nivel.

También tenemos la oportunidad de presenciar en directo la elaboración de las morcillas, otro de los productos estrella de nuestro txerri, tres etxekoandres, manos a la obra y nunca mejor dicho, realizan la mezcla necesaria para realizar un alimento que en este pueblo tiene un nivel muy alto.



El concurso de palos de avellano, ambientación musical, los arlotes que nos deleitan con su repertorio de canciones, como no el deporte rural, presente en toda feria que se precie, los quesos, el txakoli, los panes caseros. Todo ello, que además de deleitar nuestros paladares, permite a un sector muy castigado por los tiempos que corren, darse un pequeño respiro.



Pues he aquí un pequeño homenaje también a toda la gente de que uno u otro modo hacen que nuestras tradiciones sigan presentes y por supuesto que nuestros paladares puedan seguir disfrutando de los maravillosos productos que nos ofrecen, va por ellos.

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