14 de diciembre de 2013

BAITA GAMINIZ: Elegancia con vistas a la ría.

Malas fechas son para pretender cenar sin reservas previas y aunque hoy la intención era otra, a las ocho y media de la tarde-noche hemos llamado a este restaurante y hemos tenido la suerte de que  una mesa había llamado para anular su reserva.

Se nota que hay mucha cena de empresa, grupos grandes y pocas parejas pero a nosotros poco o más bien nada nos importa y tenemos nuestra mesa, junto a uno de los ventanales que dan a la Ría Bilbaina.

 Uno de los mayores atractivos de este local es su preciosa terraza pero eso lo dejaremos para otra estación más propicia. Hoy nos centraremos en su elegante comedor.
Buenas mesas y muy bien vestidas, con todos los detalles.






Ofrecen algún que otro menú pero vamos a ver lo que tienen en carta. Nada más sentarnos nos ofrecen unos panes a elegir. Yo, mira que soy "fiel", me quedo, cómo no, con el de maíz. Ese pan que casi parece un bizcocho. Me encanta. Mi chica pide uno de pasas que tampoco desmerece.

Para beber y ya que estamos en esta época tan significativa y como además nos gusta mucho, nos decantamos por un Gramona Imperial 2007. Mira que está rico el "condenao". Fruta madura, manzana sin lugar a dudas. La nariz no engaña.
Es muy fresco, con acidez marcada, con la burbuja integrada pero no demasiado, a mi me gusta que me haga "cosquillas en la nariz".

Nos pregunta si queremos copas de cava, yo le digo que copas de cava son las que tenemos en la mesa. Las de vino.
Buen servicio, sin pausas, sin llenar la copa en exceso pero sin dejar que se vacíe.

Me parece un cava que se puede beber con todo lo que te sirvan, acompaña bien a cualquier plato.

Como aperitivo nos ofrecen un vasito de crema de calabaza con pan tostado y jengibre. Es curioso el toque que le da, a mi me recuerda a la menta, tiene un toque picante muy agradable. Es algo no muy habitual pero que nos ha gustado.


Comenzamos con una ensalada de gildas y bonito ahumado con pimientos de cristal asados.

Emplatada individualmente. Buena ración. Yo esperaba menos lechugas y más sustancia pero hay que reconocer que está rica. Los pimientos muy bien conseguidos. El bonito también.

Se deja comer muy gustosa. La Gilda está para comerse uno una docenita pero......


Verdura y setas de temporada en parrillada y oliva virgen extra.
En su punto exacto, presentadas en dos bandejas individuales con buena cantidad. Al dente.
Con buen producto este plato no tiene misterios pero ha conseguido que un carnívoro declarado como yo sea un amante de las verduras.


Como platos principales, mi chica se decanta por unos salmonetes sobre un risotto de begihaundi y setas. Una estupenda ración. El pescado muy rico. Piel tostada y carne jugosa. Muy sabroso.
El risotto en su punto. El arroz ni demasiado tieso ni cocido en exceso y con cantidad generosa de ingredientes que le dan un toque magistral. No podemos precisamente quejarnos de tacañería en las raciones. Muy buen plato, de notable.


Yo voy a por uno de mis platos preferidos pero que por una u otra cosa no suele pedir.
Guiso de rabo (de buey viene en la carta pero...... lo dejaremos así. A mi además poco me importa) con patatas y toffe de boletus. De nuevo una ración de tamaño considerable. Dos buenos trozos de rabo acompañados de unas patatas caseras muy ricas y una salsa de setas de muy buen sabor.
La carne está como la mantequilla. Se deshace en boca. Volvemos a conseguir el notable.


No estamos precisamente hambrientos pero algo dulce apetece para  así que para compartir nos metemos entre pecho y espalda una ración de torrija de naranja y helado de tarta de manzana.
Seguimos con raciones que de comerlas individualmente hubiésemos terminado llenos en exceso.
La torrija rica aunque para mi gusto un poquito seca, pero repito que es para mi gusto. El helado es compañero ideal para conseguir que el punto goloso de la torrija quede un tanto amortiguado.
Buen remate para la cena.



La noche se ha cubierto, ha comenzado a llover pero eso tiene su punto bueno puesto que la temperatura se suaviza un tanto y nos permite salir a la terraza a tomarnos el café, acompañado de unas trufas de chocolate riquísimas y de una copita de mi ya más que habitual PX Spinola del que me da hasta vergüenza decir nada. Riiiiiiiicoooooooooo. Muuuuuchooooooooooooo.

Desde una preciosa terraza con vistas a la ría. Con vistas al museo. Con vistas a un Bilbao nocturno que, como todos los pueblos y ciudades está pagando esta situación, fumo. Dicen que fumar mata. Más perjudicial para la salud es leer la prensa o ver lo noticiarios.

Que la vida, injusta para muchos y menos para otros, nos siga permitiendo darnos homenajes como el de hoy.

Hemos vuelto a disfrutar, hemos vuelto a poder sentir placer de lo comido y lo bebido y hemos tenido la inmensa fortuna de que teníamos dinero para pagar la cuenta.

Todo ello ha supuesto 136 euros para dos, lo que nos parece un buen precio.

Página web del restaurante: http://www.baitagaminiz.com/carta.html

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