22 de febrero de 2014

ASADOR IBAÑEZ: El fruto del trabajo bien hecho.

Viernes noche. A los Bilbos que nos vamos como es ya más que habitual. Hoy, uno no sabe muy bien el porqué, se nota “meneo”. Es curioso lo que me levanta a mi el ánimo cuando veo que la gente sale y disfruta. Casi tanto como hacerlo  yo.
Hoy vamos a la “aventura”, sin rumbo fijo. Muchas veces nos marca un tanto el lugar donde encontramos aparcamiento para después decidirnos por un lugar u otro. Hoy ha habido suerte y hemos aparcado en el mismo centro.
Conocemos el restaurante de anteriores visitas, un restaurante elegante, muy bien vestido, típico asador que ha tenido un sitio preferente en la capital y que si no me equivoco, va camino de recuperar ese espacio. Buenas mesas, con suficiente espacio entre ellas. Muy bien vestidas y con calidad en vajilla, cubertería y cristalería.


Hemos acudido sin reserva, es viernes, pensamos, pero nos hemos sorprendido, gratamente, tienen mucha gente a cenar. Eso suele ser buena señal.
Nos acomodan en una mesa de dos, la mesa quizás más pequeña del restaurante pero que tiene espacio más que suficiente para todo lo que sea menester. Desde esta ubicación se ve como van trabajando en la parrila las carnes.


Ojeamos la carta, ojeamos la carta de vinos y como vemos que disponen de un menú degustación de 5 platos y tras consultar con el camarero y gustarnos lo que nos cuenta, nos decidimos por probar el citado menú.

Para beber nos hemos decidido por un conocido que sabemos no nos va a defraudar. Un Itsasmendi 7, un txakoli del que poco tengo que decir y que cada día me gusta más. Frutal, muy correcta acidez, serio, y que a mi parecer me permite llegar hasta los postres sin problema ninguno.

Un detalle importante para mi ha sido que como en el menú entra un vino más económico, a la hora de abonar la cuenta, se ha hecho un descuento en el txakoli. No en todos los restaurantes se portan con esta justicia.

Un par de txapatas de rico pan y para comenzar un aperitivo consistente en un trozo de chorizo asentado sobre una cama de puré de patata. Buen comienzo para despertar los sentidos y prepararnos para lo que sigue.

Allí que nos aparece Gonzalo, el que dirige el asunto y que en cuanto llega nos dice: “ tu pediste kokotxas y tú rodaballo la última vez”. Anda, eso es tener memoria y lo demás es cuento. Somos humanos, nos hace ilusión que se acuerden de nosotros.


Comentamos un par de cosas y le comentamos la alegría que nos genera el que parezca que las cosas van bien. Nos dice que últimamente ve algo más de ambiente los viernes y los sábados noche. A ver si es verdad y esto ese va animando un poco.
Seguimos con un foie frío de la casa acompañado por unas tostas y una mermelada. Me gusta tanto el foie que no quiero acompañarlo por nada, para eso tengo a mi compi que da buena cuenta de lo que sea menester. Está rico, como a mi me gusta.


Continuamos con carpaccio de manitas con pimientos rojos asados. Curiso, no había probado yo las manitas preparadas de este modo. En finas lonchas frías. No tienen un sabor muy marcado pero para eso están los cojonudos pimientos que nos han sacado. Caseros, con el toque perfecto de picante, ni mucho ni poco. Parecen pensados los dos alimentos para formar pareja. Buen conjunto.


Llega ahora el plato que más me ha gustado de la noche. Bacalao al pil-pil.
Dos bonitas medias raciones de un buen pescado, bien preparado. Punto perfecto, láminas que caen solas. Unos pocos pimientos rojos acompañan al plato. Ell pil-pil muy bien ligado. Preguntamos como lo hacen y nos comentan que el mismo bacalao les “hace la mitad del trabajo”, después es cuestión de conservarlo y luego darle un toque antes de emplatar. Rico, muy rico.


Entrecotte a la brasa. Como no termino de espabilar, no me doy cuenta de pedir la carne sin “compañias”.  Viene acompañada de unos hongos, una salsa y un puré de patatas, pero asentada en ella, no simplemente como auxiliar.
Al comentarlo después con Gonzalo nos dice que hay que pedir las cosas como a uno le gustan. Si ya lo sé pero…..Nos preguntan sobre como nos gusta la carne y le decimos que en su punto, incluso que cuanto menos hecha mejor.
Yo he tenido más suerte  que Gore. A mi me ha tocado carne limpia y a ella con algo más de “durezas”. Sabor rico y cantidad más que suficiente,



Llegado el turno del postre y viendo que nos quedan un par de copas de vino en la botella, nos pedimos media ración de queso al que acompañan unas estupendas nueces.

Allí que nos aparece Gonzalo de nuevo con una botella bajo el brazo. Un txakoli que van a incluir en carta, desconocido por mi y como ando que lo pruebo todo le he pedido que me venda una botella que me ha cobrado al precio que él abona. Un detallazo y más teniendo en cuenta que además nos ha obsequiado con una botella de blanco Elle de Landaluce, un blanco de Rioja Alavesa criado en barrica del que esperamos dar cuenta en breve.


Con esto vamos más que servidos y con un cortao bien preparado y un par de medias copitas de Sandeman Sherry Pedro Ximenez, que nos deja un estupendo sabor de boca, damos por terminada otra nueva experiencia.
Pues nos alegramos de que las cosas vayan bien, de que el trabajo dé sus frutos.
Algo interesante de este restaurante son sus cenas con maridaje, Ese “problema” mío con los tintos me hace perderme muchas cosas, una pena.




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