1 de febrero de 2014

BASCOOK: El encanto de "mi mesa".

Llamada tardía al restaurante. Completo. Si es que no se puede andar así.
Me atiende Ana, la segunda de abordo, una chica encantadora que disfruta con su trabajo y eso se deja notar. Me dice que está fuera, que en cuanto llegue al restaurante si hay una cancelación me llama.
Media hora más tarde tengo la infinita suerte de que alguien no puede acudir y conseguimos mesa, además nosotros somos los que queremos "nuestra mesa". La mesa alta, la de la entrada.


Desde aquí las cosas se ven de otra manera. Se "vive" más en directo el alma del local. Igual el hecho de ser "pequeños" nos hace sentirnos algo más "importantes" aquí subidos.
Como siempre la atención es de pura simpatía. Gente joven, con ganas.
Su carta, presentada en una pequeña revista se compone de tres tendencias distintas, una más "verde", la otra más "de casa" y la última, más "internacional".
Nosotros ya tenemos una confianza y siempre pedimos "sopitas". Queremos que nos digan lo que les parece más apropiada hoy.
Tenía yo un antojo esta noche pero me "guían" y me dice que me saca un pequeño aperitivo para no quedarme con las ganas. Marmita de callos, morros y patas.


Me alegro de que me haya quitado las ganas de pedirme la ración entera. Pero precisamente no porque no haya disfrutado, más bien por todo lo contrario. De esto me como yo una cazuela entera.
Ricooooooooo. Muuuuuchooooooo. Esa salsa está para untar pan sin descanso. Un ligero toque picante que aumenta aún más mi gula. Al mediodía y como plato único sería la os......
Sin pedirlo pero como atención, allí que nos aparece una cazuelita de cascarrilla al ajillo. Uffffffff.
De pequeño tamaño pero con mucha carne en proporción. Sin "conocimiento" comería yo. Estupendos.



El pan es otro de los apartados a destacar en este local, generalmente son panes variados pero en concreto a mi me tiene "enamorado" mi pan de maíz. De color amarillento, yo lo prefiero a un bizcocho. La salsa de los morros ha llevado buen "fregao".
El otro pan es para mi chica pero hay que probarlo todo y está también de rechupete.


Empezamos ahora con lo principal. Todo presentado en medias raciones que no son precisamente mini-raciones Kebab-espárragos con toffe achicoria y yogurt de albahaca.



Presento las dos fotografías para verlos mejor. En cuanto lo ponen en la mesa, el aroma a "verde" nos invade. Producto natural pero estupendamente trabajado. Conjunción de sabores marcados. El espárrago con una textura pocas veces catada. Muy rico. Un plato ligero pero un plato que en tu casa no lo vas a comer tan fácilmente. Por algo me encanta a mi cenar fuera.

Nos vamos ahora a un plato tampoco probado. Era uno de nuestros "pendientes".
Wan tan de garbanzos y sobrasada más huevo de caserío y migas de piparrak.


Pues uno casi no sabe ni como describir exactamente el plato. El huevo casi sin la clara. El Wan tan sabe a lo que nos describen, a garbanzos y sobrasada, ni más ni menos. Cosa curiosa y sabrosa.
El huevo como a mi me gusta, con la sensación de "poco hecho" pero siendo la realidad distinta. Está muy, pero que muy bien hecho. De comer de bocado. Acompaña al plato una especie de "tostadita" de algún embutido catalán que es lo más oscuro en la foto. Sabor a corteza de tocino muy crujiente.
Las piparrak, lógicamente le dan un toque "vivo", un toque picante pero sin anestesiar el paladar.
Me ha gustado mucho este plato.

Foie dorado, gyozas de manitas y hongo con sirope de cebolla roja.


Si alguien me hubiese dicho a mi que iba yo a comer tan gustosamente este plato, le hubiese dicho que nones. Lo que cambian los paladares, lo que uno puede "adiestrar" los gustos probando y catando.
El foie con sabor a ello, "al punto" que diríamos de la carne. Lo acompañan de una pequeña jarrita de líquido de cebolla roja sin un sabor excesivamente marcado. Para que eches lo que estimes oportuno.
El plato tiene suficiente sabor para necesitar compañía pero probado primero sin y luego con, marida estupendamente y le da un toque diferente.


Llegamos al postre un tanto "completos" y por ello les decimos que queremos media ración a compartir. Evidentemente y digan lo que digan, las mujeres son muy "independientes" y al final nos hemos comido uno cada uno. Dos "medias" raciones que son raciones enteras.
Una especie de "brazo gitano" de frutos rojos con un helado riquísimo. Todo ello con un pequeño toque de "sugus".  Es un tartar con mucho sabor y realmente fresco que no "llena" y que lo he pensado: esto maridaría a las mil maravillas con un GT de Brockmans. Pero uno se está haciendo un poco más "responsable", es por no decir "mayor" y hay que coger el coche. Que pena más penosa.

Hacía tiempo que no lo tomábamos y hoy teníamos que cumplir, un estupendo txakoli, quizás uno de los primeros txakolis en dar el salto. Otxaran 2012 en este caso. Curiosamente el txikito que nos lo ha servido era de Gueñes, localidad cercana a la bodega que produce este txakoli.
26 añitos y pura simpatía. Así da gusto.
De color amarillo con unos ligeros toques verdosos.
En nariz presenta mucha fruta y yo, después de varios intentos fallidos, he descubierto por fin la manzana. Es curioso lo despacio que se aprende pero las "alegrías" de dar con lo que buscas.
Tiene una acidez bien marcada, te permite disfrutarlo despacio, sin prisas.
Creo que es un señor txakoli que quizás no tenga el reconocimiento merecido.
Un estupendo cortao en taza pequeña, como a mi me gusta y una pequeña charla con Ana, charla de cosas del comer y del beber.
Cada día disfruto más con esta afición, el día que algún cocinero descubra el plato ideal, el que esté rico y además tenga calorías negativas..........
ese día será "un gran paso para la humanidad".
El total abonado han sido 83,60 euros que me parece un precio estupendo para un disfrute de tres horas que se han hecho cortas.
Web del restaurante: www.bascook.com


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