22 de diciembre de 2013

ARBOLAGAÑA: Un menú de quitarse la txapela.


No las teníamos todas con nosotros. Sabíamos que hoy era un día complicado para bajar a Bilbo. Santo Tomás. Pero suponemos que la inmensa mayoría de la gente para estas horas ya se habrá marchado.
Pues no acertamos del todo. Por la zona del Arenal, la Plaza Nueva y el Casco Viejo, es difícil andar. Eso sí, la media de edad es considerablemente inferior a la nuestra. Miles y miles de adolescentes con sus botellas de sidra han tomado esta fecha como día de…..¿soltura?.
Así que tras un pequeño paseo para ver el ambiente, nos alejamos hacia zonas más tranquilas a tomarnos un txakoli y hacer tiempo hasta la hora de cenar.
El restaurante Arbolagaña se encuetra situado en la parte superior del Museo de Bellas Artes de la capital. Junto al Parque de Doña Casilda, uno de los pulmones de Bilbao.
La verdad es que las vistas desde su terraza son impresionantes y sobre todo ahora, los majestuosos “plátanos” (acer platanoides) han perdido totalmente las hojas y ello permite poder apreciar con más nitidez innumerables edificios emblemáticos.
Yo soy de noche, a mi me parecen mucho más bonitas las ciudades con sus luces y hoy la luna, con el cielo despejado, ilumina también el entorno.
Al llegar comprobamos que en cada mesa tenemos colocada una flor de navidad, de buen tamaño, que da un toque muy alegre al local.
 
Las mesas están bien vestidas, con buena vajilla, buena cristalería y cubertería que se cambia en cada plato.
Ya lo hemos visitado en más de una ocasión y sabemos que aquí se come bien. Dudamos entre la carta y el menú degustación pues contiene casi todas las cosas que tenemos en mente además de alguna otra cosa a mayores. Así que tras preguntar si va a ser demasiado y decirnos que no, nos decidimos por él.
De entrada nos propones un par de panes a elegir. Mi compi se decide por el de trigo y yo, que en cuanto lo veo me puede, me quedo con el de maiz. Para mi es casi un bizcocho. Ambos crujientes y con buena miga.
 
Para acompañar la cena, nos vamos a por un Albariño, concretamente de sus vinos recomendados, hoy le toca el turno a un Albariño Do Ferreiro Cepas Vellas 2011. Esperaba yo más de este vino. No se os ocurra pensar que está malo, no. Pero no me ha enamorado precisamente.
Nariz muy poco potente. Fruta madura. Acidez correcta, sin más. Los he tomado más ricos y no es un blanco barato. Tal vez tengamos que esperar un par de años para que nos diga más cosas……..
 
Comenzamos con el festín en forma de Bombón de morcilla de puerros de Mungia y pimientos. Un par de bolas de una crema de morcilla de sabor exquisito cubiertas por un crujiente que preparan un conjunto apoteósico de explosión en boca. Es de los de cerrar los ojos y disfrutar. Un plato a tener muy en cuenta, un comienzo estupendo para lo que viene que no le ha andado a la zaga precisamente. Además cuatro pequeños pimientos de una calidad superior, todo carne, sin nada de “gabardina”, ayudan aún más a completar semejante plato.
 
Le llega el turno ahora al Tomate-Tomate (pelado, vaciado y relleno de un salmorejo al aceite de tomatera suave con lacado de aceitunas negras). La nariz es con lo que comienzas a disfrutar de este plato. El tomate tiene una “carne” compacta. No sabe uno muy bien como se consigue eso. El relleno de salmorejo está riquísimo. Y el aceite base, con los trozos de sal gorda, invitan a dejar el plato tan limpio que practicamente no necesita pasar por fregadera.
 
El primero ha sido sublime, éste no se le queda muy lejos. Estamos disfrutando como niños.
 
Revuelto de hongos sin huevo servido en su propia cáscara. Presentado en una taza de café. Es una crema semi-líquida. Parece que son trozos de hongo cuando en realidad es como una gelatina de hongo. Sabroso.
Si cierras los ojos es realmente un revuelto con yema. Sabe exactamente igual pero a la vista nada tiene que ver. No me preocupa lo que parece, me agrada lo que veo y más me agrada lo que siento.Como el menú degustación lleva dos carnes, les pedimos si podemos cambiar una de ellas por pescado y sin problemas.
Merluza a la brasa con sus verduritas. Un estupendo trozo de pescado, con el punto ideal. Aquí también la nariz nada más colocarlo en la mesa nos indica que vamos a disfrutar con él.
Mucho sabor, algo así con este pescado no es tan sencillo de conseguir pero lo han hecho. La piel tostada y los trozos de puerro y espágarros trigueros acompañan de maravilla al plato.
 
 
Al recoger todos y cada uno de los platos, la amable camarera que nos ha atendido nos ha preguntado por el resultado. Yo le he dicho que hoy en cocina tienen el día perfecto. No sabemos con qué quedarnos. Todo al mismo nivel. Producto, sabor, aroma………
Llegamos al plato de carne. Con un nombre largo y que yo al leer la carta ya había decidido pedirlo. Albondiguillas de ciervo y papada ibérica con angulas de monte en un guisote a la antigua. Cuatro bolas de carne fina, jugosa, sabrosa. Son de bocado pero yo he preferido dividirlas en dos para pasar más rato con el plato. Las setas con sabor a monte, a tierra húmeda. Y el jugo…….. eso está reducido sin prisas. Tiene un sabor de quitarte la txapela e incluso si me apuras de quitarte hasta los pantalones. Dan ganas de hacer salir al artista y darle dos besos.
 
Suelo decir yo que el postre es algo que marca muchísimo una jamada. Si no ha sido nada del otro mundo, puede salvarla, si ha sido como hoy algo impresionante, puede hundirla pero ya imaginaba yo que después de lo degustado no iba a defraudar.
Presentados ambos en el mismo plato, por un lado Ruso de mojito y coco con escarcha de limón y por el otro Cremoso de tarta de arroz y violetas.
 
Todo rico, todo dulce sin empalagar. Es un buen balet, ninguno de los miembros lleva mal el paso. Lo uno eleva aún más al compañero.
Cuando uno lleva aproximadamente 400 restaurantes distintos a sus espaldas, no es tan fácil hacerle emocionarse. Como muy bien en muchos sitios. Pero salir como hoy es ya más complicado. Estupendo. No sé si se puede mantener este nivel. Igual hoy todos los astros estaban bien situados, en perfecta armonía. O tal vez es que aquí sepan cocinar como es menester.
Un rico cafecito, un cigarrito en esa terraza en la que con buena temperatura se tiene que cenar de maravilla y nos despedimos sabiendo que a este volvemos, sin duda alguna.
El precio del menú es de 45 euros más iva y el del vino han sido 29.
La página web del restaurante: www.arbolagana.com

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