20 de diciembre de 2013

LAR: Para comer como en casa.


Hace tiempo que le tenía echado el ojo pero hay más sitios para visitar que días para hacerlo.
Pero todo tiene remedio y hoy lo hemos solucionado.

Situado en una calle céntrica de la capital pero no demasiado transitada por ser una perpendicular a las principales, se encuentra este restaurante. Decoradas las paredes con fotografías antiguas de la familia, que le dan un toque agradable al local y demuestran el apego hacia la tierra y las costumbres.
Tiene su barra de bar y unas cuantas mesas que a la noche se trasforma en un restaurante al uso puesto que la barra del bar permanece cerrada al público.
Agradable terraza exterior ayudada por un par de calefactoras que permiten tomarte un pote o un café sin morir en el intento.
Mesas bien vestidas, de buen tamaño y de correcta separación entre ellas.

Desde la llamada para reservar, el trato ha sido como si nos conociésemos de toda la vida.
Miguel, el propietario, que hace las veces de sumiller y camarero, es una persona cercana, amable y dicharachera a más no poder.

Nos pregunta que si sabemos como funciona y le comentamos que sí, que algo hemos leído.
Así que él mismo nos dice lo que vamos a cenar, no sin antes "negociar" el vino que vamos a beber.

De vinos se ve que sabe y mucho y después de hablar un poco de nuestro gustos y de lo que solemos beber generalmente, nos decantamos entre todos por un Vía Arxentea 2012 mezcla de treixadura y godello. Mucha fruta en nariz, manzana sobre lo demás. Fresco, agradable y con correcta acidez. En mi modesta opinión estoy convencido de que el año que viene estará más rico aún. Me ha gustado este vino. Copas Schott, presentado y dado a probar y servicio a medias entre suyo y nuestro. Buen trato y además con la ventaja de tener un enamorado que nos ofrece cambiarlo si no es de nuestro agrado. No es necesario, terminaremos con él.

Buena bandeja de buen pan y comenzamos la fase gastronómica en sí.

Gamba fresca a la plancha 8 unidades de una gamba muy rica, tamaño correcto y punto perfecto. Esto es lo que es, buen producto y bien trabajado. No hay misterios, no hay altas cocinas. Ricas a más no poder, de estas me comía yo un par de docenitas muy gustosamente.

Alcachofas con jamón en su salsa En presentación parecen albóndigas. Nos ha contado Miguel que su madre, como no había manera de que las comiesen de pequeños él y su hermano, un día ideó este plato. les dijo literalmente: no os comáis todas las albóndigas, dejad alguna para vuestro padre. Y como tuvo mucho éxito, de ahí la receta que utilizan.
Una buena ración de unas alcachofas muy sabrosas, de bocado. La salsa es impresionante. Muy fina, con un sabor suave a más no poder.
Nos ha dicho que ha preparan pochando cebolla con el mismo agua de la cocción de las verduras. Muy bien ligada. Aquí hay que untar por "imperativo legal". Ha sido el plato estrella de la noche, el que ha marcado un "algo más que producto en sí".

Como plato principal ha decidido que nos cenemos un Besugo al horno con patata panadera Un pez de poco más de un kilo, presentado entero. De nuevo nos encontramos con un muy buen producto y trabajado sin tontería alguna. En su propio jugo. Con una guindilla que le da un insinuante toque picante muy logrado.
Otro local de Bilbao donde saben trabajar el pescado y van.......

Como nos sobraba un poco de vino le he preguntado que si tenían algún queso y Miguel me ha dicho que nos recomienda pedir algún postre. ¿Qué? Ya que nos has guiado hasta aquí, ahora sigue.
Tarta de queso casera y coulant de chocolate Lo pedimos para compartir y la verdad es que nos sacan una buena ración.

Los dos son caseros. La tarta de queso está de impresión. Rica, dulce, sabrosa, golosa....... El coulant muy bien logrado también, Rico el chocolate deshecho del interior. Desde luego que los postres están a la altura del resto de la cena.
 
Acompaño los postres con una copita de Itsasmendi vendimia tardía Un viejo conocido que me gusta mucho y que sigue muy en forma.

Un cafecito rico y damos por terminada la cena.

Una charla con Miguel, que se acerca a todas las mesas sin excepción y en las que demuestra que le gusta lo que hace. Disfruta si tú lo haces. El mismo reconoce que es un tanto "especial". Quizás no sea un restaurante para los que buscan lujos  pero lo es para los que vamos buscando cercanía, buen producto, una buena relación calidad precio y honestidad que eso sí que cuesta más cada día.

Nos dice que hace un poco de psicólogo con la gente cuando entra y que dependiendo de varios factores les ofrece una u otra cosa.
Con nosotros ha acertado y además volveremos a por su rape que al parecer es el pescado estrella en su local.
El precio total de la cena han sido 125 euros que por lo degustado nos parece una correcta relación calidad precio.
La página web del restaurante: www.restaurantelar.com

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