1 de diciembre de 2013

¨LA MINA: Radical cambio de imagen.

Reapertura después de un cambio total de imagen de este restaurante recién estrellado.
Ahora es un local mucho más moderno, más de diseño y además con la, para mi, excelente idea de colocar una barra justo delante de la cocina para poder vivir más en directo la experiencia.



Dispones de tres opciones, siendo el menú hoy elegido la principal de ellas, un menú de diez platos que te permite degustar buena parte de sus propuestas. Si te parece largo, tienes la posibilidad de dejarlo en 7 e incluso si necesitas más ya tienes el más largo que son 14 platos.


De entrada y como aperitivo, nos ponen un par de Chalotas glaseadas.  Si amatxu levantase la cabeza y me viese comiendo cebollas...... Pero esto es otra cosa, es un vicio, se deshacen en boca.

Un par de trozos de un pan bien horneado y crujiente nos acompaña toda la comida pero es un tipo de menú que no necesita en exceso acompañarlo con pan.

Comenzamos el menú en sí con Mejillón con jugo de coco y citronela y pulpa de tomate picante.


Nos ha gustado mucho, mucha carne, producto puro, sabor a lo que es, con un toque picante que le da un punto curioso y sabroso y la citronela que a mi me ha hecho pensar en la menta, le da un gusto añadido. Buen conjunto, fresco y muy natural.


Ostra Gillardeau, mantequilla salada y migas crujientes de pan de centeno. La verdad es que no soy yo muy amigo de la ostra. Pero mi compañera, disfruta con ella. Ese sabor característico, ese olor a mar.

Al menos a mi me lo disimula el crujiente de pan que me hace más atractivo el plato.

Somos de vinos blancos y además cada día nos gustan más las sorpresas así que le pedimos que nos saque lo que él quiera. Que "arriesgue" y aparece con un blanco italiano, concretamente Prá. Suave, clásico 2010. Un vino elaborado con uva Garganegra de la zona de Verona. Muy mineral. Nariz no muy marcada. Me ha parecido un vino que acompaña estupendamente cualquier comida, un tanto seco y con una acidez más que correcta.

Foie a la cerveza negra con tartar de gamba de Huelva. Para mi uno de los platos de la noche. Reconozco que el foie me apasiona. Tampoco soy amigo de la cerveza negra pero es un toque, no tapa el producto principal. Además un pimiento cortado en finos trozos que destaca también hace que este plato sea un plato con mucho sabor. Me ha encantado. Preciosa presentación.

 
La cebolla morada de Zalla. Sin duda uno de sus clásicos. Un plato que no puedes dejar de probar si vas a este local. Si este plato me lo como yo con antifaz no acierto que es cebolla ni en mil años.
Cebolla preparada en diferentes texturas, Conseguir semejante suculencia de un producto tan básico ha sido en mi opinión. uno de los mejores logros de Alvaro, sin duda.


Morcilla casera de puerro. Quizás el plato con sabor más marcado. Sabe a morcilla, sin duda pero es de una finura inmaculada. Es de los de preguntar: ¿puedo repetir? Muy rico y además  el jugo que se acompaña lo hace más jugoso. Seguimos con sabores marcados.


Vieira asada sobre crema de patata. Plato mucho más reconocible. Una excelente vieira con una carne en el punto exacto y la crema de patata que para mi es otro manjar siendo un producto tan simple, hace que esta propuesta sea ganadora para todas las bocas.



Merluza del Cantábrico acompañada de jugo de cigala. El pescado expectacular, ni dos segundos más ni dos segundos menos necesita. La piel con ese toque un tanto crujiente y como la merluza no es precisamente un pescado con sabor marcado, el jugo de cigala lo convierte en algo distinto, ya me hubiese comido yo un plato de esa crema con cuchara, que hoy apetece.

Molleja al Wok agriopicante servida con calabaza balsámica y hierbas aromáticas. Yo, con mi mente puesta en las mollejas de antaño, no termino de darme cuenta de lo distinto y de lo trabajado de este plato y lo cambio por otro pero mi chica, con la generosidad que la caracteriza, me permite probarlo y eso es pura mantequilla. Luego, hablando con Alvaro nos explica la manera de elaborarla y de como consiguen que sea tan jugosa y tierna.
 
 
 Yo lo cambio por un costillar de cochinillo que es un plato más fácil de encontrar en otros menús pero que como me gusta mucho, no me arrepiento pues he disfrutado con él a pesar de que ya el cuerpo anda un tanto falto de necesidades. Sin hambre se degusta mejor? Yo pienso que no.


Pasamos ya al asunto goloso de la noche. Para comenzar, un plato que no había probado nunca, un Mascarpone casero, manzana y garam masala. Hemos visto después, ya aposentados en la barra como lo preparaban para otra mesa. La tapa la consiguen con caramelo y la crema está de rechupete. Un postre fresco, que no supone un esfuerzo adicional pues entra sólo, sin necesidad de empujar.

Otro de sus clásicos. Plátano, café y oliva negra. Recomendación de mezclar todos los ingredientes pues por separado pueden resultarnos o excesivamente dulces o todo lo contrario. Este sí que no me importaría repetirlo. Me parece uno de los postres más ricos que he comido nunca y además me parece un acierto total en la elección de sus componentes. Riquísimo.

Para rematar faena nos obsequian con un tercer postre y una cajita de suculentas propuestas golosas que uno ya casi no sabe ni dónde meter.

Para los postres me he pedido un PX Spinola Viejísimo. Esto es "pecado" pero creo que es pecado venial.
Me pregunto yo si mi médico de cabecera tendrá tanto problema en recetarme una copita de este vino al día. Es imposible que te haga mal.
Dulce es pero la nariz es impresionante y en boca es tal su gusto y regusto que casi te da pena tragarlo. Uno de mis vinos preferidos.



Pues estupenda cena, con muchas sensaciones vividas. Prácticamente todas satisfactorias. Hemos tenido la oportunidad de charlar con Alvaro un buen rato de lo divino y no tan divino. Del trabajo diario, de las 14 horas que se pasa muchos días en su restaurante. De tener que jugar con los precios para evitar estampidas de clientes. De lo complicado de la situación pero de que algo estarán haciendo bien para llenar a diario. Parece mentira que una persona tan joven lleve media vida entre fogones. Y aunque cansado, animoso y orgulloso de que los clientes salgan satisfechos. Esperemos que no tarde demasiado en recoger de nuevo más frutos, aunque Bizkaia es una provincia que parece más "castigada" por los repartidores de estrellas, si se trabaja con ahinco y tesón, todo puede llegar. Suerte que reconocimiento de los más importantes, es decir, nosotros, vuestros clientes, ya lo tenéis. El precio del menú degustado hoy es de 69 euros a lo que hay que añadir el vino y el iva. Creemos que para un restaurante de estas características es un precio muy atractivo.
 
 

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